Solemnidad de Pentecostés
Jn 14: 23-31
“Son cuatro los grandes problemas que intentan destruir a la Iglesia”

Sobre la Persona del Espíritu Santo se ha hablado mucho. Hay muchas personas y movimientos dentro de la Iglesia que suponen que tienen al Espíritu Santo en el bolsillo, y Éste suscita en esos movimientos continuos carismas, inspiraciones… Esto es falso. El Espíritu Santo es libertad y sopla donde quiere; por lo tanto no “está a nuestro servicio y al servicio de nadie”. Su función está claramente delimitada en la Sagrada Escritura: dirigir las almas a Cristo, recordarnos sus palabras, dibujar a Cristo en nuestras almas, explicarnos sus enseñanzas, llevarnos a la Verdad completa, darnos la gracia para hacer nuestra la vida de Cristo.

Deberíamos escuchar al Espíritu para que nos ayudara a aclarar la confusión que hay en la Iglesia actual.
Son cuatro los grandes problemas que acosan a la Iglesia y que la intentan destruir:

1.- La sodomización de la Iglesia. Invasión y legitimización de la homosexualidad dentro de la Iglesia.
2- Los malos pastores en la Iglesia.
3.- La legitimización y fomento del marxismo, a través de la legitimización y resurrección de la Teología de la liberación.
4.- El ataque directo a los dogmas mediante el modernismo. Según el historicismo, las enseñanzas de la Iglesia y sus dogmas sólo valdrían para un momento histórico concreto.

Da la impresión que estamos ya en los tiempos finales. A decir verdad, sólo falta que se cumpla uno de los signos: la conversión del pueblo judío. Aunque parece ser, según palabras del mismo Cristo, esa conversión se produciría en el mismo momento en el que el pueblo judío viera venir a Cristo en la Parusía.
Y cuando veáis todo esto, levantad vuestras cabezas pues se acerca vuestra liberación. ¡Ven Señor, Jesús!

Padre Alfonso Gálvez
Nació en 1932. Licenciado en Derecho. Se ordenó de sacerdote en Murcia en 1956. Entre otros destinos ha estado en Cuenca (Ecuador), Barquisimeto (Venezuela) y Murcia. Es Fundador de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, aprobada en 1980. Desde 1982 reside en El Pedregal (Mazarrón-Murcia). A lo largo de su vida ha alternado las labores pastorales con un importante trabajo redaccional. Ha publicado Comentarios al Cantar de los Cantares (dos volúmenes), La Fiesta del hombre y la Fiesta de Dios, La oración, El Amigo Inoportuno, Apuntes sobre la espiritualidad de la Sociedad de Jesucristo Sacerdote, Esperando a Don Quijote, Homilías, Siete Cartas a Siete Obispos, El Invierno Eclesial, Los Cantos Perdidos y El Misterio de la Oración. Para información adicional visite su web http://www.alfonsogalvez.com