La llamada “eclesiología de comunión” se presenta al público como una especie de “superación” de atavismo del pasado para llegar a una plena integración del laicado en la Iglesia Católica. Pero esa eclesiología, en realidad, obedece más bien al intento modernista de secularización interna con el aval de la llamada “teología de la Encarnación”. Y por ello hay que reconocerla más bien como una eclesiología de “confusión” basada más en la mezcla que en la unidad, basada más en la manipulación de las personas que en el servicio a la Verdad. Descubramos el doble juego:

1: Se dice que hay “comunión” cuando se diluye por completo la diferencia entre el sacerdocio ministerial con el común de los fieles. Entonces cada comunidad cristiana (parroquial) vive la fe desde la “asamblea” de todos sus miembros donde ya no hay distinción (ni de fondo ni de forma) entre clero y laicos. Entonces el sacerdote se convierte en un agente social que coordina los esfuerzos colectivos y, sin tumbar ninguna doctrina (oficialmente), obra indirectamente la desacralización de la labor pastoral.
* Pero he aquí el “truco” escondido: El sacerdote que obra de esta manera previamente ha formado su “equipo” de colaboradores laicos a los que ya ha adoctrinado en su línea secularizadora. Entonces se presenta un panorama no del todo verdadero: una pantalla de laicado impone lo que el clérigo ya ha decidido. Es rizar el rizo, sin duda. Y si hay laicos que se quejan: a callarse toca, pues la asamblea (no el cura) ha decidido esa línea.

2: Se expresa la “comunión” entre los miembros bautizados de la comunidad, si…..pero se obvia por completo a los miembros que NO pertenecen a la comunidad, tanto del mundo como fuera del mundo. Se pierde el carácter de catolicidad (universalidad) por completo. Pues esas comunidades se relacionarán sólo con otras comunidades de similar línea, y no habrá espacio para la auténtica COMUNIÓN de los Santos, o sea, el sentido de relación con la Iglesia Purgante (almas del purgatorio) y la Triunfante (almas del Cielo), ya que se habrá trazado un programa horizontal y solo humano al estilo de la ONG.
* Pero he aquí el “truco” escondido: Como ya se ha enseñado que “todas las almas están salvadas” (dogma modernista de raíz luterana), resulta innecesario todo esfuerzo moral, oración de desagravio, ascética espiritual….etc, y queda como sustituto el principio de que “hay que hacer el bien en agradecimiento a que YA estamos salvados”. De ese modo se consuma la destrucción de toda sacralidad.

Por ello, cuando nos hablen de “eclesiología de comunión” respondamos que SI con todo nuestro corazón si se trata de “Comunión de los Santos”. Porque si se aleja de esa verdadera Comunión, entonces que nuestro NO sea rotundo ante lo que es eclesiología de CONFUSIÓN.

Padre Santiago González

Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".