En un artículo precedente (Cf. Sí sí no no, 15 de octubre de 2015, pág. 1 y ss.), vimos como Richard Nikolaus Coudennove-Kalergi (1894-1972), fundó en Viena el Movimiento Paneuropeo (1922). Había empezado a interesarse por el proyecto del Mundialismo y de la Globalización, liderado por los Estados Unidos desde 1919.

Hoy, gracias a un investigador de la Universidad de Georgetown, los archivos de la Universidad han sacado a la luz más información.

Nacimiento de la Unión Europea

James Hansen, en Italia Oggi (23 de enero de 2016, pág. 13) escribe que, en el año 2000, el profesor Joshua Paul, de la Universidad de Georgetown, descubrió en los Archivos Nacionales de EE.UU. (US National Archives) «pruebas documentales muy claras de que, el proyecto para la Unión Europea, nace en no poca medida, como parte de una sofisticada iniciativa de la inteligencia americana».

«Entre otros documentos -escribe Hansen- un memorándum fechado en 1950, da instrucciones detalladas acerca de la organización de una campaña para favorecer la creación de un Parlamento Europeo. Y firmado por el general William Donovan, que durante la Segunda Guerra Mundial fue el director de la Oficina de Servicios Estratégicos (volvió a la CIA al acabar el conflicto). El principal vehículo para la coordinación y la financiación fue el Comité Americano para una Europa Unida (ACUE, por sus siglas en inglés), fundado en 1948. (…) Los documentos recuperados indican que el ACUE fue, durante un largo período de tiempo, el principal financiador del “Movimiento Europeo”, la organización federalista europea más importante de la post-guerra. Los mencionados documentos demuestran, por ejemplo, que en el año 1958 los americanos habían proporcionado el 53,5% de los fondos del movimiento que contaba, entre sus presidentes honoríficos a personajes del calibre de Winston Churchill, Konrad Adenauer, Leon Blum y Alcide de Gasperi. (…) El archivo descubierto por Paul contiene, asimismo, un memorándum fechado el 11 de junio de 1965 en cuya sección “asuntos europeos” del Departamento de Estado, EE.UU. aconseja al vice-presidente de la entonces Comunidad Económica Europea, Robert Marjolin, perseguir, como una corriente subterránea, el objetivo de la unificación monetaria europea» (Ver referencia textual).

El “plan Kalergi”

Debían partir de la Vieja Europa para hacer una Nueva Europa Unida, la Paneuropea o Magna Europa. En el año 1923, salió el libro de cabecera, en el cual Kalergi exponía el llamado “plan Kalergi” que, en realidad, era de los Rosa-cruces y de la Masonería. A este volumen, titulado Paneuropea (Viena, Ediciones Paneuropea 1923), siguieron otros que, sustancialmente, repiten el mismo tema aportando modificaciones y novedades casuales debidas a la evolución de los tiempos (R. Ch. Kalergi, J’ai chosi l’Europe, Paris, Plon 1952); id., Storia di Paneuropa, Milán, Edizioni Milano Nuova, s. d[1].).

El plan de Kalergi consistía, esencialmente, en la destrucción total de la Vieja Europa, ya iniciada con la Primera Guerra Mundial, continuada con la Segunda y terminada con la Europa Unida de Bruselas (2000) y la invasión masiva de millones de musulmanes provenientes de África (2015).

En efecto, Kalgari escribió que era necesario mezclar los pueblos y las etnias europeas con las asiático-eslavas (lo que ocurrió en 1990, bajo el pontificado de Juan Pablo II) y africanas (lo que sucedió entre 2013 y 2015 con Francisco). El kalergiano ex-director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), G. Brock Chisholm, había escrito claramente: «Todos deberían practicar el límite a los nacimientos y los matrimonios mixtos en aras de crear una sola raza en un mundo unificado y dependiente de una autoridad central.» (USA Magazine, 12 de agosto de 1955).

Ahora el gran público, gracias a la investigación del profesor Paul, sabe que existen documentos que demuestran que, la Unión Europea nació gracias a una sofisticada iniciativa de la inteligencia americana.

Sí sí no no

[Traducido por H.A.]

[1] S. d. : sine data, sin fecha de edición. (N. de la C.)

SÍ SÍ NO NO
Mateo 5,37: "Que vuestro modo de hablar sea sí sí no no, porque todo lo demás viene del maligno". Artículos del quincenal italiano sí sí no no, publicación pionera antimodernista italiana muy conocida en círculos vaticanos. Por política editorial no se permiten comentarios y los artículos van bajo pseudónimo: "No mires quién lo dice, sino atiende a lo que dice" (Kempis, imitación de Cristo)