A muchas personas les confunde los mensajes aparentemente fluctuantes y contradictorios que algunos clérigos lanzan un día sí, y otro también. Un día parecen opinar blanco, y al día siguiente negro. Estas continuas contradicciones hacen que sea difícil exponer de forma sistemática y clara lo que piensan en realidad, originando una gran confusión sobre sus intenciones. ¿Es esto casualidad? ¿es deliberado?

Como siempre, el Magisterio de la Iglesia tiene algo que decir al respecto. San Pío X, en su encíclica Pascendi contra el modernismo, nos advierte muy claramente de que hay “un gran número de católicos seglares y, lo que es más deplorables, hasta sacerdotes que se ocultan.. no desde fuera… sino en las entrañas misma de la Iglesia y en sus mismas venasy que tienen un modus operandi muy claro, consistente en no declarar nunca su pensamiento de forma clara y sistemática, sin temor alguno a la contradicción, con el objeto de evitar la condenación y reacción:

su táctica es la más insidiosa y pérfidaconsiste en no exponer jamás sus doctrinas de un modo metódico y en su conjunto, sino dándolas en cierto modo por fragmentos y esparcidas acá y allá, lo cual contribuye a que se les juzgue fluctuantes e indecisos en sus ideas, cuando en realidad éstas son perfectamente fijas y consistentes;“.

Estas personas, continúa el Santo Padre, “so pretexto de amor a la Iglesia, faltos en absoluto de conocimientos serios en filosofía y teología, e impregnados, por lo contrario, hasta la médula de los huesos, con venenosos errores bebidos en los escritos de los adversarios del catolicismo, se presentan, con desprecio de toda modestia, como restauradores de la Iglesia… Tales hombres se extrañan de verse colocados por Nos entre los enemigos de la Iglesia. Pero no se extrañará de ello nadie que, prescindiendo de las intenciones, reservadas al juicio de Dios, conozca sus doctrinas y su manera de hablar y obrar.

No lo olvidemos nunca.

Miguel Ángel Yáñez