“Teoría de Género” y “Familias Numerosas” son sólo dos extremos y en el medio está la virtud…

Nota: A continuación transcribimos un artículo publicado la semana pasada en el periódico, Avvenire, un diario italiano, propiedad de la Conferencia Episcopal Italiana. Me pareció que era importante traducirlo, porque es indicativo de lo que la Iglesia “oficial” italiana piensa sobre la cuestión de la relación entre la doctrina y la pastoral, especialmente con respecto al Sínodo de la Familia que se celebrará el próximo mes de octubre en Roma.

El lector notará las referencias a la Iglesia empleando imágenes del Papa Francisco tales como la Iglesia como un hospital de campaña, y la referencia a la “ley de la gradualidad”, atribuyendo esta “ley” al Papa Juan Pablo II. También el uso de la afirmación ampliamente comentada del Papa sobre los “conejos” con respecto a las familias numerosas católicas para explicar qué significa la paternidad responsable.

Parece que para el autor y para Don Paolo Gentili, director de la Oficina para la familia de los Obispos Italianos, no hay duda de que la praxis pastoral sobre los temas de la familia va a cambiar. Pero lo que es más chocante es el uso de la Encíclica Humanae Vitae de Pablo VI como el trampolín para discutir “la svolta pastorale”, el cambio de dirección de la praxis pastoral. No hay duda de que Pablo VI dice en esta encíclica que apoya y entiende profundamente la enseñanza católica sobre la familia incluyendo los temas sexuales. Pero esta encíclica es famosa (o difamada) no por sus enseñanzas sobre la familia y el matrimonio: representa para la gran mayoría de la gente un ejemplo de cómo una actitud rígida hacia la doctrina impidió la implementación de una praxis pastoral más moderna y “misericordiosa” con respecto a la anticoncepción. También es, a su modo, un símbolo de ese disentimiento de la enseñanza católica que se convirtió si no en la norma sí en algo ampliamente extendido tras el Concilio Vaticano Segundo.

Desde luego que no se pueden extraer conclusiones definitivas de este artículo. Pero podemos preguntarnos si esta “apropiación” de la Humanae Vitae no será un medio de neutralizar, a efectos prácticos, su significado e importancia final, y llevar lo que dice el escritor a lo contrario. Es esto, junto con la firme convicción de que la praxis pastoral con respecto a la familia y a la sexualidad está experimentando un cambio de dirección, y utilizando la “ley de la gradualidad” para describir, por lo menos en parte, cómo cambiará la práctica pastoral, y empleando la “responsabilidad” para neutralizar la afirmación de los “conejos”— ¿es este el comienzo del desfile para recabar apoyo a las ideas de Kasper cuando el Sínodo se reúna en octubre?  Lo veremos.

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Paternidad Responsable: Praxis de la Pastoral en Evolución

Luciano Mola, Avvenire, 20 de enero de 2015


La familia: nuevas palabras para una praxis pastoral que está cambiando de dirección tras el fermento de la renovación que salió de la “primera fase” del Sínodo el pasado mes de octubre, el Papa, mientras hablaba con los periodistas en el avión que le traía de vuelta a Roma tras su viaje a Filipinas, volvió al tema de la maternidad y la paternidad responsable, partiendo de la Encíclica Humane Vitae de Pablo VI. Lo hizo así, no para disminuir la importancia de la Encíclica, ni para redefinir su trascendencia, sino más bien para actualizar sus implicaciones pastorales. De hecho, Francisco se refirió a los contenidos de la Encíclica como “palabras proféticas”. Sus implicaciones tienen una nueva fuerza a la luz de la nueva praxis pastoral que pone el énfasis en la acogida y la misericordia. La valiente enseñanza del Papa Montini sobre el ejercicio de la paternidad responsable, ahora reubicada en esta “Iglesia hospital de campaña”, conserva la relevancia contracultural de sus palabras intacta. Sus palabras tienen una fuerza de verdad que hoy, como entonces, se oponen, a la luz del Evangelio y de la sabiduría humana, a las falsedades de cierta cultura dominante.

“Es como un bofetón en la cara de todas las ideologías”, dice Don Paolo Gentili, director nacional de la Oficina para la Familia de los Obispos Italianos, que cree que las palabras de Francisco están a mitad de camino entre la ligereza del entusiasmo y el peso de la responsabilidad. Sí, entusiasmo, porque lo que el Papa dijo sobre la paternidad responsable abre un importante debate, que lleva ya demasiado tiempo durmiendo bajo un pesado manto de silencio e indiferencia, una indiferencia que ha crecido incluso dentro de nuestras propias comunidades.

Las ideologías que Francisco consideró especialmente peligrosas, contra las que nosotros debemos concentrar nuestro trabajo y atención, explica Don Gentili, son por lo menos tres. La primera es la de género, cuyos efectos son romper la familia internamente, desplazando los elementos de antropología fundamental del plano de la naturaleza al plano del pensamiento de una cultura particular. Pero otra ideología es la de la “familia obligatoriamente numerosa sin el ejercicio de la responsabilidad”, o, el opuesto, la que fomenta una cerrazón prejuiciada a la procreación basándose en una loca “cultura del bienestar que anestesia”. Los muchos movimientos como “No kids”, que han surgido, sobre todo en el mundo angloparlante, contemplados con agrado por ciertos progresistas radicales, incluso en nuestra propia sociedad en casa, muestran que siempre está presente el peligro de un egoísmo que se eleva a categoría de forma de vida. ¿Y la importancia de la responsabilidad? “Miremos de nuevo a los nuevos caminos pastorales que se han hecho incluso urgentes e indispensables tras leer las palabras de Francisco”, sigue diciendo el director de la oficina de la Familia.

Estamos hablando de propuestas que tienen la capacidad de poner de forma real la responsabilidad de una pareja y de la familia en el centro de la praxis pastoral con respecto al matrimonio, que piden que esta capacidad de la pareja casada sea “tema de pastoral” que llegan directamente desde el sacramento del matrimonio. El camino para lograr esta sabia integración pastoral, que retoma la enseñanza de la Encíclica Humanae Vitae y relanza sus grandes enseñanzas con el abrazo de bienvenida de la ternura que no teme enfrentarse al dolor y a la fragilidad, este camino es el redescubrimiento del hijo como un don. Y la responsabilidad de dar la bienvenida no deriva de una observancia acrítica de la enseñanza, como si fuera un formulario que muestras al Funcionario de Aduanas para poder pasar al hall de llegada, sino más bien de una adhesión inteligente a una forma de vivir la propia vida que no presta tanta atención a la rigidez de la letra de la ley, como dice San Pablo, sino más bien al dinamismo del Espíritu, compartiendo de corazón y de deseo la construcción de un futuro que es para bienestar de todos. Según este modo de pensar, sería engañoso creer que la paternidad responsable equivale al rechazo de una familia numerosa.

Hace menos de un mes, hablando con la Asociación Europea de Familias Numerosas, fue el propio Francisco quien dijo: “En un mundo marcado por el egoísmo sois una escuela de solidaridad y de compartir”. El “No” a “familias y conejos”, según la pintoresca expresión del Papa, pretende urgir, de forma aún más eficaz por la inmediatez de su lenguaje, a buscar el equilibrio que es más consciente del ejercicio de la sexualidad conyugal que debería estar siempre acompasado, como también enseño Pablo VI, a los procesos biológicos, a la atracción erótica natural, y a las circunstancias físicas, económicas, psicológicas y sociales. La palabra de la Iglesia no es una lista de leyes que seguir por la amenaza de sanciones, sino una invitación a redescubrir la humanidad más auténtica, que está en camino de la verdad escrita por el Creador en lo profundo del corazón de cada persona.

“Andar junto a las parejas el camino del redescubrimiento de esta verdad”, observa Don Gentili, “significa reclamar de forma activa sin moralismo esa ley de la gradualidad que, incluso Juan Pablo II, enseñó en la Familiaris Consortio, y que, desgraciadamente, no hemos tenido la fortaleza y los medios para traducir a la práctica pastoral”. En otras palabras, según la enseñanza que hemos oído en boca de Francisco tantas veces, lo que esto significa es tomar a las parejas de la mano, sin juzgar su situación en la vida, apreciando los elementos positivos que existen en toda relación entre un hombre y una mujer, basándonos en la responsabilidad, en sus planes para con el otro, y en el respeto mutuo.

¿Estamos realmente ante un auténtico cambio de dirección? “Sería una buena idea releer la implementación de las 47 preguntas publicadas en el cuestionario con respecto al Sínodo Ordinario del próximo mes de octubre”, concluye Don Gentili, “para ser conscientes de que el viaje que ha comenzado tiene su propia lógica para un cambio de dirección. Lo que dijo el Papa el otro día es la confirmación de un plan de trabajo que ayudará a muchas familias a encontrar una vez más el camino del Evangelio”.

[Traducido por Blanca Lozano. Posteado por . Artículo original]