Voy al confesionario. Mi alma está turbada e inquieta, por lo que estoy viendo y oyendo: algunos cardenales y obispos quieren permitir a los que han cometido adulterio, divorciándose y volviéndose a casar, tomar la Sagrada Comunión. Someten la VERDAD de la FE a la relevancia de su criterio personal.

En el confesionario:

DOROTEA: En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Ave María Purísima.

CONFESOR. Sin pecado concebida.

DOROTEA: Padre, vengo al confesionario a que me de la paz que no tengo en estos momentos. Me siento turbada y sumergida en una verdadera consternación.

CONFESOR: Dime, Dorotea, que te ocurre.

DOROTEA: El párroco dijo en su homilía del domingo: que hemos de ir preparándonos para ver a los divorciados y vueltos a casar recibir la Sagrada Comunión, pues la Iglesia lo aprobará en el próximo Sínodo sobre la familia, y que el Papa lo aprobará. Y hemos de obedecer al Papa.

CONFESOR: Bueno, Dorotea, lo que ha dicho tu párroco es una imprudencia, pues ha causado escándalo e inquietud en muchos de vosotros. Es verdad que se ha abierto un debate al respecto, y hay cardenales y obispos que están a favor. Pero la Iglesia es clara en este asunto, Dorotea, los divorciados y vueltos a casar no pueden acceder a la Sagrada Comunión.

DOROTEA: Entonces, Padre, por qué este debate si está claro el Magisterio de la Iglesia. Por qué el Papa es el líder este debate.

CONFESOR: Cuesta entenderlo, Dorotea. Se ha originado una polémica en el Pontificado actual al dividirse la VERDAD ante la mentira humana. El Papa emérito Benedicto XVI ya confirmó en el año 2007 lo que la Iglesia cree y afirma en este asunto, en su Exhortación Apostólica Postsinodal Sacramentum Caritatis, diciendo: el Sínodo de Obispos ha confirmado la praxis de la Iglesia, fundada en la Sagrada Escritura (Mt 10, 2, 12), de no admitir a los sacramentos a los divorciados casados de nuevo, porque su estado y condición de vida contradicen objetivamente esa unión de amor entre Cristo y la Iglesia que se significa y se actualiza en la Eucaristía.

DOROTEA: Entonces, Padre, lo que ha dicho el Papa emérito es confirmar en lo que la Iglesia siempre se ha reafirmado. Nos ha confirmado la Tradición y el depósito de la fe en la VERDAD de la IGLESIA.

CONFESOR: Así es, Dorotea. Como Vicario de Cristo, y en unión con todos los Sumos Pontífices anteriores, el Papa emérito Benedicto XVI ha confirmado, en su Exhortación Apostólica Postsinodal Sacramentum Caritatis, a la Iglesia en la VERDAD.

DOROTEA: Y por qué el Papa Francisco no actúa de la misma forma confirmándonos en la única Fe la Iglesia. Por qué permite esta polémica que tanto daño nos hace a los fieles.

CONFESOR: Esta pregunta que me haces, Dorotea, me gustaría que la respondiera el propio Papa Francisco; pero dirigiéndote a mí, y sin querer dejarte sin una respuesta como Padre, te diré: yo también me pregunto por qué el Papa permite esta polémica. Alzar la voz en estos tiempos a todos nos trae problemas, pero como sacerdote te diré que todos merecemos una respuesta por parte del Papa Francisco.

DOROTEA: Entiéndame, Padre, quiero saber la VERDAD, es un derecho, se trata de la salvación de mi alma, y la de muchos más almas. Porque, Padre, si se cambia en este asunto la Fe verdadera, ¿cabe la posibilidad de que cambien otras verdades? Esto me inquieta y aflige mi alma.

CONFESOR: Dorotea, te responderé que la VERDAD está confirmada por el Papa emérito Benedicto XVI, no se puede cambiar. Los divorciados vueltos a casar no pueden comulgar, por lo tanto no cabe la posibilidad a nada.

DOROTEA: Gracias, Padre. Luego, digan lo que digan, aunque sean cardenales y obispos, la VERDAD no cambia.

CONFESOR: No cambia, Dorotea. La VERDAD sólo viene de Dios, lo que hagan los demás no.

DOROTEA: Pero, Padre, qué ocurriría si el próximo Sínodo aprueba la Sagrada Comunión a los divorciados vueltos a casar, y el Papa lo confirma.

CONFESOR: Pues malo, Dorotea, no adelantemos acontecimientos. Un Sínodo no puede contravenir a otro en materia tan clara como de la que estamos hablando, ni un Papa puede contradecir a otro, de la misma forma. Nos encontraríamos ente una situación insólita: un Papa separándose de la VERDAD, no estando en comunión con el Papa precedente, que aún vive, y vive en el Vaticano, el Papa emérito Benedicto XVI.

DOROTEA: Padre, Dios no lo permita, que el Papa Francisco permita tomar la Sagrada Comunión a los divorciados y vueltos casar. Padre, qué hago yo.

CONFESOR: Dorotea, ya sabes cuál es la VERDAD, lo dijo el Papa emérito BENEDICTO XVI, confirmándonos en la VERDAD que la Iglesia siempre a profesado.

DOROTEA: Padre seguir afirmando que los divorciados vueltos a casar no pueden acceder a tomar a la Sagrada Comunión, pase lo que pase.

CONFESOR: Muy bien, Dorotea, pase lo que pase. La VERDAD es la que nos salva, y esa VERDAD no se dirime con una mayoría que vota y decide que la Fe recibida ya no es válida, y hay que cambiarla. La VERDAD la recibimos en la Tradición y Magisterio de la Santa Madre Iglesia, Dorotea, hemos de aceptarla. Nuestro Señor no nos preguntó si nos gustaba el CAMINO de la CRUZ, que es al CAMINO de la SALVACIÓN. Él, lo trazó y nos invita a recorrerlo sin polémicas.

DOROTEA: Padre, pero desobedecer al Papa Francisco es algo muy grave.

CONFESOR: Mucho más grave, Dorotea, es que un Papa se aleje de la VERDAD de la Santa Madre Iglesia.

DOROTEA: Padre, qué confusión si ocurriera tal cosa. Qué inquietud siente mi alma.

CONFESOR: Sí, gran confusión, Dorotea. Pero el Señor nunca dejará a su Iglesia, y la LUZ resplandecerá. Pero no adelantemos acontecimientos. Está por ver que el Papa Francisco contradiga al Papa emérito Benedicto XVI y a los demás Papas anteriores. Está por ver que el papa Francisco cambie la VERDAD de la Santa Madre Iglesia recibida en el depósito de la Fe.

DOROTEA: Gracias, Padre, sigo sin entender bien esta situación y por qué el Papa Francisco lidera esta polémica.

CONFESOR: Seguiremos hablando de las angustias de tu alma, Dorotea.

DOROTEA: Padre necesito venir más a la confesión, pues mi alma siente la SERENIDAD que sólo Dios da en un confesionario.

CONFESOR: Dorotea, te voy a pedir algo, necesito también tu oración unida a la mía, para pedir por el Papa Francisco para que el Espíritu Santo lo guíe y le ilumine, para que el próximo Sínodo que tendrá lugar en el mes de octubre del presente año sólo manifieste la VERDAD de DIOS.

DOROTEA: Padre, sabe usted que cuenta con mis oraciones para su intención. Padre, le hago una reflexión: sería insólito, en la historia de la Santa Madre Iglesia, dos Papas juntos, magisterios distintos en la misma materia de FE.

CONFESOR: Dorotea, es algo insólito, para reflexionar, orar y pedir a DIOS SU VERDAD. Te doy la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ti y te acompañe siempre.

DOROTEA: Amén. Padre, muchas gracias por todo. Por último, Padre: SÓLO EN LA VERDAD ENCONTRAMOS LA SERENIDAD.

Dorotea