Hemos recibido esta carta enviada al Obispo de Ciudad del Este y la compartimos con todos

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Mons. Guillermo Steckling, como hijos solícitos y preocupados, acudimos a Ud. acongojados ante las situaciones que estamos viviendo en nuestra querida Diócesis. Hay varios cambios que, lejos de hacer avanzar la práctica pastoral, la hacen retroceder de manera vertiginosa. Nuestra mayor preocupación es el posible cierre de nuestro Seminario Mayor San José y también los cambios realizados en varias Parroquias de la Diócesis; nombrando a párrocos de dudosa moral.

En relación al Seminario Mayor San José, recordamos que tras la asunción de su antecesor en el 2004, Mons. Rogelio Livieres, de feliz memoria; nuestro recordado + Obispo por sus innumerables obras, decidió crear el Seminario Mayor, porque el desafío era grande y tan solo contaba con 70 sacerdotes (entre diocesanos y religiosos), y la cantidad de almas que atender sobrepasaba enormemente la capacidad de los mismos.

Y el futuro no era muy alentador, porque la Diócesis apenas contaba con unos 10 a 12 seminaristas que se formaban en el Seminario Nacional. Pero no solo el problema era la cantidad, sino también la calidad de los sacerdotes.

Respecto a este Seminario Nacional, hay un informe firmado el 4 de marzo de 2008 por el Cardenal Zenón Grocholewski, Prefecto de la Congregación del Vaticano para la Educación Católica, y dirigido al presidente de la Conferencia Episcopal Paraguaya, Mons. Ignacio Gogorza, se objeta claramente “algunos aspectos que requieren una consideración especial y las medidas apropiadas para superar las actuales deficiencias”.

Nos permitimos Mons. Steckling, mencionar, según el informe, algunas de estas objeciones:

Si bien el documento, con su discreto estilo curial, destaca al comienzo “el interés que se constata entre los Obispos del Paraguay por la preparación de los candidatos” al sacerdocio, arremete luego con que “la habitual falta de sinceridad de los seminaristas sobre las cuestiones relacionadas con la sexualidad, en muchos casos fomentada por el mal ejemplo de sacerdotes que frecuentan hábitos y lugares opuestos a lo que debe ser el ambiente propio de un ministro de Cristo, debe ser corregida con paciencia y caridad pero con firmeza”. (Sacerdotes que frecuentan lugares indecorosos como casas de citas)

También señala el alto dignatario de Roma “existe el problema real de la teología de la liberación, solapada bajo un interés por lo social y lo político, que permea la mentalidad académica de los seminaristas, así como la vida del clero diocesano y los religiosos”. Para remediar esta confusión ideológica, “que no puede ser catalogada de secundaria”, el Cardenal remite a la lectura de un documento oficial sobre la enseñanza de la doctrina social de la Iglesia publicado por la Congregación a su cargo, referencia obligatoria para quienes dirigen un seminario.

Finalmente, resume : “Es necesario contrarrestar decididamente la tendencia a reducir la seriedad y el esfuerzo en los estudios”, porque “una buena preparación intelectual de los futuros sacerdotes será garantía de una buena evangelización”.

Este informe vino a confirmar el temor que sentía en esa época Mons. Livieres y nosotros tuvimos que darle la razón, porque realmente era necesario un Seminario en nuestra Diócesis. De esta manera nos comprometimos con la institución de donde salieron tan buenos sacerdotes.

Pero, recibió muchos ataques por parte de la misma Conferencia Episcopal Paraguaya, que insistía en clausurar nuevamente este Seminario sin atender a lo que señalaban tanto el Directorio para los Obispos y el Código de Derecho Canónico. Documentos que hacen incapié justamente en que un Obispo diocesano debe tener su propio Seminario donde pueda formar a su clero, a sus colaboradores que son los sacerdotes.

Mons. Guillermo Steckling, con el respeto que Usted se merece como pastor de esta Iglesia particular, le pedimos revea su postura en relación a los nombrados Seminarios de nuestra Diócesis, porque el daño que ocasiona a la feligresía la falta de sacerdotes santos es muy grande y grave. Queremos que nuestros Seminarios sigan en funcionamiento y Usted puede tener, según los citados documentos más arriba, sus propias instituciones donde forme a sus sacerdotes.

Solo queremos que nuestra Diócesis siga teniendo esta grandísima bendición y nos comprometemos a apoyarle en su administración.

También nos preocupan los cambios repentinos que se vienen haciendo en algunas parroquias que congrega esta gran Diócesis. En el caso de la Parroquia Espíritu Santo, desde que tomaron la Parroquia los miembros de las Comunidades Sacerdotales de San Juan se vinieron dando unos cambios vertiginosos en bienestar y provecho única y exclusivamente de los fieles, los sacerdotes y seminaristas que habitan en la Parroquia han venido realizando labores incansables tal como lo pide nuestra Madre Iglesia. En esta parroquia se confiesan diariamente más de cien personas. Siempre tenemos disponibles, nosotros los fieles, sacerdotes que confiesen, que brinden dirección espiritual, consejos y varias actividades que congregan a niños, jóvenes y adultos invitándolos siempre a participar de tal forma a lograr que sea una comunidad activa por sus parroquianos.

La hermosura de la Liturgia acompañada de los íconos inigualables como los tenemos aquí y los cuales fueron declarados Patrimonio Cultural del Paraguay, ayudan a que entendamos la historia de la salvación a través de sus líneas y colores porque no hay cultura sin culto y en este templo en la que tantas gracias y dones hemos recibido de nuestro Amado Padre y el cual ha sido lugar de muchas conversiones fue escenario de varias obras de gran relevancia para la ciudadanía aportando así al enriquecimiento cultural y espiritual de los habitantes de la zona y hasta de otros puntos del país. En ella se realizó el Réquiem de Mozart por tres años consecutivos, Festival Alto Paraná Barroco y otros eventos que contaron con renombradas orquestas invitadas de países vecinos, así como también la presencia constante de la Orquesta Philomúsica de Asunción, el Coro Espíritu Santo y el Coro de Niños del Colegio San Esteban. Todas estas obras culturales que no hacen otra cosa que ayudarnos en nuestro enriquecimiento espiritual queremos que continúen.

Los seminaristas de la Comunidad Sacerdotal de San Juan colaboran con esta parroquia de manera puntual. Ellos ayudan en las catequesis, durante la misa con los niños, con los fieles. Con los jóvenes a través de la Pastoral de la Juventud. Con misiones casa por casa cada año. Con visitas a enfermos de la zona, llevando la comunión. A los celebrantes de cada misa, colaboran para que sea realizada de la mejor manera. Es por eso que la permanencia de estos seminaristas en la Parroquia Espíritu Santo es importante para todos nosotros ya que gracias a ellos podemos tener buena liturgia, buen coro, buenas actividades juveniles y buenas misiones.

Lo mismo sucede con la Parroquia de la Ciudad de Santa Rita, en la cual la Comunidad Misionera de Jesús fue retirada, habiendo hecho un trabajo Pastoral excelente, colocando en su reemplazo a un sacerdote con total inclinación a la Teología de la Liberación .

Queremos que nuestras Parroquias y, por ende, nuestra Diócesis siga creciendo en número de gente convertida verdaderamente a Cristo, comprometida con su Iglesia y que caminemos juntos hacia la santidad. Debemos seguir avanzando por el camino de la vida, hacia adelante y no quedarnos o retroceder sino al contrario, poder llegar a asistir a cada enfermo dando los últimos sacramentos, poder llegar a confesar a toda la cantidad de fieles que se acercan, poder llegar a bautizar a todos los niños que llegan a nosotros a través de los sacerdotes y seminaristas, poder llegar, en fin, a salvar toda la cantidad de almas que Dios nos mande y así salvarnos también nosotros.

Todo esto nos será posible si mantenemos y redoblamos nuestra labor para con el Seminario trabajando por las nuevas vocaciones, ordenando nuevos sacerdotes según el Corazón de Cristo, admitiendo a nuevos Diáconos, a nuevas comunidades, nuevos movimientos y ayudar a los existentes dándoles asistencia espiritual.

Nosotros, los laicos presentes, solicitamos a usted, Monseñor Guillermo Steckling, que revea todas las decisiones que va tomando en torno a nuestra Diócesis. Que pueda realmente ver a profundidad la labor de todos estos buenos sacerdotes en sus parroquias. Que pueda mirar, por ejemplo, el gran avance con el que dejó el Padre Jorge en la Parroquia Santa Rita y que hoy, por obediencia, tuvo que partir de allí dejando acongojados a los fieles de esa localidad los cuales se han acostumbrado a la buena liturgia, a las confesiones y a las actividades que desempeñaba éste sacerdote allí. No somos reacios a los cambios sino que nos sorprende sobremanera que esos cambios sean realizamos en parroquias que van por buen camino. A los que van bien habría que ayudarlos a que vayan mejor y apoyarlos, no apartarlos y dejar la obra inconclusa.

Nosotros, le pedimos a usted que pueda leer y escuchar nuestras peticiones, que pueda analizarlas y que las considere, si así lo cree. Mientras, rezaremos a Dios, nuestro Padre, para que a través del Espíritu Santo pueda iluminarlo y tome las decisiones correctas mandadas por Dios.

Un grupo de fieles de Ciudad del Este

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