¿Fue San Juan Bautista un gran pecador?

Recientemente se ha hecho público un documento de preparación a la próxima fase sinodal donde aparece el concepto de “nuevos pecados” que contiene, al parecer, un muy grave consistente en usar la buena doctrina como “arma arrojadiza” contra el prójimo. En seguida salen interpretaciones de esta idea que, en breve se verá, puede tomar forma magisterial en un futuro cercano. Si finalmente el uso de la doctrina como “arma” se penalizara como pecado podríamos preguntarnos si san Juan Bautista cayó en esa tremenda falta cuando advirtió al rey Herodes de su adulterio público y, como consecuencia de su clara admonición, acabó decapitado por inducción de Herodías, la mujer adúltera que convivía con el monarca judío.

Hagamos “teología ficción” en un aparente viaje en el tiempo para ubicarnos en aquel contexto histórico y veamos como tendría que haber reaccionado el santo bautista ante el pecado escandaloso de un personaje público. Quizás, orientado por la nueva forma de “evangelización” se hubiese expresado en estos términos ante el rey que osaba convivir con la mujer de su hermano cuando ese hermano aún vivía:

“Herodes, sabes bien que…. ¿Quién soy yo para juzgarte?…; vengo a tu presencia para dialogar contigo, para que intercambiemos experiencias de nuestras vidas y ambos lleguemos, con buena voluntad, a una decisión de consenso por la situación que vives. Estás con la mujer de tu hermano Filipo, que todavía vive. Cierto es que podrías convivir con ella si te abstienes de tener intimidad y vivir como hermanos, y en ese caso habría que revisar la doctrina en tu caso concreto. No pretendo en absoluto condenar tu actitud sino llegar a comprender lo que hay en tu corazón. Tampoco intento torturar tu conciencia con la perspectiva de un infierno eterno ya que todos estamos salvados. Solamente te pido que, desde un diálogo sincero y abierto, muestres tu conciencia para iniciar un camino de buen entendimiento que te lleve a tomar decisiones adecuadas en el futuro sin hacer daño a nadie en el presente”

Sin embargo la sagrada escritura nos muestra que Juan el bautista dice a Herodes “No te es lícito tener la mujer de tu hermano” (Marcos 6. 18). No hay diálogo ni acercamiento de mutuas posturas y tampoco hay rectificación de san Juan ante el prendimiento, primero, de su persona y después la pena de muerte aplicada de forma injusta y despiadada. Juan se atreve a “juzgar” desde la doctrina y lo hace, si, como arma clara, para inducir a la conversión de Herodes y, a la postre, a su salvación eterna.

¿Habrá que reformar la Escritura si se definen nuevos pecados?

Padre Ildefonso de Asís
Padre Ildefonso de Asís
Sacerdote tradicional sin complejos y con olor a pastor

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