Para los ex-agentes de la KGB, Kirill y Putin, generosos dividendos; para el pueblo y la Iglesia greco-católica de Ucrania, perjuicios y traición

Los franceses, con su conocida capacidad de ironizar acuñaron la expresión: hablar pour la gallerie. De este modo, “el que habla pour la gallerie, expresa conceptos con el fin de provocar un efecto determinado ante un auditorio particular. El mismo orador, en otro contexto, vertería opiniones muy diferentes.(…) Decir algo pour la gallerie es mostrarse para la tribuna, elegir giros o ideas con un alto porcentaje de demagogia, es decir lo políticamente correcto”.

Esta expresión francesa pour la gallerie viene a la memoria de modo espontáneo al analizar la inusitada recepción que Francisco dio al sínodo de la Iglesia greco católica de Ucrania y a su arzobispo mayor Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk, el viernes 6 de marzo de 2016.

¿Por qué este encuentro? Como informó la agencia Rome Reports, “el motivo oficial era el 70 aniversario del intento de la Unión Soviética de suprimir a esta Iglesia, que siguió viva en la clandestinidad”.

¡Qué bello gesto! Al final Francisco aparecía reconociendo la abnegación de la Iglesia greco-católica que fiel a Roma sufrió durante décadas, sin interrupción, el odio inexorable y la persecución implacable del comunismo ateo. ¿Se habrá convertido Jorge Mario Bergoglio en un fervoroso anti-comunista?

La “sinistrina” diplomacia bergogliana: la controvertida declaración Kirill-Bergoglio firmada en la Isla “encantada” de los hermanos Castro

Pero… ¿Y el motivo extra-oficial de este encuentro con la jerarquía de la Iglesia greco-católica de Ucrania?

Muy sencillo. A esas alturas de los acontecimientos, la diplomacia bergogliana habiéndose excedido en su complacencia hacia los rusos, amén de los besos y abrazos dados a Kirill, se había revelado – para usar un giro bergogliano –, un tanto “sinistrina”; es decir, “izquierdosa”.

Efectivamente, la firma de la declaración Kirill- Bergoglio el 14 de febrero de 2016, bajo la atenta mirada de Raúl Castro, que fungía como anfitrión del evento, produjo un profundo malestar entre el sufrido pueblo ucraniano. Por tal motivo, para efectos políticos, se hacía urgente, y muy urgente, dar un guiño hacia la derecha. Naturalmente, un guiño en esta dirección para el actual Obispo de Roma debe de ser algo difícil. Así, este guiño sólo podía ser breve y puntual. Y así lo fue. ¿Habrá sido un guiño pour la gallerie? Veremos…

De este modo, Francisco además de recibir al Sínodo Permanente de la Iglesia greco-católica de Ucrania les envió un exiguo mensaje de una cuartilla titulado: “Francisco manifiesta su profundo agradecimiento por la fidelidad y el valor de la Iglesia greco-católica ucraniana”. (Press-Vatican) Era lo mínimo, para intentar equilibrar una política diplomática demasiado escorada hacia la siniestra. ¿Jorge Mario Bergoglio habrá convencido con gesto? Veremos… una vez más.

¿Los ucranianos serán entregados irremediablemente a la saña del cuervo y la avidez de la gaviota, como sucedió con las simbólicas palomas por la paz de Ucrania atacadas en la plaza de san Pedro el 26 de enero de 2014?

Pero para entender el drama que viven los ucranianos, ¿cuál es el motivo más profundo de su malestar? ¿Cuáles son los efectos de la declaración conjunta Kirill-Bergoglio para el pueblo y la Iglesia Católica en Ucrania?

Fue el propio arzobispo mayor de Kiev, Sviatoslav Shevchuk que en una entrevista con fecha 17 de febrero de 2016 manifestó su respetuosa perplejidad.

ucranianos

En efecto, para su beatitud Sviatoslav Shevchuk, el problema es simple: “los puntos que conciernen en general a Ucrania, y en particular a la Iglesia greco-católica ucraniana, levantan más preguntas que respuestas”. ¿Cuáles?

El patriarcado de Kirill apoya la agresión de Rusia contra Ucrania y ha bendecido las acciones militares de Putin en Siria

De modo específico para el Arzobispo Shevchuk, es el punto 26 de este documento el más problemático:

“En general, quisiera decir que el párrafo 26 de la declaración es el más discutible. Se tiene la impresión de que el patriarcado de Moscú o bien se niega obstinadamente a admitir que es una parte del conflicto, es decir, que apoya abiertamente la agresión de Rusia contra Ucrania y además bendice las acciones militares de Rusia en Siria como una «guerra santa», o que está haciendo un llamamiento ante todo a la propia conciencia, auto-invitándose a la misma prudencia, solidaridad social y construcción activa de la paz”.

“¡No lo sé! La propia palabra «conflicto» aquí es confusa y parece sugerir al lector que tenemos un «conflicto civil» más que una agresión externa de un Estado fronterizo. Hoy es ampliamente reconocido que si los soldados no fueran enviados por Rusia al suelo ucraniano y no se les proporcionaran armas pesadas, y si la Iglesia ortodoxa rusa, en lugar de bendecir la idea del «Russkiy Mir» (el «mundo ruso») sostuviera a Ucrania en el esfuerzo de consolidar el control de las propias fronteras, no habría ni anexión de Crimea ni una guerra. Es precisamente este tipo de solidaridad social con el pueblo ucraniano y una construcción activa de la paz lo que esperamos de los firmantes del presente documento”. (Chiesa)

¿Hacen recordar estas palabras a la gaviota y al cuervo agresores en la Plaza de San Pedro en enero de 2014?

El “nudo gordiano” que lió Francisco apoyando a la Iglesia Ortodoxa Rusa

En realidad, como dijimos en la anterior entrada sobre el mismo tema, la Iglesia Ortodoxa y cismática rusa, representada hoy por Kirill, desde que rompió con la Cátedra de Pedro en el fatídico año de 1054 siempre quedó subyugada a los gobernantes de turno.

Primero fueron los zares de las diversas dinastías hasta el fin de la monarquía con los Romanov. Luego fue la vez de los zares soviéticos, que pese a su ateismo oficial, a partir de 1927 con el Patriarca Sergio I le otorgaron a los cismáticos ortodoxos un sorprendente modus vivendi. Este modus vivendi con el paso de las décadas no hizo sino mejorar. ¿La causa de tales prerrogativas? Simplemente la lealtad y la efectiva colaboración que manifestaron los subsecuentes patriarcas y el clero ortodoxo con el régimen comunista. En el año 2016 los continuadores de esta saga colaboracionista son los dos ex-agentes de los Servicios de Inteligencia Soviéticos, la KGB, el Patriarca Kirill y Vladimir Putin, como lo demostramos en el mismo estudio mencionado.

¿Se convertirá Putin apoyado por Kirill en un nuevo Zar rojo siguiendo la praxis habitual comunista de entronizarse en el poder?

putin

En sentido diametralmente opuesto a los cismáticos y colaboracionistas ortodoxos rusos, la Iglesia católica ucraniana fiel a Roma luchó y se mantuvo en la clandestinidad sufriendo la inclemente persecución del régimen ateo, despótico y sanguinario de Moscú. Además, como no podía dejar de ser, encontró la férrea oposición y el desprecio de los mencionados cismáticos que los tildaban, como aún lo hacen, de “uniatas” por estar unidos a Roma. En realidad, la firma de la declaración Kirill-Bergoglio (acuerdo de la Habana) debido a la existencia de la Iglesia Greco-Católica Ucraniana se revela como un obstáculo muy difícil de resolver. Algo así como el famoso nudo gordiano de la leyenda griega. ¿Por qué motivo?

La fidelidad de los católicos ucranianos a Roma y a la Sede de Pedro en la actual coyuntura internacional, va en la dirección opuesta a la política diplomática de un Pontífice que ya no oculta su simpatía hacia los históricos adversarios de la fidelísima Iglesia Católica Ucraniana: la pareja Kirill/Putin. Así se comprende la perplejidad de muchos ucranianos y católicos del mundo entero. ¿Sabrá Francisco que está negociando con ex-agentes de la KGB? ¿Lo sabe el Padre Lombardi?

El Nuncio Apostólico en Ucrania afirma: “somos todos pequeños traidores…” ¿Deben los católicos ucranianos callarse y aceptar la traición?

nuncio

El Nuncio Apostólico, Monseñor Claudio Gugerotti, reunido en Kiev con los religiosos y religiosas que trabajan en Ucrania, al día siguiente de firmado el acuerdo de la Habana, intentó justificar el nudo gordiano que había liado Francisco. Pese a su forzada jocosidad, mediante el uso de metáforas para intentar disminuir el impacto negativo sobre los ucranianos, no fue exitoso en su empeño. Su discurso no cayó bien pues abiertamente invitó a olvidar el documento Kirril- Bergoglio, a tener paciencia y – algo inimaginable – exhortó a aceptar calmamente la traición. Sí, la traición pues si al final de cuentas, como Mons. Gugerotti afirmó sin sonrojarse, “todos somos pequeños traidores”… ¿Qué queda por hacer?

El Arzobispo Scevchuk, como se puede observar en el video, actuó de traductor. Sin embargo, no consiguió ocultar en algunas ocasiones su perplejidad por las palabras que el representante de Francisco profería en público. Transcribimos los pasajes más significativos indicando el minuto y segundo para ser cotejados.

  • Minuto 2:09: referencia al encuentro Kirill-Bergoglio en el aeropuerto de la Habana

“En estos días hemos visto tras las nubes. Porque había aviones. Uno venía de una parte, el otro venía de otra y todos se encontraron en el mismo lugar. Quedamos mirando en la televisión estas aeronaves que salían y bajaban. Se encuentran los aviones, se encuentran las personas”.

  • Minuto 3:08 referencia al encuentro Kirill-Bergoglio

“El encuentro de las personas es siempre un misterio de Dios. Saber lo que piensa el otro es siempre una cosa desconocida que lo confiamos a la misericordia de Dios”.

  • Minuto 3:39 referencia a cosas que se dicen cuando se piensan otras ¿hablar pour la gallerie?

“Cuando pensamos en la cantidad de veces que nosotros mismos pensamos una cosa y decimos otra, necesitamos sólo la misericordia del Señor. Nosotros sólo podemos creer que la gracia de Dios es capaz de convertir los corazones de todos. […]”

  • Minuto 5:17 referencia al sufrimiento de los ucranianos por el encuentro Kirill-Bergoglio

“Vean. Yo sé que muchos de ustedes han sufrido estos días por muchas razones, muchas interpretaciones, muchas posibles interpretaciones de lo que ha sucedido. [El Arzobispo Scevchuk agrega en su traducción: “El Papa y el Patriarca Kirill, esto está claro”]. Sí, sí, sí, me referí a esos aviones…”

  • Minuto 5:57 nueva referencia al sufrimiento de los ucranianos, pero…

“Sé cuanto este pueblo ucraniano sufre en su propia carne el esfuerzo de incomprensión. Tengan paciencia, si no siempre se puede decir todo como se querría de la parte de todos, porque es necesario hacer un “compromiso” para hacer un texto común. Su Beatitud sabe bien cuánto esfuerzo ha costado este texto común. [El Arzobispo Scevchuk agrega: “Entre el Papa y Patriarca Kirill”]”.

  • Minuto 7:05 El nuncio minimiza la declaración y como preventiva alude al beso de Judas

“Pero la mayor parte de la humanidad ya se habrá olvidado del texto. La gente recordará el abrazo. Y el abrazo es una cosa santa. Ustedes dirán pero también ¡Judas ha besado a Jesús y lo ha traicionado!”

  • Minuto 7:40 El axioma sorprendente de Mons. Gugerotti: “somos todos pequeños traidores”…

“Somos todos pequeños traidores. Debemos tener confianza en que Dios es capaz de hacer maravillas incluso de nuestras miserias”.

Luego de estas palabras incalificables, el Nuncio Apostólico del Papa Francisco concluyó su discurso afirmando que él haría una visita a los ucranianos que sufren para confortarlos. Que los miraría a los ojos y les daría un abrazo. Finalmente declaró que el Papa Francisco quiere mucho al pueblo ucraniano y que se siente muy cerca de ellos… ¡¡Qué bonito y emocionante!!

Conclusión

índiceFrente a este cuadro, que Francisco y sus asesores tomen nota. El tiempo y la historia confirmarán si esta diplomacia favorable a Putin y Kirill, los ex-agentes KGB, finalmente aclara la misteriosa e impactante escena de las dos palomas por la paz de Ucrania atacadas por un cuervo y una gaviota voraces en la Plaza de San Pedro en enero del 2014. ¿Una señal de los tiempos? Quién puede saberlo con seguridad…

Con todo, más allá de las tribulaciones, el arzobispo mayor de Kiev, Su Beatitud Sviatoslav Shevchuk junto a sus ovejas fieles a la Iglesia Católica Apostólica Romana pueden rezar confiados la Oración de Jeremías 20,10-13 que no serán defraudados:

Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos,
esperaban que tropezara y me cayera, diciendo:
‘Si se tropieza y se cae, lo venceremos
y podremos vengarnos de él’.

Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado;
por eso mis perseguidores
caerán por tierra y no podrán conmigo;
quedarán avergonzados de su fracaso
y su ignominia será eterna e inolvidable.

Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo
y conoces lo más profundo de los corazones,
haz que yo vea tu venganza contra ellos,
porque a ti he encomendado mi causa.

Canten y alaben al Señor,
porque él ha salvado la vida de su pobre
de la mano de los malvados.