Fiesta de la Sagrada Familia (Rito Extraordinario)
Lc 2: 42-52
“Hay un permanente ataque a la familia cristiana desde muchos frentes”
Durante muchos años he estado hablando en este día de las relaciones que deben existir entre los miembros de una familia; pero ¿qué sentido tendría hablar de ello cuando la misma familia ha sido prácticamente destruida?
1.- La sociedad actual ataca a la familia desde muchos frentes al mismo tiempo: educación de los hijos, matrimonio, divorcio, uniones contranatura.
Los padres son los primeros educadores de los hijos, pero el estado usurpa esas funciones pues trata de formar a los jóvenes siguiendo “sus propios criterios”. Esa no es la función del estado.
Es el estado el que reconoce desde hace tiempo el divorcio, las “uniones de hecho”, las uniones de parejas del mismo sexo.
2.- Pero en esta campaña por destruir la familia la Iglesia no se ha quedado atrás. Reconoce de hecho el divorcio, aunque disimuladamente le llame “nulidad del vínculo matrimonial”. Se puede conseguir la nulidad de cualquier matrimonio sin tener que esforzarse mucho en cualquier parroquia de la vuelta de la esquina. Hablar de esto es muy duro, pero es la pura verdad.
La Iglesia se ha empeñado en reconocer como legítimas las uniones aberrantes o de divorciados, porque dice, “hay que tener misericordia” Hablar de misericordia en ese sentido es una blasfemia. La misericordia hay que tenerla con el pecador, pero no con el pecado.
La Iglesia ha llegado a eso por haber dejado de creer en el amor de verdad.
Estamos en un mundo que se ha acostumbrado a la mentira. Vivimos bajo el imperio de la mentira y el engaño.
La catequesis actual tanto de niños, como de jóvenes, novios.. está vacía de contenidos, cuando éstos no son perversos.
¿Cómo se puede decir en un sínodo, “no pretendemos cambiar la teoría sino la práctica” cuando todos sabemos que van indisolublemente unidas?
3.- ¿Qué es lo que hay detrás de todo esto? El abandono de los principios. Al no aceptar una naturaleza humana, una ley objetiva, cada uno la interpreta como quiere.
Otro concepto totalmente equivocado es el de la libertad religiosa (aceptada como tal por el Vaticano II). El error no tiene ningún derecho. La libertad religiosa como tal estuvo condenada por la Iglesia durante veinte siglos. Si se defiende la libertad religiosa es porque se ha dejado de creer que la religión católica es la única verdadera. Para muchos, cualquier religión nos puede dar la salvación… Bajo capa de “libertad religiosa” Europa ha sido invadida por el Islam; y todos sabemos lo que es el Islam y lo que pretende. Cataluña ha sido invadida por musulmanes y dentro de poco veremos dónde queda la independencia catalana.
La liberad de expresión no es una libertad para ofender a Dios, a la Virgen. En cambio no se le ocurra a usted hablar mal de los homosexuales… porque va a la cárcel.
Hay una guerra frontal contra el cristianismo pero nadie lo reconoce.
¿Quién cree en la Sagrada Escritura? Ni muchos jerarcas creen ya en ella. De hecho, muchas de sus argumentaciones están puramente basadas en razonamientos humanos.
Ante estos tiempos oscuros sólo nos queda una fe absoluta en Cristo. No tengamos miedo a las palabras seductoras de los falsos profetas.
La Palabra de Dios dará fruto si cae en buena tierra.

Padre Alfonso Gálvez
Nació en 1932. Licenciado en Derecho. Se ordenó de sacerdote en Murcia en 1956. Entre otros destinos ha estado en Cuenca (Ecuador), Barquisimeto (Venezuela) y Murcia. Es Fundador de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, aprobada en 1980. Desde 1982 reside en El Pedregal (Mazarrón-Murcia). A lo largo de su vida ha alternado las labores pastorales con un importante trabajo redaccional. Ha publicado Comentarios al Cantar de los Cantares (dos volúmenes), La Fiesta del hombre y la Fiesta de Dios, La oración, El Amigo Inoportuno, Apuntes sobre la espiritualidad de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, Esperando a Don Quijote, Homilías, Siete Cartas a Siete Obispos, El Invierno Eclesial, Los Cantos Perdidos y El Misterio de la Oración. Para información adicional visite su web http://www.alfonsogalvez.com