Consumatum est: El cáliz que mi Padre Me ha dado, ¿no he de beberlo?

 

Dixit ergo Iesus Petro: «Mitte gladium tuum in vaginam. Calicem, quem didit mihi Pater, non bibam illum?» … «Sitio.» Vas ergo erat positum aceto plenum. Illi autem spongiam plenam aceto, hyssopo circumponentes, obtulerunt ori eius. Cum ergo accepisset Iesus acetum, dixit: «Consummatum est.» Et inclinato capite, tradidit spiritum. (Del Evangelio de Viernes Santo, Pasión de Nuestro Señor Jesucristo según San Juan.»Jesús entonces dijo a Pedro: devuelve tu espada a su vaina. El cáliz que mi Padre Me ha dado, ¿no he de beberlo? Estoy sediento. Había allí un recipiente lleno de vinagre. Y ellos, colocando una esponja empapada en vinagre a modo de hisopo, se la acercaron a la boca. Entonces, Jesús, cuando hubo tomado del vinagre, dijo: está consumado. E inclinando su cabeza, rindió el espíritu».)

Cáliz: el cáliz es el lirio, estilizado y adaptado para nuestro uso y que, nacido del agua, es apropiado para llevarlo a nuestros labios. El lirio, en especial el acuático, también denominado loto o nenúfar, ha tenido siempre un lugar especial en el simbolismo de las religiones. Proyecta sus raíces a zonas sustanciosas y profundas, alejadas de la vista de esas capas fluidas, de contemplación, a modo de espejo que son dominio de lo contingente, de lo inestable, de lo ilusorio y de este «tiempo», de su reflejo que refiere a circunstancias varias.

Es allí, en lo que está debajo y que se alimenta del légamo misterioso, donde la mano del Creador busca y modela la materia del hombre. «Infixus sum -nos dice el Salmo 68- in limo profundi» y es desde allí desde donde Israel «florecerá como el lirio» (Os 14,6). Igualmente, en Egipto, Asiria, Persia, India o China, el lirio permanece como soporte para todos los dioses y para quien, entre sus dedos, recrea sus almas al abrir sus pétalos. Es el lirio quien, igualmente, encuentra su sitio en los capiteles de las columnas y en los brazos de los candelabros y como decoración también predominante en el Arca y en el Templo.

El tallo alargado que usa para llegar a lo profundo representa la búsqueda de vida a través del momento y lo accidental; su floración en un círculo de pétalos dispuestos geométricamente, la flor, la copa esencial y sintética, el punto central donde radica el significado perfecto y el centro supremo de las disposiciones calculadas que muestran un universo concéntrico.

«Ego flor campis, dice el Cantar (II,1), et lilium convallium»

Paul Claudel,
Un poète reguarde la croix.

Y los lirios están a punto de florecer…

[Traducido por Arantza Rementeria. Artículo original]

RORATE CÆLI
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