Desde Argentina, para el Denzinger-Bergoglio

Los medios de comunicación dieron estos días otra noticia espantosa e inimaginable: invitada por Francisco, Hebe de Bonafini irá al Vaticano para tener una audiencia privada con el que otrora llamó “fascista”, “basura” y otras cosas irreproducibles aquí. También dijo en su momento “desconocer su trabajo pastoral en Buenos Aires”…

bonafiniLa piadosa peregrina así calificó al Papa Juan Pablo II “Nosotras deseamos que se queme vivo en el infierno. Es un cerdo. Aunque un sacerdote me dijo que el cerdo se come, y este Papa es incomible”. Tomó la catedral de Buenos Aires en un acto de protesta, consumando la profanación, hizo sus necesidades detrás del altar. Y muchas otras afrentas contra Obispos, sacerdotes y fieles católicos, junto con elogios a las FARC a ETA y a los regímenes de Castro, Maduro y, por supuesto, a los Kirchner, sus protectores. Famosa también por haberse alegrado en público por los atentados del 11 de septiembre de Nueva York.

Para este encuentro con Francisco y para humillación de la diplomacia vaticana, quién puso las reglas fue la propia beneficiada: “En mayo del año pasado, Bonafini puso condiciones para aceptar las invitaciones del Papa para reunirse en el Vaticano. ‘Siempre me está invitando Bergoglio para que vaya. Le pido varias cosas que, si él las hace, yo voy a ir‘”. (La Nación)

Los argentinos conocemos muy bien quién es esta persona, una de las mujeres más groseras y llenas de odio que han gravitado en la escena política y mediática de nuestro país. Pero muchos católicos de otros lugares del mundo, ignoran quién es esta Pasionaria, y pueden enmarcar este encuentro con Francisco como una visita más, entre tantos ateos, herejes o libertinos, y también gente de bien, hay que reconocerlo, que acuden al Vaticano en los últimos tiempos. Si la ternura de Francisco llega hasta el exceso de recibir y de besar el rostro de esa activista anticatólica impresentable, no hará más que aumentar la brecha entre los pocos que todavía lo quieren o lo respetan en Argentina, y los que cada vez más lo detestan y critican.

Este caso que nos ocupa no es asunto de ideologías políticas –bien conocemos cuáles son las preferencias de Bergoglio– ni de afinidades personales o temperamentales, que las hay. Es un problema de decoro, de educación, de dignidad. Francisco no tiene derecho de manchar el recinto venerable de la Santa Sede, ni siquiera dentro de las paredes distendidas de Santa Marta, con la presencia de Hebe de Bonafini. ¿O es que ahora, como los dictadores bolivarianos, cada obispo de Roma puede hacer lo que le da la gana con la política del Vaticano?

Es penoso que en la misma semana en que se informa que Bonafini aceptó las reiteradas invitaciones de Francisco de ir a verle, nos enteramos que no recibió, por razones políticas, a otra activista social, Margarita Barrientos, Trabajadora Social y Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. Margarita Barrientos es fundadora de numerosas obras de beneficencia: el comedor Los Piletones, la Guardería San Cayetano, el Centro de Salud “Angela Palmisano”, un Centro de Día para abuelos. El problema es que ella es allegada al Presidente Mauricio Macri… Margarita iba a estar tan sólo en una audiencia pública, no privada, como se anuncia con Bonafini. “Teníamos audiencia y el lugar, teníamos la tarjeta para sentarnos… Pero un momento vinieron de la Guardia Suiza y nos sacaron sin darnos explicaciones, sólo nos dijeron que había otra gente que tenía más prioridad que nosotros y que Francisco no nos podía recibir”. “Que el Papa no me haya recibido, tiene que ver con la política. Yo fui acompañada con una periodista reconocida (Karina Villela) y Juan Carlos Pallarols. Me dolió que no me haya recibido por mi relación con Mauricio Macri. Hoy ya no tengo ganas de que me reciba. Estábamos ubicados en el sagrario [sagrato] y nos sacaron del lugar de una manera espantosa. Nos faltaron el respeto. Yo le dejé una carta al Papa pero nunca me la contestó”. (ArgentinaViral)

Al lado de Margarita Barrientos, antes de ser invitada a retirarse, estaba instalada la Señora Estela de Carlotto de las Abuelas de Plaza de Mayo…

Es digno de nota que Ellisa Carrió, diputada de conocida trayectoria y católica practicante, declaró en su cuenta de twitter: “Como cristiana siento vergüenza ajena de que el Papa no haya recibido a Margarita Barrientos. Gracias a Dios siempre me negué a ir al Vaticano“. “Es sumamente peligroso alimentar la violencia sobre todo desde el plano espiritual”, dijo. Y remató: “A Roma no voy“. (La Nación)

El desconcierto por las intimidades habidas con Cristina, Pérez Esquivel, Milagro Sala, a los curas “villeros” (hermanos nuestros en el sacerdocio pero no en la fe ni en la disciplina) y tantos otros, aumenta con el encuentro privado que probablemente se realizará el 27 de mayo. Voces se han elevado para interpretar o justificar las razones profundas que tiene Francisco para prestarse a este encuentro. Él mismo se ha pronunciado.

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor José María Arancedo, pidió “no hacer lecturas políticas” de actitudes del papa Francisco, como la reunión que mantendría con Hebe de Bonafini en el Vaticano o el envío de un rosario a la dirigente social detenida Milagro Sala, y afirmó que se trata de “gestos de encuentro y misericordia”. (La Capital)

Veamos otros personajes que precedieron a Francisco en “gestos de encuentro y misericordia” con Hebe de Bonafini:

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Pero para Francisco la cosa está clara: “Mi obligación de pastor es la de comprender con mansedumbre. Ella no sabe cómo y cuánto torturaron a sus hijos. Lo que veo allí es el dolor de una madre. Y no le puedo cerrar las puertas” (MDZonline). Emocionante. Qué lástima que sólo le salen lágrimas (de cocodrilo) del ojo izquierdo. Qué lástima que no pensó lo mismo con las pobres familias de presos políticos que no quiso recibir en Cuba, o las víctimas de la represión bolivariana de Maduro, o la familia de Asia Bibi, la cristiana condenada a muerte en Pakistán por defender su fe.

Al criticar esta visita que nos parece totalmente aberrante, no juzgamos intenciones sino hechos. Porque vemos que hasta ahora no hemos cosechado frutos de los numerosos encuentros tan cordiales de Francisco con gente hostil a la Iglesia… y que sigue siéndolo.

Los encargados del protocolo en el Vaticano, la Secretaría de Estado, la Prefectura de la Casa Pontificia, la Guardia Suiza (¿por qué no?, quién sea o quién pueda), están aún a tiempo de frenar esta afrenta a nuestra Iglesia, ya tan manchada por las ocurrencias venidas del fin del mundo… “El fin del mundo”, así calificó nuestro pobre país el arzobispo emérito de Buenos Aires desde el balcón de San Pedro recientemente investido del sumo pontificado.

En la doctrina, definitivamente, Francisco está escribiendo un nuevo Magisterio para lo cual está siendo necesario un nuevo Denzinger. Pero con estas audiencias populistas, Francisco está dejando la diplomacia vaticana a la altura de una república bananera…

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Nota del Denzinger-Bergoglio: Algunas perlas documentales sobre esta mujer que recibirá de Francisco “un gesto de encuentro y misericordia”: