Estimado sì sì no no,

les quiero decir que hoy estoy furioso al oír decir por algunos sacerdotes, sobre todo en las homilías de los funerales, que seremos juzgados sobre lo que hayamos hecho al prójimo. Me explico. ¿Qué se hace en los funerales de una persona creyente y practicante o en absoluto creyente y practicante? A menudo se elige como Evangelio para leer la bellísima página de Mateo 25, en la que Jesús dice: “Tenía hambre y me disteis de comer, tenía sed y me disteis de beber, estaba enfermo y vinisteis a visitarme”, con lo que sigue. Jesús concluye: “Lo que habéis hecho al más pequeño de mis hermanos, a mí me lo habéis hecho”.

En este punto, el sacerdote dice: “Nos encontramos, pues, frente a un padre de familia, a una madre de familia… Ha dado de comer y de beber a sus hijos durante muchos años, los ha vestido, los ha acompañado… O bien, ha amado y ayudado a los pobres… Esto cuenta. El Señor no nos pedirá cuentas de si hemos o no creído en Él, de si hemos rezado o de si hemos ido a Misa el domingo… Nos pedirá cuentas de si hemos amado a los pobres, a quien pasa necesidad. No nos dirá si lo hemos servido en los pobres, basta que hayamos servido a los pobres, no si lo hemos hecho por Él”.

Amigos, ¿comprendéis la rareza, la herejía de estos sacerdotes de hoy? Mi padre, buen hombre con la escuela elemental, pero con el Catecismo de San Pío X en la mente y en el corazón, hace unos veinte años, al oír un sermón así de un reverendo que pretendía ser un profeta, fue al final de la Misa a la sacristía a abrazarlo por el cuello y le dijo sin rodeos que, si las cosas son así, no sirve de nada ir a Misa, rezar, profesar y vivir el Credo católico y toda la Ley de Dios, que por qué este señor se había hecho sacerdote y por qué tenía todavía abierta la iglesia. El sacerdote incriminado, como buen hombre del campo, se subió por las paredes para encontrar una respuesta.

Reverendos así, que toman una página del Evangelio sola, ignorando todo el resto del Evangelio, censuran el Evangelio, cierran la boca a Jesús mismo, el cual, en otro pasaje del Evangelio, dice claro y lúcido: “El que me niegue ante los hombres, también yo lo negaré ante mi Padre” (Mt, 10, 33). También Jesús, al final del Evangelio de Marcos, afirma: “El que crea y sea bautizado se salvará, el que no crea será condenado” (Mc, 16, 16). Jesús es el Hombre (el Hombre-Dios) todo del Padre, que pone el amor a Dios como primer mandamiento (Mc, 12, 28-33) y no hace descuentos en su juicio, ni sobre la fe ni sobre la caridad.

Sí, seremos juzgados sobre el amor, sobre la caridad, pero esta no se refiere solo al pan, a la bebida, al vestido que hayamos dado o no a quien no lo tiene, sino que se refiere a la fe profesada y vivida que se dilata en la caridad, hacia Dios (el primer mandamiento) y hacia el prójimo (el segundo mandamiento, semejante al primero). No censuréis el Evangelio, tomadlo todo entero, leedlo todo, dadlo a conocer y ayudadnos a vivirlo todo entero. En vuestras homilías, reverendos señores y monseñores, aún más en los funerales, no hagáis de sindicalistas, no hagáis de filántropos, no hagáis de voluntarios de la Cruz Roja, sino sed sacerdotes, apóstoles de Cristo, testigos y anunciadores del Evangelio todo entero. De otro modo nos engañáis, incluso ante la muerte. ¡Decidnos la verdad toda entera, porque el Espíritu Santo ya ha venido a llevarnos a la Verdad toda entera! Dante nos diría: “Non dite al mondo ciance / No digáis al mundo palabras vacías”.

Estimado sí sí no no, ¿verdad que lo saben incluso los niños del Catecismo, lo que es verdad? Yo al menos lo sabía.

Candidus

(Traducido por Marianus el eremita)

SÍ SÍ NO NO
Mateo 5,37: "Que vuestro modo de hablar sea sí sí no no, porque todo lo demás viene del maligno". Artículos del quincenal italiano sí sí no no, publicación pionera antimodernista italiana muy conocida en círculos vaticanos. Por política editorial no se permiten comentarios y los artículos van bajo pseudónimo: "No mires quién lo dice, sino atiende a lo que dice" (Kempis, imitación de Cristo)