ADELANTE LA FE

¡No se puede hablar de religión en Navidad!

“Acabamos de oír un mensaje rebosante de alegría y digno de todo aprecio: Cristo Jesús, el Hijo de Dios, ha nacido en Belén de judá. El anuncio me estremece, mi espíritu se enciende en mi interior y se apresura, como siempre, a comunicaros esta alegría y este júbilo” (San Bernardo, Sermones de Navidad).

Feliz Navidad queridos lectores, ha nacido Jesús…“Ecce evangelizo vobisgaudium mágnum”. No sé Vds. pero yo no tengo ninguna duda, el Niño Dios ha nacido y ha venido a desbordar el mundo de Amor, pero al igual que hace 2000 años, muchos no se enteraron y siguieron en sus rutinas, sólo aquellos que tenían sus oídos preparados dejaron todo lo que estaban haciendo y marcharon corriendo a Belén.

La noche del 23 de Diciembre, un día antes del señalado día, llegué a mi casa entrada la noche y observé que mi perro, Pastor, no dejaba de mirar hacia el cielo. Lo cierto es que a él le encanta mirar a la luna, se puede pasar la noche observándola, pero me llamó la atención que estaba un poco más embobado que de costumbre y dirigí mi cabeza a lo alto. Era una noche clara, yo no entiendo nada de estrellas pero se podían ver cientos de ellas y sobre todas, sobresalía una. Me quedé pensando en que así mismo, de esta manera, debió suceder aquel día, hace dos mil años, cuando vino el Salvador al mundo.

“He aquí que la estrella, que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver de nuevo la estrella experimentaron un gozo muy grande. Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre” (Mateo 2,9).

Los pastores, empujados por el ángel y los magos guiados por una estrella, emprendieron el camino, se dejaron hacer, cuántas veces nosotros nos cerramos voluntariamente a la Gracia y dejamos pasar la oportunidad de encontrarnos con Jesús. Pensé si yo misma podría dejar todos mis quehaceres y seguir el rumbo de ese astro brillante…dejar la vida de pecado, nuestras pasiones, nuestras mundanidades y salir rápidamente hacia el punto de encuentro, ¿Saben hacia donde apuntaba la estrella que se veía desde mi casa? Hacia cada uno de los Sagrarios que hay en el mundo, sí, ahí nace Jesús cada día, ahí está Belén. No se dejen guiar por falsos profetas, la señal es clara, Dios ha nacido y está esperándonos en el Tabernáculo, dejen todo y bajen a la Iglesia más próxima a adorar al Redentor.

“¡No temáis! porque os anuncio una gran alegría que será para todo el pueblo: Hoy os ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo Señor”(Lucas 11,10)

El día 24 de Diciembre, domingo, en España estaban todos los comercios abiertos, nada hacía presagiar que esa noche iba a ocurrir algo grande, al contrario, esto era una señal inequívoca de que la frivolidad gobierna la tierra. Lo prioritario en los países mal llamados “desarrollados”, es la carnalidad, la sensualidad, el placer, no hay celebración sin bebidas alcohólicas y sin comida a rebosar, ni en los tiempos de Nerón se comía como se hace en muchas casas en las que se juntan para cenar, duermen unas horas y vuelven a comer, este es el plan navideño del año 2017, por esta razón los comercios y supermercados no pueden cerrar ni un domingo, ya ven…

Para el mundo no era la víspera de Navidad, sino la víspera de un día festivo, de un día sin trabajo, sin colegio, un día de asueto en el que hay que llenar la nevera para vaciarla a las pocas horas. Cuando yo era niña los supermercados y demás tiendas no abrían los días festivos y circulaba la idea de que era pecado trabajar en domingo, “santificarás las fiestas”, hoy en día si no lo haces, te despiden de tu puesto de trabajo. ¿Es Navidad para el presidente del gobierno, para los partidos de la oposición o para los reyes? No, ellos son paganos y nos felicitan las “fiestas”. La felicitación de los actuales reyes de España es una foto de los cuatro miembros de la familia en el balcón real sin ni siquiera el Misterio a su lado, como antiguamente hacían los monarcas. Nada que comentar, los que viven mundanamente quieren agradar al mundo no a Dios.

Navidad quiere decir nacimiento y lo que se celebra es que nace Jesús, cualquier otro motivo de celebración es engañoso, podrán los gobiernos cambiar el nombre y hablar de “fiestas de invierno” o de lo que se los ocurra, pero jamás podrán apagar que en este día nació el Redentor.

En la nochebuena al desearle a una señora feliz Navidad, me contestó, “sí, mujer, sí, ¿Tú sabes lo que es rellenar 50 pimientos con carne uno por uno?”, humildemente le dije que no, ni en mis peores pesadillas me imagino ante tal horror, ¡ni más ni menos que 50 pimientos!…esta es la Navidad de muchas personas, desgraciadamente, rellenando pimientos para que unas barrigas colapsadas de comida siguen llenándose más y más hasta, literalmente, reventar. Me remito a una frase que utilizaba mi amada suegra habitualmente, “damos pena”. Terminada la conversación con esta señora, leí un mensaje que me acaban de enviar por wasapp en el que ponía los temas que uno no debía tocar en la cena de ese día, los enumero: “Cataluña; Madrid-Barça; Depor-Celta; religión y el punto de sal del bacalao”. El primero hace referencia a la situación política de España, los otros dos se refieren a equipos de fútbol y ahora llega el punto que más me llamó la atención, “religión” y pensé para mí, sino hablamos de religión entonces, ¿Qué celebramos en Navidad, que nuestra madre es la mejor cocinera del mundo porque prepara pimientos rellenos? No se puede hablar de religión en la cena de nochebuena, ¡toma ya! había escuchando sandeces, pero ninguna tan grande como esta, que no se pueda hablar de religión el día que nace el Mesías…está claro como está el mundo y donde están nuestras esperanzas, en una botella de vino y en el chunda chunda.

Tengo que decir para desgracia de muchos, que de lo que se debe hablar en estos días es de religión, aunque los Católicos deberíamos hacerlo todo el año, pero no hay mejor ocasión que la cena familiar o la comida de Navidad para recordar a nuestra amada familia que es pecado convivir sin estar casados, que el matrimonio es un Sacramento y las uniones civiles no se pueden considerar para un católico como un matrimonio. Es un buen momento también para recordar que las uniones carnales son entre un hombre y una mujer, como lo dispuso Dios desde la creación del mundo, que debemos honrar y amar a nuestros padres hasta el final de sus días y que matar, esa palabra que se oculta tras el vocablo “aborto” es pecado mortal. Resumiendo, es una gran ocasión para recordar los Mandamientos de la Ley de Dios a todos aquellos que son parte de nuestra vida, nuestra familia de sangre. Las celebraciones de estos días son para hablar de religión, de la religión Católica, no se corten, hablen sin freno de Dios, no tendrán mejor oportunidad de cristianizar que esta, no la desaprovechen, ¿Qué nos da miedo? ¿Vds. leen la Biblia, leen las cartas de San Pablo? Sepan que hoy en día hay muchos San Pablos en el mundo muriendo por dar testimonio de Cristo y nosotros sentados en una mesa con una copa y un plato delante y tenemos miedo de hablar, somos unos cobardes, no hay más, ni en el escenario más terrible nos darían una bofetada y aún así tenemos miedo.

Me decía ayer una persona entre lágrimas, “sólo quiero que pasen estos días, no me han permitido ni bendecir la mesa”, ¿Qué ha pasado en estos años para que estemos viviendo una barbarie tal? Los abuelos maltratados por sus propios hijos y nietos, sí, sí, maltratados es la palabra, llegamos a casa ajena exigiendo que no se hable de religión y que no se bendiga la mesa, ¡en la casa de nuestros padres! ¡Cosas veredes amigo Sancho!

En el ayuntamiento de la ciudad de La Coruña se pone un Belén todos los años de grandes dimensiones. Cada año, el alcalde tiene el privilegio de escoger una nueva figurita para añadir y este año el mandatario podemita que ocupa el poder ha sorprendido a la población escogiendo la figura de dos señoras que tras un engaño a principios del siglo XX se “casaron” la una con la otra en un Templo coruñés. Una de ellas se disfrazó de hombre y consiguieron burlarse de todos…menos de Dios, claro está y el alcalde ha querido ensalzar este hecho “histórico” y ponerlas en el Belén popular para que los pequeños niños tengan claro que cuando mandan los políticos, todo tiene cabida, lo que debía ser santo se vuelve demoníaco. Puedo entender que un mandatario comunista prohibiera poner algo propiamente católico, pero permitir su colocación y después cachondearse, cuanto menos sólo habla de la zafiedad que nos rodea, de la pobreza humana, de la incultura y de que en estos momentos más que nunca, vivimos una dictadura y lo peor es que la aceptamos con naturalidad y regocijo, apenas nadie se ha quejado de esto que les comento, tragamos con lo que nos echan. Lo mejor de todo ha sido la respuesta de lo que llaman la oposición, es decir el partido de la conferencia episcopal, el PP (partido popular), que han dicho que no tienen nada que decir ya que es un “privilegio del alcalde” escoger la figura cada año. Esto no lo permitirían con el Islam por miedo al pepitazo que les podían dar. Carroñeros, no tienen otro nombre.

La Navidad es un momento ideal para hablarle a los jóvenes sobre la virginidad ¿Vds. ponen el Misterio en sus casas? Háganlo aunque sea el más humilde y pequeño que encuentren, el Señor nació en el establo más pobre del mundo, no en un palacio y una vez tengan las figuras dispuestas hablen sobre María, sobre su virginidad, de su casto esposo, José, muéstrenles a sus hijos, nietos, sobrinos y demás familia la grandeza de la pureza, no hablamos de estas cosas con naturalidad, al contrario, bajamos la cabeza cuando escuchamos como los jóvenes hablan con frialdad y naturalidad sobre las relaciones sexuales y decimos, “bueno, ahora es así, todo cambia” y vemos a tantos padres que aceptan que sus hijos suban a sus “parejas” a casa y hasta les prestan su cama para completar el pecado. Cuántos católicos se ríen de tantas ordinarieces que nos envían por wasapp con contenido puramente sexual, digamos basta ya.

“No sólo hay una concepción sin menoscabo del pudor y un parto sin dolor: hay una Madre sin corrupción. ¡Oh novedad inaudita! La Virgen dio a luz y quedó virgen después del parto. Saboreó el gozo de tener un hijo y la integridad de su cuerpo, la alegría de la maternidad y la gloria e la virginidad” (San Bernardo, Sermones de Navidad).

Muchas personas de edad avanzada han caído en una triste resignación, intentan mantener su Fe de siempre oculta dentro de ellos mismos, mientras el mundo se desmorona engullido por el demonio, ¿De verdad creen que no podemos hacer nada? Nuestra vida diaria tiene que girar en torno a la Santa Misa, ¡Cuánto más el día de Navidad! Conozco gente que no acude a la Misa en el horario habitual porque se queda preparando la comida y van a última hora del día tarde, mal y arrastro, como se suele decir y esto, en los casos más optimistas, otros incluso, ya ni van. ¡Cambiemos el mundo, podemos hacerlo! Pongamos el misterio en todos los hogares Católicos, vayamos a Misa y animemos a nuestra familia a acompañarnos, cantemos villancicos, bendigamos la mesa, hablemos de religión durante la comida y es que no puede haber otro tema de conversación que no sea el nacimiento de Jesús, es extraño que esto ni siquiera salga en la portada del periódico…el mundo se ha puesto de espaldas a Dios, no lo hagamos nosotros también. Recuerdo cuando en España nació la Infanta Leonor, no había otro tema de conversación, la televisión, los noticieros, en todas las casas se hablaba de esta noticia, ¡fíjense y sólo era una princesa! Resulta que en nuestros hogares se puede hablar de príncipes y princesas y no se puede hablar del Rey de Reyes, que incongruencia. El día de Nochebuena en la televisión pública nos ponen el discurso del rey de España y aunque sólo sea como música de fondo todo el mundo enciende la televisión a esa hora y cuando llega el momento de la Misa del Gallo, nadie se mueve de la mesa, siguen circulando los licores por nuestra garganta y la Iglesia vacía. Lo cierto es que ya ni los Sacerdotes la Ofician, somos capaces de tragar cualquier discurso insulso y resulta que nos perdemos la conversación de nuestra vida, ¡Vayamos a Misa, vayamos a recibir a Jesús!

“Tú sacia tu alma con el alimento de la palabra divina. Y aunque indigno, recibe con fidelidad y con la mayor devoción posible ese pan que baja del cielo y que da la vida al mundo: el cuerpo del Señor Jesús. Corred, hermanos, corred. Ya no son sólo los ángeles, es el mismo creador de los ángeles quien os espera. El banquete de todas está preparado. Pero la casa no está llena. Todavía se deja tiempo para que se llene la sala del festín” (San Bernardo, Sermones de Navidad).

Uno de los días anteriores a estas Santa celebración, se me acercaba una persona y al darme dos besos y me dijo “supongo que para ti serán unos días muy tristes, para mí también, estoy deseando que pasen”, siento decir que no, para mí son unos días muy alegres y especiales, cuando nace un bebé todo es muy hermoso. Una de mis sobrinas nació la noche de reyes y recuerdo aquel año como si fuéramos figuritas de un Belén todo el día cantando y riendo y así sigue sucediendo año tras año, nace un Bebé y no nos enteramos, ¡espabilemos! Viene un Niño al mundo y aún encima no es un niño cualquiera, no es nuestro hijo, no es nuestro sobrino, nuestro ahijado, nooo, es Dios, Dios hecho Niño, ¿se han quedado como estaban? Entonces examinen su Fe a la luz del Sagrario.

“¡Qué gran fiesta se hace en un reino cuando nace al monarca su primogénito! Pues, mayor fiesta debemos hacer nosotros, viendo nacido al Hijo de Dios que ha venido del cielo a visitarnos, movido de las entrañas de su misericordia” (San Alfonso María de Ligorio).

Claro que nos puede entristecer ver que muchos de aquellos que amamos en vida ya no están a nuestro lado, pero justamente el único que puede confortarnos es Jesús, todos los que se fueron en Gracia ya están con Él, por lo tanto al recibir al Niño, los recibimos a ellos también una vez más, se vuelven a sentar con nosotros en la mesa del Señor, ¿todo esto no es suficiente motivo de alegría?

Les animo a seguir poniendo todos los años el Belén en sus casas, es una catequesis para todos, especialmente para los más pequeños, para las nuevas generaciones que se encuentran en un mundo ateo, hasta en las parroquias hacen parodias de lo que debía ser un Belén viviente. Recuerdo un año que estuve en una pequeña aldea de catequista, simplemente extrajimos los textos bíblicos y los pequeños, vestidos de pastores, incluso con una pequeña oveja que trajeron, hicieron una gran representación para orgullo de sus padres, no inventamos nada, todo estaba en la Biblia, cada frase que decían no era una ocurrencia humana sino lo que los Evangelistas nos transmitieron, dejémonos de ocurrencias baratas, todo está en la Biblia, enséñenles desde la más tierna infancia a saborearla, el azúcar empalaga, sin embargo la Biblia nunca cansa.

Queridos, construyan su Nacimiento poco a poco y con paciencia. Empiecen preparando el terreno, piensen en como sería el suelo que nuestro Señor pisaba cuando dio sus primeros pasos de la mano de María, recojan musgo en el campo, tóquenlo, es Obra de Dios, dejen que sus manos se empapen con el frío de la mañana, a nuestro Señor lo arropaban unos animales en un pesebre, sientan la helada como la debió sentir José y María, mientras buscaban un lugar donde cobijarse. Después preparen el río, es algo que les encanta a los más pequeños, si son habilidosos pueden poner hasta una rueda de molino en funcionamiento, coloquen las distintas figuras evocando los santos oficios que llenaban la tierra, pescadores, carpinteros, panaderos, llenen el paisaje de ovejas, vacas, burros, pero pongan todo mirando en una dirección, hacia donde está la estrella que alumbra el lugar en el que Dios ha nacido, en Belén de Judá.

“La tarde venía ligera; el sol buscaba apresurado su ocaso; comenzaba a tenderse la niebla precursora de una noche oscura y fría. José y María, no encontrando albergue en la ciudad, pensaron en los suburbios, donde quizá alguna familia pobre les daría cariñoso hospedaje. Siguieron el declive oriental del camino de Belén y lo más cómodo que encontraron fue una cueva o gruta que servía de pesebre a los animales.

San José la limpió y arregló lo mejor posible para acomodar a la Virgen. Allí nació Jesús, el Redentor del mundo” (El verdadero Jesucristo, Pbro. Héctor Eduardo Andrade Proaño).

¿No lo han hecho así este año? Pongámosle remedio inmediato, este milagro se repite año tras año así que tomen buena nota para el 2018, vamos con tiempo, hagan de su vida un adviento hasta la próxima Navidad. No rechacen al mundo porque en el mundo estamos y Dios vino a salvarnos, intentemos convertir a todos aquellos que nos rodean, vayamos juntos a Belén a arropar al Niño Dios, se lo repito, hablemos de religión en las comidas familiares, hablemos de Jesús, hagámoslo sin miedo porque es Navidad y entonces sí que podremos gritar a los cuatro vientos: “FELIZ NAVIDAD”

“Et Verbum caro factum est et habitavit in nobis”

Sonia Vázquez

Sonia Vázquez

Organista, no sabría, ni querría ser otra cosa. Casada. Laica comprometida con mi Iglesia. La Coruña
Recibe nuestras noticias por email