Colocadas en el tablón de avisos en una Parroquia: para tomar ejemplo.

Con el fin de que todos obtengamos un mayor provecho espiritual y colaboremos adecuadamente en el culto debido al Santísimo Sacramento, se ofrecen los siguientes avisos para que las personas más habituales en acudir a la Iglesia hagan eco de los mismos al resto de la comunidad y cooperen en su cumplimiento.

1: El Sagrario es el lugar más importante de la Iglesia, donde se da la presencia real de Cristo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Por ello al entrar en la misma conviene dirigirse en primer lugar al Sagrario para saludar con reverencia al Santísimo Sacramento, y dar siempre prioridad a este saludo antes que la visita u oración piadosa ante cualquiera de las imágenes de Cristo o María que si bien nos recuerdan su presencia no constituyen la misma.

2: Ha de procurarse el clima de silencio y recogimiento dentro de la Iglesia, tanto por respeto al Santísimo como por respeto a toda persona que esté haciendo oración y ve interrumpida la misma por charlas en voz alta o llamadas de teléfono móvil. Se ruega por tanto que se desconecten o silencien los móviles en la Iglesia, pues éstos no se necesitan para hablar o escuchar a Cristo.

3: La presencia real de Cristo adquiere un momento fundamental en la Consagración durante la Santa Misa, momento en el que debemos estar de rodillas a no ser que motivos de salud lo impidan.

4: Después de la comunión, y antes de la bendición final, es momento privilegiado de acción de gracias por el inmenso don recibido de la Eucaristía. Por ello no tengamos prisa en que la Misa termine sino que mantengamos un especial clima de silencio y oración prolongada de varios minutos.

5: Cristo sigue realmente presente en el Sagrario al finalizar la Santa Misa. Por ello se ruega que al finalizar la misma, y hasta que abandonemos la Iglesia, se continúe el clima de silencio y recogimiento.

6: Se procurará que el sacerdote atienda confesiones cuarenta minutos antes de cada Misa, hasta diez minutos antes del inicio de la misma. De ese modo evitamos prisas de última hora que perjudican al propio penitente y corren riesgo de retrasar el inicio de la Misa para perjuicio de todos.

7: En las celebraciones de los bautizos y bodas, se ruega encarecidamente que se observen todos los avisos anteriores; y todos aquellos que no puedan mantener el debido silencio se les invita a esperar fuera de la Iglesia la finalización del sacramento. En los momentos posteriores, también se ruega la mayor compostura posible a la hora de hacer fotografías en el interior de la Iglesia, y cuidando muy especialmente no dar la espalda al Santísimo en el Sagrario.