El prelado acusó a la Iglesia de Alemania de cobarde colaboradora de la ideología izquierdista y pidió un nuevo movimiento para salvar a Europa de la ideología woke.
(LifeSiteNews) — Monseñor Athanasius Schneider instó a los europeos a crear un movimiento con miras a defender los valores culturales basados en el cristianismo ante los peligros ideológicos y sociales que los asaltan.
En una entrevista publicada el pasado 5 de abril por el semanario alemán Junge Freiheit, Schneider exhortó a la creación de un amplio movimiento cultural y político en el Viejo Continente y otras partes destinado a consolidar lo que llamó valores basados en la doctrina cristiana, los cuales –argumentó– se ven amenazados por las tendencias ideológicas contemporáneas, la inmigración descontrolada y corrientes internas de la Iglesia, en particular en Alemania.
«Lamentablemente, la Iglesia alemana se ha convertido en una cobarde colaboradora de la ideología izquierdista», y añadió que su conducta pasaría a la historia como algo que se recordará con bochorno.
En la entrevista, publicada el Domingo de Resurrección, el prelado situó su llamamiento en el contexto de la festividad, y declaró que «en concreto, la Pascua debería recordarnos que nuestro continente se edificó sobre la Cristiandad». Y agregó: «No hay fiesta que exprese más plenamente la Fe cristiana; este es el cimiento de la Iglesia, y a su vez lo es también de Europa. Y no sólo en un sentido religioso, sino en uno más amplio que cada vez tendemos más a olvidar».
Igualmente subrayó que «En últimas, todos los valores europeos se derivan del cristianismo, incluso los que actualmente consideramos seculares. Por ejemplo, conceptos como el individualismo o la libertad, o la cultura occidental. (…) Lo mismo se puede decir entre otras cosas de los hospitales, los primeros de los cuales fueron fundados por la Cristiandad, motivados por el espíritu del Evangélico y la caridad hacia los más necesitados (…) O el derecho procesal, que en parte se remonta a la Inquisición, que a pesar de su mala fama, comprendió un concepto tan actual como que no se puede llevar a cabo un proceso en condiciones sin pruebas ni abogados. Y podría poner muchos ejemplos más».
Por lo que se refiere a la cultura política contemporánea, Schneider criticó lo que describió como un discurso imperante que equipara la izquierda política con la bondad moral y la derecha con la deficiencia ética. Calificó la distinción de arbitraria e históricamente infundada, reconociendo que todos los movimientos políticos han causado injusticias. Según Schneider, es preciso defender los valores culturales europeos de ataques que proceden de todos los bandos.
Los verdaderos valores de Europa son «la auténtica libertad del hombre, de la razón, la familia, la ley natural, etc. Es decir, todo lo que es objeto de ataque por parte de la ideología woke, que trata de desmantelar todo ello para desestabilizar y desorientar a la gente, tildando a quien ose contradecirla de enemigo que es preciso eliminar».
En alusión a su crianza en la antigua Unión Soviética, Schneider afirmó que se empleaban mecanismos parecidos de exclusión social contra quienes disentían de la doctrina oficial del Estado.
Advirtió también contra lo que denominó «un totalitarismo sutilmente disimulado, y declaró que las corrientes culturales actuales pueden terminar por coartar la libertad y socavar la civilización occidental. En este contexto, Schneider pidió una resistencia coordinada a través de «un nuevo movimiento que en Alemania, el resto de Europa y quizás EE.UU. tome las riendas de la sociedad y la conduzca para que se resista a esa destrucción.
En cuanto al tema del matrimonio, Schneider rechazó la expresión matrimonio tradicional, arguyendo que «sólo existe el matrimonio natural, porque es algo que nos da la naturaleza, no la tradición (…) Es algo creado por Dios, y es la mejor y más hermosa alianza que pueda existir entre un hombre y una mujer, que se complementan mutuamente y se quieren. Sobre esos cimientos se apoya toda nuestra sociedad, y sobre ellos hemos edificado la civilización y la cultura europea y la humanidad.
Schneider criticó asimismo las estructuras institucionales modernas, en particular en temas de salud, y afirmó que la tecnología y la burocracia reducen a los seres humanos a unidades impersonales, mientras que, históricamente, el cristianismo se centraba en la atención personal y la compasión.
Pasando al tema de la vida interna de la Iglesia, el prelado criticó duramente la Iglesia alemana, explicando que «ya está plenamenta alineada con el espíritu de los tiempos, el discurso imperante y la ideología de los partidos que gobiernan, con lo que ha traicionado todo lo que es verdaderamente cristiano y católico».
«Por desgracia –añadió–, la Iglesia alemana se ha vuelto una cobarde –¡sí, desde luego que sí, cobarde!– colaboradora de la ideología izquierdista. No me cabe duda de que pasará a la historia como una verdadera vergüenza, y un día se leerán con bochorno los nombres de los obispos que, cómplices pusilánimes, estuvieron a la vanguardia de lo que está pasando. No tengo miedo de decirlo», dijo Schneider.
Sobre el tema de la inmigración, Schneider que la masiva llegada a Europa de desplazados no es una reacción espontánea motivada por factores económicos o humanitarios, sino «una movida política bien organizada (…) con vistas a alterar la identidad de Occidente –en particular la cristiana– con una mayoría de inmigrantes musulmanes».
Declaró que la inmigración contribuye a la transformación de la identidad cultural y religiosa de Europa, sobre todo con el aumento de la población no cristiana. Puso como ejemplo las alteraciones demográficas observadas en una reciente visita a la región alpina del Tirol.
«Es una estrategia que forma parte de un plan que tiene por objeto disolver la identidad europea para crear una nueva sociedad woke y una población integrada ante todo por musulmanes y asiáticos. Más razón todavía para que surja un movimiento como el del que he hablado que salve a Europa. Tengo la seguridad de que tarde o temprano surgirá. Hay quienes temen que ese movimiento llegará tarde. Pero como cristiano, siempre albergo esperanza, porque es lo que nos enseña el mensaje pascual», concluyó Schneider.




























