“¡Exprópiese!”

Esta es una de las frases más famosas del fallecido dictador Hugo Chávez. Su capacidad de referirse a los pobres en todas sus iniciativas es algo digno de nota y a ser tenido como modelo para todo populista que quiera hacer carrera con votos fáciles de consecuencias desastrosas… para ellos mismos.

Hoy, el vaticanista Sandro Magister nos sorprende con una fina observación: «el papa ordena la venta de los bienes de la Iglesia» (L´Espresso, 17 de mayo de 2016). La afirmación de Francisco que motivó tal conclusión de Magister fue durante el discurso a la Conferencia Episcopal Italiana, en la apertura de su 69a Asamblea General, ayer 16 de mayo:

“En vuestra reflexión sobre la renovación del clero está incluido también el capítulo dedicado a la gestión de las estructuras y de los bienes: en una visión evangélica, evitad poner el acento en una pastoral de conservación, que obstaculiza la apertura a la perenne novedad del Espíritu. Mantened apenas aquello que puede servir para la experiencia de fe y de caridad del pueblo de Dios”.

¿Será exagerado pensar que Francisco, después de haberse expropiado la doctrina de la Iglesia, no tenga ahora en mente realizar su misión de establecer «una Iglesia pobre para los pobres» que será pobre de santidad, pero de la que saldrán corriendo los pobres en espíritu? El tiempo nos dará la respuesta…

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