Queridos lectores,

¿Me permitirán, por esta ocasión, compartir un momento de frustración? Como todo escritor de blogs — o aún como todo ávido consumidor de noticias Católicas, como muchos de ustedes — trabajamos cada día pensando en nuevas e interesantes noticias y artículos para compartir. En un blog como el nuestro, que no recibe compensación monetaria alguna, el gusto de compartir nuevas noticias es el mejor ‘pago’ que recibimos.

Fue lo que pasó el pasado 8 de enero, cuando aparecieron los primeros reportes tentativos de la homilía diaria del Papa en Casa Santa Marta. ¿Palabras contra el vacío espiritual, y el vacío como ejercicios de piedad Católicos de practicas no-cristianas como el Yoga y la meditación Zen? Parecía perfecto. Una entrada en el blog necesitaba ser preparada que mostrara lo bueno de lo que se había dicho y nuestro beneplácito de compartir las sabias palabras provenientes del Sumo Pontífice.

Lo que hacia falta era encontrar el texto original y, si solo esta disponible en italiano, traducirlo. Afortunadamente, una versión en inglés existía en la Radio Vaticana. Desafortunadamente, lo que había sido dicho es lo siguiente:

“ Pueden seguir un centenar de cursos de catecismo, un millar de cursos de espiritualidad, un millar de cursos de yoga o zen y todas estas cosas. Pero ninguna te dará la libertad como un Hijo (de Dios). Solo el Espíritu Santo puede mover nuestro corazón a decir ‘Padre’. Solo el Espíritu Santo es capaz de desterrar, o romper la dureza del corazón y y hacerlo … suave? No, no me gusta esa palabra, …’dócil’. Dócil hacia el Señor. Dócil cuando se trata de la libertad de amar.”

¿Es esto cierto? En un sentido. Como casi todo lo dicho por casi todo ser humano a través de la historia, tiene capas de verdad y profundidad. Pero la comparación negativa de prácticas no-cristianas, como el Yoga y la meditación Zen, que han alejado a tantos católicos de Cristo y los Sacramentos en los últimos cincuenta años, a la actividad esencialmente cristiana a la que los Obispos se deben (catequizar — son Ecclesia Docens!) … es, al menos, tedioso y extremadamente frustrante. La sorprendente naturaleza del contexto ha sido analizada de mejor manera aquí.

Intentamos, — de verdad — cada día ser mejores, presentar las dificultades del momento en la Iglesia y en el mundo bajo la mejor óptica posible. De verdad lo intentamos. Si a veces parece que no, no es porque no lo intentemos. Créannos, de verdad lo intentamos.

NC

[Traducido por Jorge Imperial. Artículo original]