En otra entrevista improvisada con los reporteros, a bordo del avión papal de regreso a Roma, el Papa Francisco lanzó otra granada contra la enseñanza moral católica, la metralla de la cual puede rebotar sobre toda la Iglesia en los años venideros.

Como leemos en el texto siguiente, procedente el informe del 18 de febrero de Catholic News Agency, el Papa Francisco abre la puerta para el uso de algún tipo de anticonceptivo, en relación con la alarma con el virus Zika, basándose en el supuesto permiso que Pablo VI dio a las monjas de África, que corrían peligro de violación. La referencia a Pablo VI parece extraña, parece dar luz verde para hacer una mala en aras de conseguir un bien.

Como he recibido una serie de peticiones de comentarios sobre este triste asunto, voy a ofrecer algunas observaciones preliminares que quizá pueda ampliar más adelante:

1) El tema de la anticoncepción es un asunto explosivo, que debería ser tratado en un documento formal del Vaticano, minuciosamente revisado por teólogos tomistas (si el Vaticano tiene algo de mano izquierda). Y no podrá ser objeto de una respuesta improvisada de un papa, como Francisco, que no es teólogo y no es conocido, precisamente, por la precisión de sus palabras

2) Ya hay quienes acusan a la prensa de distorsionar las palabras del Papa, pero esto es absurdo. Como podemos ver a continuación, desde la Agencia Católica de Noticias, las declaraciones del Papa son imprudentes e imprecisas. Y si dice algo tan volátil, directamente a los periodistas, no puede quejarse si publican la historia de la manera más sensacionalista posible.

3) Recordando mi estudio sobre la teología moral católica, si una mujer toma la píldora anticonceptiva por razones no contraceptivas (por otras razones de salud), no se le permite ejercer sus derechos matrimoniales mientras tome la píldora (en particular, considerando que las modernas píldoras anticonceptivas son abortivas). Parece que el Papa Francisco olvidó remarcar esta distinción tan necesaria. Es una distinción que marca la diferencia, que Francisco no repite.

4) El tema de Pablo VI y las monjas de África requiere un poco más de atención. A decir verdad, yo no había oído hablar de esta supuesta “excepción” hasta hoy; y me sorprendí al enterarme de ello. Sin embargo, aunque Pablo VI hubiera dado ese permiso, podría muy bien estar equivocado (después de todo, fue él el hombre que nos endosó la Nueva Misa y la orientación destructiva del Vaticano II). Como he dicho antes,  en sentido literal, parece que da luz verde para que, haciendo un mal, se logre un bien. (Acabo de leer que, hace años la EWTN afirmó que esta historia acerca de Pablo VI y las monjas no era cierta o bien, no pudo ser verificada). Si alguien tiene información y quiere contactar conmigo, puede hacerlo libremente al correo electrónico: cfnjjv@gmail.com.

Texto de la Catholic News Agency:

Paloma García Ovejero, Cadena COPE (España): Santo Padre, durante varias semanas ha habido mucha preocupación en muchos países de América Latina, y también en Europa, en relación al virus Zika. Las mujeres embarazadas serían las que están en mayor peligro. Hay angustia. Algunas autoridades han propuesto el aborto o, incluso, evitar los embarazos. En relación a evitar los embarazos, ¿puede la Iglesia tomar en consideración el concepto de “el menor de los dos males”?

Papa Francisco: El aborto no es el menor de los males; es un crimen; es expulsar a alguien para salvar a otro. Eso es como lo hace la Mafia; es un crimen, un mal absoluto. Acerca de “el menor de los males”, evitar el embarazo, hablamos términos que están en conflicto con el quinto y sexto mandamiento. Pablo VI, un gran hombre, ante la difícil situación de África, permitió a las monjas usar anticonceptivos en caso de violación.
»No se debe confundir el mal de evitar el embarazo, por sí mismo, con el aborto. El aborto no es un problema teológico, es un problema humano, un problema médico. Matas a una persona para salvar a otra, en el mejor de los casos. O para vivir cómodamente, ¿no? Va en contra del juramento hipocrático que hacen todos los médicos. Es un mal en sí mismo, pero no es, en principio, un mal religioso, no; es un mal humano. Entonces, obviamente, es igual que con todos los males humanos: cada asesinato es condenado.

»Por otro lado, evitar el embarazo no es un mal absoluto. En ciertos casos, cono en éste y como el que mencioné del Beato Pablo VI, estaba claro. Asimismo, quisiera instar a todos los médicos a hacer todo lo posible para encontrar vacunas contra estos dos mosquitos que transmiten la enfermedad. Se necesita continuar trabajando.

John Vennari

[Traducción de Rocío Salas. Artículo original]