ADELANTE LA FE

La clase de “Reli”. ¿Qué hacemos con nuestros hijos?

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Mi abuela quería que fuese una mujer culta, por eso no me llevó a la escuela” (M. Mead)

Anoche leí el artículo “La herencia de mi padre” de Sonia Vázquez, y me llamó poderosamente la atención su alusión a las clases de religión “descafeinadas” que se ofrecen en el sistema educativo español. Llevaba tiempo queriendo escribir sobre ello, así que aprovecho su referencia para abordar el asunto.

El primer día que llegué a mi nuevo Instituto me presenté a la profesora de Religión. Siempre lo he hecho. Ambas compartíamos edad y conectamos con facilidad. Aprovechamos el desayuno para intercambiar impresiones e inquietudes. Lo primero que me llamó la atención fue su presentación:

—Mi familia es Kika, pero… yo no.

Sin ganas de entrar en controversias, lo que sí me dejó claro es que quiso trazar una distancia con las creencias de sus padres. Ante mi enarqueo interrogante de ceja me indicó que ella era “católica no practicante”. Esta conversación con ella me dejó bastante perpleja, pero no era la primera vez que me topaba en un Instituto con profesores de Religión “no practicantes”.

Más adelante, le pedí que me dejara un libro de Religión; tenía curiosidad por ver sus contenidos. Mi hijo, con tres años, llevaba en su colegio un ridículo libro que hacía más hincapié en “valores cívicos” como tirar los papeles a la basura que en aprendizajes religiosos católicos. Quería saber si en el Instituto se seguía la misma pauta.

De nuevo, mi sorpresa fue mayúscula cuando me dijo:

—No llevo libro. Los críos se aburren con él y no se apuntan a mis clases. Por eso, voy por libre.

Le insistí en qué daba y me comentó:

—Vemos películas, hacemos debates… ¡Fíjate que se lo pasan bien, que tengo en clase hasta alumnos musulmanes! (Debo aclarar que esto último no era una exageración. Mi instituto recibe mucha inmigración musulmana, y efectivamente, comprobé con mis propios ojos que esto era cierto).

Siguieron pasando los años, y tuvo la desgracia de sufrir un divorcio “kasperiano” (o sea, su marido la abandonó por otra). Yo estaba por aquel entonces de baja por maternidad. Cuando me reincorporé, quise hablar con ella para animarla. Por entonces, ya estaba saliendo con otra persona. Supo qué le diría en cuanto me vio venir:

—Ya sé que no lo apruebas. Pero las cosas no son tan fáciles.

Siguen pasando los años, y mi compañera continua con las clases de Religión. Ahora está casada por lo civil.

Cuento esto porque es un claro ejemplo de lo que está ocurriendo en los colegios e Institutos. No solo públicos (como es el caso) sino también concertados. Con ello, no pretendo juzgar a mi compañera como persona, que no es mi labor, y tampoco la intención del artículo. Pero si pretendo juzgar su docencia. ¿Está enseñando religión católica? Evidentemente, no.

En primer lugar porque no está dando los contenidos que supuestamente debería dar. Lo curioso es que nadie, en todos los años que llevo, ha controlado el asunto. Ni el Inspector de Educación (más preocupado por otras asignaturas) ni el Obispo (que es quién debería velar por el asunto). He visto como sus alumnos estudiaban en clase películas como “Hermano Oso” (obra de Disney que habla sobre la Diosa Naturaleza y el equilibrio natural); han hecho interesantes debates sobre el aborto (¿Es un tema sujeto a debate? ¿En religión Católica?), han ido a excursiones a sitios tan estupendos como Terra Mítica… Pero, ¿y los contenidos católicos? ¿Se dan? Permítanme que afirme que, si tiene alumnos musulmanes en clase, es evidente que no.

¿Por qué no se dan los contenidos? No se dan por motivos de supervivencia. El Gobierno se ha ocupado de asesinar la asignatura en silencio y no ha habido quien defienda a su víctima. Los profesores de Religión dependen de los alumnos para asegurar su puesto. Si no hay alumnos matriculados, no se oferta Religión. Y si no se oferta, los profesores van a la calle (o se oferta con menos horas, con la consecuente bajada de sueldo). Esto ha provocado que los profesores de Religión parezcan mercaderes en el mes de Junio (fecha de las matriculaciones) ofreciendo a los alumnos viajes, excursiones, películas, actividades lúdicas… Cualquier cosa por asegurar un número de matriculaciones.

En segundo lugar, no se dan los contenidos porque seamos realistas, tal como está la sociedad del mínimo esfuerzo, ¿un alumno se va a matricular en la asignatura de Religión si tiene que estudiar? Recordemos que la alternativa a la asignatura es “Actividades de Estudio” (que es lo mismo que una hora en el aula sin hacer absolutamente nada), y que además no es evaluable. Por pura lógica humana, si los padres nos obligan a sus hijos a matricularse (y los padres ahora les importa un comino (perdón por la expresión) la Religión), los niños se matricularán en lo que más le interesa. Por tanto, o los profesores de Religión les ofrecen algún “caramelo” o se van a Actividades de Estudio.

¿Se puede luchar contra eso? No me gustaría estar en el papel de mi compañera. Y menos, si mi puesto de trabajo dependiera de ello.

El resultado es que la asignatura de “Reli” se ha convertido en cualquier cosa menos eso, Religión. Y para defender mis argumentos, me basta (por desgracia) con incluir el cartel con la que la Conferencia Episcopal Española empapeló mi Instituto: Fuente y fundamento de virtudes y valores.

(Llevaba años luchando por limpiar las paredes del Instituto de aquellos horribles grafittis que unos alumnos habían pintado en un taller de “plástica” y resulta que, ahora, es la propia Iglesia la que me ensucia el centro con este horror de cartel propagandístico).

El cartel merece todo un artículo. No lo voy a hacer. Habla por sí mismo.

Y aquí viene la pregunta del título, ¿qué hacemos los padres con nuestros hijos? ¿Los matriculamos en “Reli”? Es una pregunta que me he hecho muchas veces. Y no tengo respuesta. Me gustaría que los Sacerdotes que escriben en Adelantelafe nos dieran su opinión y guía.

Yo, por lo que he visto, no matricularía jamás a mis hijos. Primero, porque tengo el serio peligro de que les imparta Religión un profesor que no cree, o que no “comparte totalmente” las verdades de la Fe católica. En ese caso, estaría envenenando a mis hijos, y encima, en una edad terriblemente influenciable.

En segundo lugar, porque aunque el profesor fuera creyente, tal como están los Institutos, estoy seguro de que no se atrevería a expresar las verdades de la Fe. En cualquier momento se encontraría con algún padre escandalizado o algún compañero que le acusaría de intolerante…

En estas circunstancias, la clase de Religión se convertiría para mis hijos en una clase de debate sobre el catolicismo, donde todo cabe, siempre que se diga con respeto. Con el peligro que eso conlleva.

De ahí, de nuevo, mi pregunta:

¿Es mejor dejarlos en Estudio Alternativo? O por el contrario ¿los matriculamos en Religión para evitar que desaparezca la asignatura? ¿Qué es mejor? O dicho de otra forma, ¿qué hacemos?

Mónica C. Ars.

Mónica C. Ars

Madre de cinco hijos, ocupada en la lucha diaria por llevar a sus hijos a la santidad. Se decidió a escribir como terapia para mantener la cordura en medio de un mundo enloquecido y, desde entonces, va plasmando sus experiencias en los escritos. Católica, esposa, madre y mujer trabajadora, da gracias a Dios por las enormes gracias concedidas en su vida

11 Comments on this post.
  • Jose de Pozuelo
    1 febrero 2015 at 6:24 pm
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    Querida Monica:

    Gracias por su articulo. Solo puedo decirle que le mando un fuerte abrazo.

    Viendo el cartel, que no conocía, veo que lo mejor que le puede suceder a la Conferencia Episcopal Española es desaparecer. #apuntateareli… madre mia…

    Por otra parte, he leído hoy que el Arzobispo de Sevilla ha prohibido escribir a un sacerdote en esta web. Esa es la apertura que nos anuncian… ya no engañan a nadie.

    A veces tengo la sensación de que en esta Iglesia hay sitio para todos menos para mí. Con gran tristeza me doy cuenta de que todos los insultos que suelta Bergoglio tambien son para mí. Pertenezco a una Iglesia que ya no existe. Es como decir que eres visigodo, o carlista. Es ya otra época.

    Por mi parte, sigo siendo parte de la Iglesia, pero no de “esta Iglesia”, que la propia jerarquia, por motivos que se me escapan, ha decidido inmolar. Supongo que será simple cobardía, egoísmo o pereza.

    Mis hijos van a un colegio religioso, donde por fortuna ni la Consejeria de Educación ni la COnferencia Episcoal alcanzan con sus zarpas. Pero si fuesen a un colegio público o concertado (aun religioso), no mandaría a mis hijos a clase de religión. de manera general, lo que que se enseña allí no creo que tenga mucho que ver con lo que quiero que les enseñen. Solo hay que ver el cartel…

  • Pepe
    27 enero 2015 at 10:25 am
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    Estimada Dª Mónica: No tiene por qué disculparse y, créame, comprendo su preocupación. Llevo ejerciendo la docencia ininterrumpidamente desde 1988. A lo largo de estos años he podido comprobar que la mayoría de mis alumnos no encuentra el calor de una familia católica practicante que avale y complemente la enseñanza religiosa del colegio. Un servidor tuvo la gracia de nacer en una familia católica practicante donde se me enseñó a rezar, a amar a la Santísima Virgen, a visitar al Santísimo Sacramento y a ser un cofrade auténtico (soy malagueño); también, ciertamente, tuve la gracia de educarme en colegios católicos de maristas y, sobre todo, de agustinos. Pero… ¡como en la casa de uno no hay nada! Con el tiempo me encontré con profesores con “Declaración Eclesiástica de Idoneidad” que son ateos o católicos no practicantes o “católicos descafeinados” (de los que se quedan con la parte de doctrina y de moral que les interesa, negando la que no les conviene); a lo largo de estos años me he visto -por Dios, no lo ponga en duda, por más que se nos aplique a los andaluces el tópico de exagerados- perseguido por ceñirme a la enseñanza de la doctrina de la Iglesia, no sólo en mi vida docente, sino también en mi vida personal y cofrade. Un servidor es ese “vocal de liturgia y caridad” de la Agrupación de Hermandades de Gloria de Málaga que dimitió a finales de abril del año pasado por causa de un dichoso pregón de un militante de Izquierda Unida en el que se enalteció el “matrimonio” homosexual, cuando vi el aplauso general de las cofradías para las que trabajaba en cuestiones litúrgicas y catequéticas. A cambio, me he encontrado el desprecio del 99% de los cofrades, ofensas graves en internet y en páginas como elcabildo.org e incluso el ninguneo en mi propia parroquia por parte de la Congregación de la Divina Pastora. ¿De quién es la culpa de todo este desorden forrmativo? No quiero ser, ni mucho menos, el acusador de mis hermanos, pero quien debe vigilar y pastorear debidamente el “pasto” que alimenta al rebaño que el Señor le ha confiado, estimo que es el principal responsable de este desastre educativo y catequético religioso. No crea que me han apoyado mis pastores ante los ataques de los que he sido víctima (incluso ataques verbales y gestuales en la procesión del Corpus Christi del año pasado). No crea que me he sentido respaldado o defendido cuando en clase de religión he defendido la verdad y belleza del matrimonio cristiano, del don de la vida o de la virginidad perpetua de María. No crea que me he sentido apacentado por mis legítimos pastores cuando he defendido a capa y espada a nuestra Santa Madre Iglesia frente a las críticas. No, en absoluto. Antes bien, ha habido confesores y cofrades que me han culpado a mi por ser “intransigente, conservador y fanático”. No, estimada Dª Mónica, no es usted quien tiene que disculparse. Créame: la entiendo perfectamente. Si me facilita su dirección de correo le puedo dar muchos más detalles que aquí y ahora.
    Reciba un cordial saludo.

    • Wenceslao
      28 enero 2015 at 6:48 am
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      Conmovedor testimonio el suyo, amigo Pepe. Ya lo dice la Sagrada Escritura: “los que quieran vivir píamente en Cristo Jesús, padecerán persecución”. Y “bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”. Al final tendremos todos que dar cuenta de nuestros actos y de cómo vivimos nuestra vida.

      Rezo por usted y por nuestra pobre España.

  • Francisco José Delgado
    24 enero 2015 at 2:03 pm
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    He tenido, como sacerdote, la ingrata experiencia de impartir durante dos años la clase de Religión y Moral Católicas en un instituto de secundaria. He tenido que comprobar, por experiencia propia, el mal que hace que se dé una mala clase de Religión, porque tuve que suceder a uno de los que se limitaban a poner películas en clase. Lamentablemente muchos de los sacerdotes con los que consulté, me aseguraron que hacían lo mismo.
    Es verdad que la situación de la clase de religión es injusta, pero eso no justifica que perdamos el tiempo y que los obispos, que tanto pelean el derecho a la educación religiosa en el colegio, después no dediquen ni un minuto de su tiempo (o el de sus delegados) en vigilar el contenido y la forma de las clases de religión.
    Particularmente mis padres me prohibieron ir a clase de religión en el instituto cuando era niño, por causas parecidas.
    Mi experiencia, sin embargo, es que hay muchos laicos que cumplen con profesionalidad y con entrega su oficio, a los que hay que acompañar y apoyar. Para ellos, muchas veces, la situación más dolorosa es esa de tener que compartir profesión con holgazanes y falsos, que también los hay (generalmente sobrinos, hermanos y amigos de curas que los tienen protegidos).
    Por tanto, el consejo sería averiguar cómo es el profesor del colegio en cuestión y actuar en consecuencia.

  • Martha Gouveia
    23 enero 2015 at 3:49 pm
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    Muy buen dia mi nombre es Martha Gouveia y les escribo desde la ciudad de Toronto Ontario Canada, actualmente pertenezo a la Mission de Franciscanos de Maria que preside el Padre Santiago Martin en Madrid Espana siendo para mi, para nuestra familia y para esta comunidad motive de mucha alegria ya que es una inmensa gracia que Dios en la persona de Jesucristo y de mamita Maria nos ha concedido, comprendo muchisimo y me identifico plenamente con Monica, imparto clases de catecismo a los ninos cada Domingo en la parroquia de la Anunciacion de Maria aqui en Toronto, cada ano tengo ninos de diferentes grados y edades, por decir, el ano pasado tuve a los ninos de 6 grado y este ano los ninos de primer grado, tengo ya casi tres anos que estoy prestando mis servicios como catequista en mi parroquia es un voluntariado que me ha llenado de muchas satisfacciones y asi mismo de mucha tristeza donde he experimentado la frialdad y tibiesa especialmente en los padres de de familia, como dice Monica no juzgo a las personas pues quien soy yo para hacerlo pero si creo que como catolica practicante que amo infinitamente a Dios a mi santa Madre iglesia y a mi projimo especialmente a esos ninos que Dios me ha puesto en mi camino creo que si tengo que demandar ciertas practicas que sinceramente a mi parecer no estan acordes con lo que nuestra iglesia nos ensena en el catecismo, para comenzar creo firmemente que antes de tomar cualquier posicion ya sea de trabajo o de voluntariado dentro de nuestra iglesia o de cualquier movimiento relacionado con la evangelizacion primero nosotros como laicos comprometidos tenemos la responsabilidad de ser coherentes con lo que ensenamos, debe de existir una plena union entre lo que Dios espera de nosotros que ya nos ha sido revelado por medio de su palabra , por el catecismo de la iglesia, por la union entre la relacion en comunidad, por la obediencia a aquellos que son la jerarquia de la iglesia, la practica de los sacramentos , la oracion , obediencia al papa y a la iglesia en general, son muchos los factores que son sumamente importantes, yo tambien lo personal experiment la contradiccion de la ensenanza en muchas de las escuelas catolicas, mi hija asiste a la escuela catolica, y es muy triste me duele muchisimo darme cuenta de que mi hija se siente confundida muchisimas veces por las ensenanzas y practicas de las misma, gracias a Dios que en casa con la ayuda del Espiritu Santo les hemos guiado en la verdad en los principios sobre todo en los principios que son pilares de nuestra fe catolica y de la moralidad que aqui ya es vista como el RELATIVISMO , ya nada es pecado todo es permitido porque la iglesia tiene que evolucionar y segun ellos adaptarse a los cambios de la vida presente , es una constant lucha, sin embargo creo que tenemos que aprender de nuestro senor cuando nbos dice, APRENDED DE MI QUE SOY MANSO Y HUMILDE DE CORAZON, Jesus nuestro senor viene a todos de esa manera sutil y amorosa aun sabiendo que somos pecadores y que la miseria en nosotros es inmensa, creo y estoy convencida de que es una lucha de cada dia, sin embargo, Jesus nos invita a evangelizar y a llevar su mensaje de amor, de verdad, a llevar su luz a las almas, a todas las almas, sin imponer nuestros pensamientos o lo que nosotros creemos individualmente por muy derecho que este sea, quiero decir, todos los que de alguna manera tenemos la rresponsabilidad de ensenar y de guiar en la fe ya sea en nuestras familias o en la comunidad en los diferente voluntariados, tenemos que hacerlo amanera de invitacion, tenemos que invitar y presentar la verdad de Cristo nuestro senor a los demas con la sencilles y sutiliza que el senor nos pide siemore siendo firmes en lo que que profesamos, nuestro senor por poner un ejemplo en el encuentro con la Samaritana, el senor le habla, le mira a los ojos como solo El sabe hacerlo, le mira el alma, con un amor y sutiliza sin dejar de lado su demanda le hace saber de su pecado y de su incoherencia al hacer las cosas en su vida, el senor demanda, pone al desnudo su pecado de una manera muy sutil, pero lo hace porque desea salvarla, desea llevarle la luz a su alma, sin embargo si meditamos un poquito mas haya, el demonio manipula, demanda y pone al desnudo nuestros pecados pero para darnos la muerte, llevemos pues la verdad del Senor con sencillez y humildad a las almas, presentandoles a un Dios amoros y sumamente Misericordioso sin olvidar que la sutiliza de Cristo nuestro senor nos puede server en ese momento para demandar sin que por ello tengamos que hacer sentior a la otra persona sin, recordemos que nosotros presentamos a nuestro Dios invitamos a ls demas con nuestras acciones ejemplo ensenanzas basadas en la verdad d nuestro senor de la palabra y d los dogmas de fe, con la coherencia de nuestro ejemplo personal nuestras acciones, y comportandonos siempre como Dios espera que nos comportemos, puedo dar fe de que para estar en communion con Dios tenemos la responsabilidad de llevar una vida coherente con lo que profesamos y ensenamos a aquells que tenemos la responsabilidad de ensenar, y a los padres de familia son ellos los primeros educadores, es su responsabilidad como catolicos cristianos guiar y ensenar a sus hijos el camino de la fe y del amor a Dios llevando una vida coherente con lo que ensenen basada siempre en la verdad de los evangelios y de el catecismo de nuestra madre iglesia.

    Que Dios les bendiga y que nos illumine a todos con la fuerza del Espiritu Santo para podr mantenernbos siempre en su verdad, Cristo es la luz que ilumina, El es el unico camino sin El no podemos nada, acerquemonos a El para aprender de El a ser mansos y humildes de Corazon, invouemos el santo y dulce nombre de Maria nuestra madre quien major que ella para guiarnos hacia Jesus cada dia quien major que ella para defendernos de los ataques de nuestros enemigos espirituales, quien major que ella para protegernos de tanto error y de tanta tibiesa que esel que esta llevando a las almas a la condenacion cada dia, que todo lo que hagamos lo hagamos por amor y por agradecimiento profundo a un Dios tan bueno que ha dado la vida y la sigue dando por nosotros y por una humanidad que le necesita cada dia mas, Jesus renueva su passion cada dia cada momento en cada tabernaculoo dl mundo entero, se sacrifice por toda una multitude, se hace pequeno El siendo Dios mismo humanado, Jesus Eucaristia es el milagro mas grande , llevemos ese milagro en lo major que podamos cada dia a aquellos que no le conocen con amor con humildad con respeto y pensando que somos polvo si pero polvo enamorados de nuestro senor. AMEN.

  • Sonia Vázquez
    Sonia Vázquez
    23 enero 2015 at 12:54 pm
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    Difícil respuesta para una pregunta compleja. Como bien dice el Padre, con lo que pasa en la catequesis, que no es poco, ya nos da una idea de como está el tema en los colegios, peor, logicamente.
    Personalmente, creo que es mejor no recibir una formación, antes que recibirla adulterada, máxime en el caso de los niños. No obstante, pasa con más asignaturas, ¿qué películas se están poniendo para explicar la historia de España, por ejemplo? Salvo las matemáticas, que es una ciencia perfecta, creo que todo lo demás, está a merced del profesor de turno. En el caso de la asignatura de religion, obviamente, es donde estamos viviendo el mayor atentado a la religión Católica, apoyado por un gobierno laicista y por una CEE
    Enhorabuena por el artículo, Monica, es necesario que estas cosas salgan a luz

  • Padre Lucas Prados
    23 enero 2015 at 7:49 am
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    Estimada Mónica,
    El problema que plantea es bastante serio y profundo. Se podría escribir un artículo completo sobre el mismo. Intentaré reducir al máximo y al mismo tiempo dar una respuesta a su pregunta.
    En la formación religiosa de los jóvenes intervienen tres “estamentos”: los padres (como primeros y principales formadores y responsables), la Iglesia y los “colegios”.

    1.- Desgraciadamente, más del 95 % de los padres descuidan la formación religiosa de sus hijos. Se preocupan más de que a su hijo le crezcan los dientes derechos que sepan rezar el Padrenuestro o conozcan las virtudes cristianas. Es competencia y obligación de los padres que sus hijos aprendan en el hogar las virtudes cristianas y los contenidos elementales de la fe. Dios les juzgará severamente si no lo hacen. La gran mayoría de los padres, como mucho, se preocupan de que sus hijos vayan a la catequesis, pero acabada la catequesis esos hijos ya no irán nunca más a la iglesia, por la sencilla razón de que los padres son los primeros que no van.

    2.- La Iglesia católica es el segundo estamento responsable en la formación religiosa de los hijos. Principalmente lo realiza a través de la catequesis, los sacramentos, las homilías y la enseñanza en los colegios. En cuanto al tema de la catequesis podemos ver que los contenidos de la misma prácticamente son nulos. Me suelen llegar niños procedentes de otras parroquias donde han cursado un primer año de catequesis y no han aprendido ni las oraciones más elementales. Si les preguntas algo a ellos o a sus padres, te dicen que se lo pasaron haciendo dibujos. Por otro lado, creo que la Iglesia no le da la importancia necesaria a la formación religiosa que se da en los colegios, tanto en el modo como en los contenidos. Muchas veces autoriza a dar clases de religión a personas de dudosa fe o costumbres. Creo que los obispados tendrían que poner mucho más énfasis en esta formación, cuidando muchísimo más tanto la elección de los candidatos a profesores de religión como los contenidos que se enseñan. Antiguamente cuando habían más sacerdotes, eran ellos los que se encargaban de la clase de religión; ahora, debido a la escasez de sacerdotes se tiene que elegir a seglares, los cuales en muchos casos (no siempre) dan la clase de religión para poderse ganar al menos el pan de cada día, pero no son católicos practicantes y lo único que tienen es un barniz de teología (sobre esta afirmación no se puede generalizar porque también conozco a buenos profesores de religión que son excelentes cristianos) .

    3.- Los colegios. Desde que (y hablo del caso de España) el gobierno español no es confesional, y debido al acuerdo que hay entre la Iglesia y el Estado, la enseñanza de la asignatura de la religión ha caído prácticamente en el olvido. Todo suele depender del profesor que tenga que explicar. Él mismo se tiene que buscar los contenidos…, pues los programas oficiales son tremendamente pobres. Unas veces lo hará bien y otras (las más abundantes) mal. Por otro lado como la asignatura de religión no cuenta en el curriculum del alumno, el alumno no le suele prestar atención alguna.

    En cuanto a la pregunta que hace de si es bueno o no mandar los hijos a la clase de “Reli”. Le contesto lo siguiente: No se puede dar una regla general. Todo depende del profesor que le toque y el temario que lleve. Si el profesor es bueno y el temario también, ¡adelante!; pero si tanto el profesor como el temario son malos, evite que su hijo asista a esa clase pues lo único que va a hacer como mínimo es perder el tiempo, y probablemente también la fe.

  • Pepe
    22 enero 2015 at 11:37 pm
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    Soy maestro de religión católica en diversos cursos de Primaria y E.S.O. En conciencia puedo asegurarle que me esfuerzo diariamente para enseñar la doctrina y la moral católica a mis alumnos, aprovechando todos los mementos de la jornada escolar. En este caso, mi pregunta es si sirve de algo, pues cuando hacen la Primera Comunión dejan todo tipo de práctica religiosa amparados y tutelados por sus padres. Y cuando llegan a la ESO, defienden con uñas y dientes el “matrimonio” homosexual, el aborto, el divorcio y toda leyenda negra en torno a la Iglesia. Al final creo que el Señor quiere que sea mero sembrador, y que no deje de sembrar. Él se encargará de fructificar lo sembrado y de cosechar. Espero que pueda ver que no todos los profesores de religión somos “católicos no practicantes”.

    • Mónica C. Ars
      Mónica
      23 enero 2015 at 2:29 pm
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      Buenos días, D. Pepe.

      Disculpe de veras, tiene toda la razón. Me olvidé de un punto muy importante, que es hablar de la problemática de los profesores de Religión que son coherentes con su fe. Porque, los hay. La profesora del colegio de mis hijos es un ejemplo. Siento de veras haberle omitido en el artículo, ha sido un error.

      Si no le importa, me gustaría mucho que ofreciera de forma más amplia su testimonio y sus consideraciones. Porque, para mí es un tema muy preocupante y sobre el que me gustaría escuchar muchas opiniones. Y, como bien dicen todos los comentaristas, requiere mucho debate. Pero nada mejor para ilustrarnos que la vivencia de un profesor de Religión que vive su fe en un ambiente como los colegios públicos.

      Vuelvo a emitirle mis disculpas.

  • Anna
    22 enero 2015 at 9:04 pm
    Leave a Reply

    J.M.J.
    Mi muy querida Mónica, vea que no la dejo en paz!, Alabado sea Dios!
    Me encanta la frase con la que comienza su artículo, y sabe usted que el tema que toca es de vida o muerte.
    Yo soy una pobre pecadora, soy barro exaltado por pura misericordia de Dios. Nací en una familia católica no practicante, mi mamá feminista, mi papá de la teología de la liberación, y fui a una escuela de Dominicas liberales y liberadas. No hay un solo vicio en mi vida que no haya tenido sus raíces en mis terribles años de escuela.
    Cuando nació mi segundo hijo, y Dios se apiadó de nosotros atravesándonos en el camino de los Franciscanos de la Inmaculada y de su hermosa comunidad de laicos, mi mundo se puso patas arriba.
    Que aprendí en la escuela, NADA, NADA, mucha matemáticas, de hecho soy ingeniero, mucha literatura y bastante biología, eso sí de la darwiniana, pero de Dios, de vida de piedad, de lo verdaderamente importante, NADA. La clase de religión como usted lo cuenta, eran dinámicas de grupo, horas de relax…. y nunca tuve una profesora laica, siempre fueron religiosas. Recuerdo haber escuchado cosas como “si el obispo da su aprobación una mujer puede procurarse un aborto”… solo para que tenga una idea de la formación (o deformación) que las mismas religiosas tenían y nos impartieron.
    En aquella comunidad de laicos asociados a los franciscanos conocí el famoso homeschooling, o la escuela en casa (disculpe por el anglicismo, pero vivo en Estados Unidos). No es una “modalidad educativa”, como la gente cree, es una vocación. Yo educo a mis hijos en casa. La diferencia es que no hay “clases de religión”, hay ciertamente un curso, en el que el niño estudia a profundidad el Catecismo y la Sagrada Escritura. Pero y qué lee mi hija de 10 años?, García Márquez, Ernesto Sábato?… no, en su clase de literatura lee vidas de Santos (no de 15 páginas, verdaderas biografías, de más de 200 pág.), y en ella aprende sustantivos, verbos, redacción, etc. Y mi hijo de 5 años, que aprende en matemáticas?, cuenta, si cuenta, ángeles, cálices, hostias y cruces. Todas sus asignaturas son clases de Religión, el niño aprende a que la Religión no es algo separado de su vida, que Dios, tal como lo aprende en el catecismo, está en TODO. Mis hijos aprenden todo, todo por el filtro de la verdadera doctrina católica. Todo esto, va aunado a una vida de oración, de piedad, de Misa, de lectura en familia diaria. No está de más decirle que mis hijos tienen una candidez y una pureza increíble para su edad. Y que tenemos una muy intensa vida familiar. Mi hija a su corta edad es una ama de casa en miniatura, nadie le molesta ni le llena la cabeza de cosas vanas.
    Y la pregunta del millón… y la vida social?, bueno, Dios provee, tenemos una comunidad de Homeschoolers católicos, nos juntamos de tanto en tanto y nuestros hijos interctúan con niños que reciben la misma formación… todas familias numerosas!
    Perdone lo largo de la historia, es solo para decirle que vea el problema que plantea desde otra óptica, el verdadero problema no es la clase de reli…. sino el resto de las clases. O para qué le enseña usted a sus hijos el catecismo, para que en clase de historia de cuenten de los “atropellos de la Iglesia Católica” en la conquista de América o tal vez lo grandiasa que fue la Revolución Francesa, o para que en biología le muestren (y enseñen como funciona) un aparato reproductivo a los 6 años. Y para que sus compañeros les enseñen toda clase de palabrotas y malos modales…. perdone, pero sigo viendo los niños de las escuelas y es lo que veo. Cómo en el mundo van a ser capaces de ver algo sobrenatural, si el 99% de la instrucción de las escuelas es educación MUNDANA, por muy escuela católica que sea…. bueno salvo contadas excepciones.
    Piénselo mi querida Mónica, y verá que la clase de reli es la punta del iceberg.
    Por favor, rece por notros, nosotros rezamos también por ustedes. Que el Señor les bendiga.
    In Corde Sanctae Familiae,
    Anna
    Peccatrix Maximun

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