En la cultura actual vivimos inmersos sólo en prepararnos para el futuro o anhelando un pasado que no volverá.
Siempre nos sentimos desgraciados que no aprovechamos el momento presente en espera de conseguir anhelos de futuro, viviendo en una ilusión de que en el futuro se producirán acontecimientos que nos ilusionan y que imaginamos cambiarán nuestras vidas (todo volverá como antes, estaré más delgado, más guapa, nos tocará la lotería, ganaremos más dinero, tendremos más casas, más amor, los hijos cambiarán…) así pasan los días y los días considerando el presente siempre en un estado de infelicidad, acordándonos sólo de cosas buenas del pasado y en un permanente anhelo de futuro que nos bloquea empezar a hacer cosas hoy.

Santa Faustina Kowalska en su precioso diario nos habla sobre esto. Vivamos el presente, hoy, hagamos hoy todo lo que nos pide Jesús y María por ellos y por el prójimo sin esperar a mañana. El futuro tal vez nunca llegue y nuestra alma deba rendir cuentas hoy mismo, no perdamos el presente anhelando sueños que no llegarán o deprimidos por un pasado que se perdió, no lo dejemos para más adelante. Vivamos sin falta día a día, entregando cada día todo nuestro corazón a Jesús y los que nos rodean, sin restricciones, como si hoy fuera el último día de nuestra vida y tuviéramos que entregar a Jesús y al prójimo, a nuestra familia, todo nuestro amor y entrega. Sólo así seremos felices.

Leamos sus palabras:

“Cuando miro hacia el futuro, me atemorizo. Pero ¿por qué sumergirse en el futuro?
Para mi solamente el momento actual es de gran valor, ya que quizá el futuro nunca llegue a mi alma.
El tiempo que ha pasado no está en mi poder.
Cambiar, corregir o agregar, no pudo hacerlo ningún sabio ni profeta.
Así que debo confiar a Dios lo que pertenece al pasado.
Oh momento actual, tú me perteneces por completo,
Deseo aprovecharte cuanto pueda,
Y aunque soy débil y pequeña,
Me concedes la gracia de tu omnipotencia.
Por eso, confiando en Tu misericordia,
Camino por la vida como un niño pequeño
Y cada día Te ofrezco mi corazón
Inflamado del amor por Tu mayor gloria.”

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