Texto del Evangelio (Mc 3,22-30): En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Está poseído por Beelzebul» y «por el príncipe de los demonios expulsa los demonios». Entonces Jesús, llamándoles junto a sí, les decía en parábolas: «¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Si un reino está dividido contra sí mismo, ese reino no puede subsistir. Si una casa está dividida contra sí misma, esa casa no podrá subsistir. Y si Satanás se ha alzado contra sí mismo y está dividido, no puede subsistir, pues ha llegado su fin. Pero nadie puede entrar en la casa del fuerte y saquear su ajuar, si no ata primero al fuerte; entonces podrá saquear su casa. Yo os aseguro que se perdonará todo a los hijos de los hombres, los pecados y las blasfemias, por muchas que éstas sean. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón nunca, antes bien, será reo de pecado eterno». Es que decían: «Está poseído por un espíritu inmundo».
PALABRA DE DIOS

Se refiere Nuestro Señor, de forma muy clara, al pecado de “obstinación”, o sea: permanecer en el pecado grave sin atender a las mociones del Espíritu Santo. Es cuando el corazón se ha endurecido tanto que ya no sabe distinguir a Dios del diablo. Y cuando se llega a ese estado prácticamente uno está condenado aunque siga vivo. Nunca olvidemos que a esa situación de obstinación y endurecimiento espiritual se llega por un camino que comienza en UN solo pecado. Por eso no podemos frivolizar con la Gracia de Dios, despreciar su misericordia….las actitudes de pecado llegan porque no se le da importancia al acto en si de pecar. Hoy algunos teólogos moralistas, que beben del nefasto Bernard Häring, como Marciano Vidal, predican la “moral de actitudes” frente a la “moral de actos”. No seamos ingenuos para creer esas teorías de naturaleza herética. A la actitud mala se llega a través de la repetición de actos malos. Por eso HAY que confesar los actos y las actitudes creadas. Pero no solo las actitudes. De ese modo tendremos delicadeza de conciencia para evitar terminar en la obstinación que no tiene ya remedio.





Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".