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Sacerdotes Santos

Gracias Señor, por todos los Sacerdotes Santos, por los que se gastan y desgastan por nuestras almas ,por todos los Padres colaboradores de nuestra web, adelantelafe, especialmente y con afecto filial al Padre Alfonso Gálvez, Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa, Padre Santiago González, Padre Lucas Prados, Padre Romanoski, todos ellos, por su labor incansable.

Esta semana me sorprendía con una felicitación por mi cumpleaños, un Sacerdote al que he conocido a través de las redes sociales y que me hablaba del bien que él considera que hacen nuestros artículos. Me quedé pensando y mirando su fotografía…con su sotana, sólo me llevó a pensar en Dios y en el gran amor que nos tiene al darnos Santos Sacerdotes que lo primero que nos llevan, es a pensar en Él.

Cuando muchos, o se han quitado la sotana, o se burlan de las vestiduras sacerdotales con “clerygman de diseño propio” (soy cura, pero de la nueva ola), o lo llevan y lo ocultan con la bufanda (soy cura, pero sólo en mi ambiente) o simplemente, ya están tan mundanizados que visten, ni siquiera como cualquiera de nosotros, sino, peor, en medio de todo esto, aún hay almas Santas que en su vestimenta llevan impreso al Señor y que nos permiten besar sus Santas manos, vehículo de Bendiciones, en memoria del que tanto nos Ama. Representantes de Cristo, Sacerdotes de Dios que no se avergüenzan de su Fe…aún quedan algunos, ¡créanme!

Omnes clerici decentem habitum ecclesiasticum, secundum locorum consuetudines et Ordinarii loci praescripta, deferant

Cierto es, que casi siempre les hablo del clero negligente, de los que no buscan imitar al Señor, de los que no conducen nuestras almas a esa locura que es conocer a Jesús en la Hostia…pero, hoy, les voy a hablar de ellos, porque quizás, no son legión, pero están ahí, en silencio, sufriendo la soledad y el desprecio, tanto por parte de los Obispos, como de sus compañeros Presbíteros, como de nosotros mismos, los laicos, que tantas veces nos olvidamos, sencillamente de decirles, “gracias Padre”.

Fíjense, agradecemos cualquier regalo que nos hacen y sin embargo, con aquel que guía nuestra alma al cielo, a veces, ni buenos días. “Gracias Padre, por no dejarme vagar en las tinieblas, por enseñarme a combatir al demonio, gracias por acercarme a Dios y por enseñarme que Él y sólo Él, es la meta de esta vida pasajera

Gracias a Vds., Padres, porque estábamos imbuidos en el modernismo, participábamos activamente de algo que no es el Sacrificio, porque no nos confesábamos frecuentemente, porque no acudíamos a recibir al Señor con el alma como Él merece, limpia, porque muchas veces, por desconocimiento, contagio o incultura recibíamos la Hostia con nuestras manosGracias a Vds., Padres, que aman y siguen la Tradición de la Iglesia, celebran a diario la Santa Misa Tradicional, independientemente de que acuda un fiel o cuarenta…Gracias por estar ahí, enseñarnos y mostrarnos el camino al cielo.

Gracias a tantos Sacerdotes Santos, que, incluso en un ataque de locura de Amor total, han abandonado sus Diócesis por las trabas que les han puesto sus Obispos, porque muchos no están dispuestos a transigir en lo que se quiere imponer desde el Vaticano: un luteranismo imperante. ¿Saben que estos Sacerdotes, algunos, viven de la caridad? Han renunciado a todo.

Queridos lectores, ¿Quieren conocer a que se dedican los Sacerdotes Tradicionalistas? Muy sencillo, a llevar almas a Dios, esa es su ocupación diaria y continua. ¿Saben que persiguen cuando dan un retiro espiritual? No que aprendamos que Buda está al nivel de Jesucristo o de que hay que estar 10 minutos diciendo “amén” hasta que quedes aturdido o con charlas insulsas sobre las gracias del actual papado…No, nos hablan del Magisterio de la Iglesia y nos enseñan a discernir lo que viene de Dios y lo que viene del demonio, porque a nuestros Pastores, no les da miedo ni la risa al hablar del maligno, porque saben que está ahí, que es real, que existe y que persigue a las almas que desean progresar en su vida espiritual, pues, de todo esto, nos hablan para nuestro crecimiento interior. Y no como escuchaba el otro día en una predicación en una parroquia: “esas cosas del demonio, son cosas de antes”. Lo que es de antes, es este discurso barato y zafio que, desafortunadamente, llevará a muchos a la condenación.

El sacerdote que posee corta inteligencia natural, pero una robusta fe sobrenatural, verdadera vida interior, piedad sincera, ejerce un apostolado inmenso, fecundo”. (La Santificación del Sacerdote-Garrigou Lagrange O.P)

¿Vds. ven a los Sacerdotes con sotana en bares, locales de moda o haciendo el idiota por las redes sociales? ¿Los ven? La respuesta es obvia, NO, porque no están a las cosas del mundo, es decir, ellos no darán cuenta a Dios de los restaurantes que han frecuentado, de los partidos de fútbol a los que han asistido, de los chapuzones que se han dado en las piscinas públicas, de las veces que se han, literalmente “desmelenado”, sólo darán cuenta de lo que han hecho, salvar almas: Oficiar la Santa Misa, Confesar, impartir formación, retiros, ofrecer dirección espiritual, gastarse por nosotros.

En la hora de la muerte será juzgado por el grado de amor a Dios y de las almas, y por el olvido y abnegación de sí mismo”. (La Santificación del Sacerdote-Garrigou Lagrange O.P)

¿Creen que no es posible encontrar estos Pastores Santos? No me digan eso… no es fácil, cierto, yo miro a mi alrededor y me cuesta verlos, pero los hay, no abundan, pero están ahí. Busquen, no desfallezcan, hoy en día, los medios de transporte nos permiten desplazarnos en un abrir y cerrar de ojos. Cogemos el coche hasta para ir al supermercado o al cine, incluso el avión para ir a ver un espectáculo o a un cantante de moda, ¿No es más interesante utilizar las cosas que el mundo pone a nuestra disposición para enfocarlas a Dios? Ya se lo dije anteriormente, en otro artículo, pero se lo repito, cojan el coche y desplácense a donde sea para vivir la Santa Misa Tradicional, para ser hostia con la Hostia, para hacer una confesión general de sus pecados con un Santo Sacerdote.

Es manifiesto que el celebrante debe aspirar más y más cada día a una unión íntima y actual con Cristo, que actualmente ofrece su Misa de un modo perfectísimo, con un acto teándrico de infinito valor, en altísima contemplación con la más ardiente caridad y perfectísima religión y piedad”. (La unión del Sacerdote con Cristo Sacerdote y Víctima-Garrigou Lagrange O.P)

Fíjense que distinto esto, a lo que no nos proponen en la parroquia del barrio…charlas con laicos venidos a más, confesiones express de cinco minutos (en el mejor de los casos), parodias, burlas de los Sacramentos, liturgias de la palabra, ministros extraordinarios, mujeres vestidas de monaguillas…toda esta zafiedad con el beneplácito de un clero inculto y obsoleto. Seamos realistas, amar a Jesús, requiere la excelencia, la inmolación, así que no juguemos con estas cosas, vayamos a los Hombres de Dios, a los que viven su Sacerdocio con orgullo, sin ocultarlo bajo unos jeans de moda, unas zapatillas de adolescente y unos pelos despeinados…¿Se imaginan al Señor con esa pinta? Pues a ellos, debería darles vergüenza, porque deben ser una representación de nuestro Señor y no llegan ni a caricatura.

Hay eclesiásticos que tienen tanto sentido religioso como mi zapato”. (Santa Catalina de Génova)

No queremos Presbíteros mundanos, rodeados de mujeres, vistiendo como el mundo, hablando como el mundo, queremos Santos Sacerdotes que nos hablen de Dios y que nos lleven a Él y que todo en ellos sea pureza, desde su ropa, hasta su vocabulario, para terminar en un interior, espejo de los mismísimos ángeles, queremos Santos Sacerdotes que sean un reflejo del Altísimo, de su Perfección y de su Belleza. ¡Señor, danos Sacerdotes Santos! Te lo ruego.

Sonia Vázquez

Gracias Padre, es Vd. el Buen Pastor

“Ecce sacerdos magnus, qui in diebus suis placuit Deo, et inventus est justus.

Non est inventus similis illi, qui conservaret legem Excelsi”

“He aquí un gran Sacerdote que en su vida fue gratísimo a Dios y hallado justo.

No se encontró otro semejante a él y que como él haya observado la ley del Excelso”

(Ecles.44)




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