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¿Resurrección?

Viernes de Dolores:

Recibo un mensaje en mi teléfono de un Sacerdote en el que nos recuerda que “litúrgicamente NO es viernes de Dolores, pero se celebra en bastantes lugares”. Le contesto y le digo que a día de hoy, en la Iglesia Católica hay dos ritos oficiales y según el Extraordinario (lástima que no sea ordinario), sigue existiendo y está vigente, a Dios gracias, el viernes de Dolores. No recibo respuesta y es que los curas horizontales para, según que mensajes, son verticales.

Ese mismo viernes de Dolores, veo Iglesias que a la misma hora de la Procesión de la Santísima Virgen, proponen una conferencia con un laico implicado en la Diócesis…Todo un despropósito, después nos quejamos de que los políticos no acuden a las Procesiones, pero si es que ni siquiera los Católicos acudimos a la Santa llamada, preferimos escuchar a José Ignacio hablando de la primavera eclesial.

¿Resurrección? No, CRUCIFIXIÓN

Miércoles Santo:

Confesión comunitaria, la Iglesia llena de gente como no se ha visto antes, ni en el funeral de María de los Ángeles Buendía de todos los Santos Arganzul (nombre ficticio) había tanta afluencia de personal. Almas que buscan comprar el cielo, Pastores que lo mercadean como si fuera la oferta del día en el supermercado. Todo esto, aderezado con un breve examen de conciencia, para recordarnos que, Francisco, es el mejor Papa de la historia y que el pecado está llamado a desaparecer, engañan a la gente, les hablan de misericordia y el pecador quiere creer que el cielo se vende al mejor postor.

Por si acaso Dios existe, no viene mal una vez al año, que me digan “tus pecados quedan perdonados”. A la mayoría de los que acuden a estos espectáculos baratos, lo mejor que les podría suceder, si de verdad se arrepienten en ese momento de algo, es morir ahí mismo, créanme, sería la manera de que el Señor los coja en Gracia. Me decía una señora de las que estaban allí, que ella no le deseaba mal a nadie, no hablaba mal de otras personas y que, por lo tanto, no tenía pecado, le dije que aunque sólo fuera el hecho de no amar más a Dios, podíamos considerar que, incumplimos el primer mandamiento a diario. Hay que decir que mi respuesta, le gustó poco o nada, a juzgar por su mirada y su despedida. Y por si fuera poco, el Sacerdote recuerda, “por favor, sean breves, no es necesario decir los pecados”

¿Resurrección? No, CRUCIFIXIÓN

Jueves Santo:

Lavatorio de pies en el Vaticano:”Tres mujeres de religión cristiana copta, uno de religión hindú,  y cinco católicos, cuatro hombres y una mujer, quienes reciben el lavatorio de los pies por parte del Papa Francisco”

¿Resurrección? No, CRUCIFIXIÓN

Lavatorio de pies en la parroquia del barrio: Mari Loli y Mari Ángeles, falda de tubo (el modelo más apropiado para el gran momento) y preparadas para que el párroco, D José Luís (nombre ficticio), tan tradicional él, de clerygman siempre, les lave los pies y muestre a la comunidad parroquial lo fiel que es a las enseñanzas del Obispo de Roma. Si todo avanza en la misma línea, tal vez, el año próximo, pongan veinteañeras con minifalda, a juego con la primavera.

Momento predicación: Los Presbíteros, compungidos, nos recuerdan lo mal que están las vocaciones y nos transmiten los mensajes de los Obispos: “Dentro de 15 años en la Diócesis, habrá solo 150 Sacerdotes, lo que implica que a cada uno, le tocarán 15 parroquias”. Con todo el respeto, le digo a Monseñor y a Monseñores, que no se preocupen Vds., en ese tiempo, la mayoría de la feligresía actual, que a día de hoy rondan los 85 años, ya habrán fallecido, los jóvenes hace tiempo que no van y los que tenemos un mínimo de sentido común, amor a Dios y Fe, ya tendremos o tenemos, nuestros propios Sacerdotes y acudimos a la Santa Misa Tradicional, quizás para esa fecha, tengamos nuestros propios Templos públicos. Así que, descánsense Vds. de esa preocupación. Siempre pienso que es una pena, que no tengamos derecho a réplica en las predicaciones, o un momento de “ruegos y preguntas”.

Conmemoración de la Santa Cena: Una mesa en el medio del Templo, en la cual se realiza una burda parodia, la gente incluso se ríe, se come pan, se profana el nombre de Dios y posteriormente, en honor al ayuno Eucarístico, llegado el momento, se Comulga.

¿Resurrección? No, CRUCIFIXIÓN

Viernes Santo:

Visita a los ¿Monumentos? En una Iglesia, cuna de Condes, el Sagrario en el mismo sitio y con las mismas flores que el resto del año, es decir, no hay Monumento. Siguiente Templo, en este caso, cuna de Condesas, música ambiental (aquello de que en Viernes Santo, música la justa, pasó a la historia con la sotana de muchos) para acompañar la chabacanería y ordinariez con que han preparado lo que debería ser el sitio más digno del Templo, ¡Quién te ha visto y quién te ve!

La mayoría de las Iglesias que he visitado, ya no trasladan al Santísimo, ya lo tienen todo el año trasladado, así que lo dejan en el mismo lugar. Mis felicitaciones a los pocos que lo siguen haciendo y preparan el Monumento con toda la dignidad que merece el Señor.

¿Resurrección? No, CRUCIFIXIÓN

Adoración de la Santa Cruz: No es necesario besarla, llega con una leve inclinación de cabeza o como ya se ha visto en algún sitio, el Sacerdote pasea por la Iglesia con Ella y simplemente la muestra a los fieles.

¿Resurrección? No, CRUCIFIXIÓN

Lectura de la Pasión: Participación activa en el Presbiterio de las mujeres, que llevan la voz cantante en la lectura del Evangelio, nada mejor que una voz femenina y aterciopelada para narrar los hechos que acontecieron aquel día. El pueblo, como no es menester que esté en el banco sin más, también tiene su papel y a coro gritan “crucifícalo, crucifícalo”, nunca mejor dicho. Quizás, para el año, se podría añadir cuando canta el gallo, algún espontáneo que gritase desde su banco: kikiriki.

Antes de iniciar la Pasión, María Encarnación, recuerda a la feligresía que pueden sentarse (normal, dura 20 minutos y esto no es la cola del concierto, para aguantar a palo seco) y al hacerlo se escucha un gran estruendo en la Iglesia que nos recuerda a cuando se rasga el velo del Templo. Curiosamente, nadie recuerda cuando el Señor expira, que hay que arrodillarse…ah, claro, siguen sentados.

¿Resurrección? No, CRUCIFIXIÓN

Y para finalizar el día de Pasión, estas heréticas palabras del P. Cantalamessa, sobre Lutero y el bien que le debemos, pueden consultar la homilía completa en la página del Vaticano.

“En otras palabras, la justicia de Dios es el acto por el cual Dios hace justos, agradables a él, a los que creen en su Hijo. No es un hacerse justicia, sino un hacer justos. Lutero tuvo el mérito de traer a la luz esta verdad, después que durante siglos, al menos en la predicación cristiana, se había perdido el sentido y es esto sobre todo lo que la cristiandad le debe a la Reforma, la cual el próximo año cumple el quinto centenario. “Cuando descubrí esto, escribió más tarde el reformador, sentí que renacía y me parecía que se me abrieran de par en par las puertas del paraíso”.
Pero no fueron ni Agustín ni Lutero quienes por primeros explicaron así el concepto de “justicia de Dios”; la Escritura lo había hecho antes de ellos.”

¿Resurrección? No: Cristo azotado, escupido, golpeado, insultado y llevado a la Cruz por sus propios Pastores: CRUCIFIXIÓN

Sábado de Gloria:

Guitarras, platillos, música evangélica, monaguillas, turiferarias, gloria versión anuncio de televisión, tantas lecturas, tantos modelos en el ambón, desfile pret a porter, “primavera-verano en la pseudo Iglesia”. El Sacerdote dando palmas, el pregón Pascual, versus propio, resumiendo, el circo “novus horror”: “Gloria, Gloria, Aleluya”.

¿Resurrección? No, CRUCIFIXIÓN

En un lugar, no de la Mancha, como diría Cervantes, pero si cercano a nosotros, un grupo de fieles, ven al Señor cargando con la Cruz y corren a su encuentro para acompañarlo al Calvario. Son los Santos Oficios, las mujeres llevamos nuestras cabezas cubiertas con el velo y nuestros cuerpos pudorosamente cubiertos. Por nuestras mejillas escapan las primeras lágrimas de Amor, vamos a acompañar al Amado…Es jueves, el Sacerdote revestido de blanco entra en la Iglesia y escuchamos el “Nos autem”. Nuestros misales están preparados para seguir el Santo Sacrificio, para vivir el Misterio de la Institución de la Santa Eucaristía, para recordar la institución del Orden Sacerdotal y el mandamiento de Jesús sobre la caridad. El Señor desborda nuestra alma, deseamos ardientemente recibirlo y llegado el celestial momento, nos acercamos con piedad y devoción y como merece el Rey de Reyes, lo recibimos de rodillas y en la boca, “al nombre de Jesús toda rodilla se doble”.

Al trasladar al Santísimo, al final de la Santa Misa, el Sacerdote, deja los ornamentos blancos y se pone la estola morada, esos mismos colores se van fijando en nuestra retina y nos llevan a vivir la Pasión plenamente, a los pies de la Cruz, con Juan y las Santas Mujeres.

El Altar se despoja de todo, queda desnudo, desaparece el agua Bendita de nuestra vista y escuchamos la recitación del Salmo, que nos acompañará en las horas nocturnas:

Deus, Deus meus, réspice in me: quare me dereliquísti?”.

Con el alma desgarrada por el dolor de la Pasión, nos sumergimos en el viernes, ornamentos negros hasta la Comunión, en la cual, se revisten de morado. Adoramos devotamente la Cruz, de rodillas, mientras escuchamos los “reproches” o “improperios”, al tiempo que gozamos de “indulgencia plenaria”. Pasamos la noche en vela, sumergidos en la oración, no hay nada, sólo Dios.

Continuamos el sábado en ayuno y abstinencia, meditando sobre su Santo Cuerpo colocado en el Sepulcro y nos acercamos a la noche de la gran Vigilia Pascual, para iniciarla con el color morado, pero para terminarla a la luz de la Resurrección. Hemos vivido los Oficios por el Rito… ¿Extraordinario? Ojala en breve, digamos Ordinario…” Qué bien se está aquí, Señor”.

¿Resurrección? SI

Dic nobis, María, quid vidisti in via?

Sepulcrum Christi viventis: et gloriam vidi resurgentis”

Dinos, María, ¿Qué has visto en el camino?

Vi el sepulcro de Cristo vivo, y la Gloria del Resucitado”

Sonia Vázquez




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