bandera argentina

Un colaborador argentino nos envía esta documentación epistolar que muestra la movilización de católicos laicos de esa nación ante el ultraje promovido por una Universidad que, además de acoger un foro abortista, consiente la ofensa contra la Madre de Dios que en esa querida patria tiene por patrona a la Virgen de Luján. Lean con atención y alegrémonos de la VALENTÍA de estos hermanos nuestros:


Carta al Rector de la Universidad Nacional de La Pampa

Queridos amigos:

La afrenta sufrida por nuestra Madre Santísima en la sede de la UNLPam, por parte de la “Agrupación Feminista CardoRuso”, suscitó –gracias a Dios– varias reacciones y movilizaciones de distintos sectores.

Estando al tanto de los sucesos, no puedo dejar de expresar mi gratitud y felicitación a aquellos laicos cabales que, con espíritu sobrenatural de total entrega y abnegación, supieron estar a la altura de las circunstancias y fueron un claro testimonio de catolicismo auténtico.

De las muchas notas que fueron enviadas al Rector de la Universidad, a continuación les mando dos: la primera, muy escueta, que reclutó (hasta el momento) más de tres mil firmas; la segunda, más extensa y fundamentada, que se adhirió a ésta.

La Virgen nos guarde dentro de su Corazón Inmaculado.

Mi bendición.

P. Luis.

Ing. Luiggi. 13 de mayo de 2014. Nuestra Señora de Fátima.

 

-A.M.D.G.-

 

Santa Rosa, La Pampa, 12 de mayo de 2014

 

 

Señor Presidente

Consejo Superior

Universidad Nacional de La Pampa

CPN Sergio A. Baudino

S/D

 

Los abajo firmantes nos dirigimos a Ud. ―y, por su intermedio, al Consejo Superior que usted preside― para solicitarle que rechace la petición presentada por la “Agrupación Feminista CardoRuso”, y considere las razones históricas y patrimoniales por las cuales nuestros antepasados dispusieron que la Virgen en su advocación de Nuestra Señora de Luján fuera la Patrona de La Argentina y su imagen siga presente en La Universidad de La Pampa.

Sin otro particular y a la espera de una resolución favorable, aprovechamos para saludarlo muy atentamente.

 

 

Santa Rosa, La Pampa, 12 de mayo de 2014

 

Señor Presidente

Consejo Superior

Universidad Nacional de La Pampa

CPN Sergio A. Baudino

S/D

 

Los abajo firmantes nos dirigimos a Ud. ―y, por su intermedio, al Consejo Superior que usted preside― para manifestarle, por un lado, nuestro más enérgico repudio ante la profanación y el sacrilegio perpetrado en la UNLPam contra la Madre de Dios y de los hombres, colgando una insignia anticatólica (pañuelo verde) al pie de la imagen de la Virgen de Luján

Por otro lado, queremos expresarle nuestro parecer acerca de la petición presentada por la “Agrupación Feminista CardoRuso”, de retirar dicha imagen de la sede de la Universidad.

Al decir verdad ―sabedores de lo que implica el N.O.M. (Nuevo Orden Mundial) y su proyecto de destrucción de todo lo que significa la religión católica y lo que ella trasmite―, no nos extraña. Sin embargo, no podemos callar ante esta nueva arremetida contra la Iglesia.

Dicha Agrupación dirigió una carta al rectorado pidiendo “el debate institucional al respecto de la presencia de la Virgen de Luján en nuestra Universidad y la toma de una medida concreta de extracción de esa figura de la Universidad pública, gratuita y laica”.

En los fundamentos de la mencionada petición, entre otras cosas, se indica, de modo agresivo y blasfemo, que “la imagen de la virgen, desde lo simbólico, fomenta un modelo de mujer sumisa, pura y sexualmente pasiva, propio de la cultura patriarcal dominante”, desde una “perspectiva de género”, concepción puramente ideológica, que también responde a los mandatos y consignas impuestos por el N.O.M. que mencionábamos recién.

Al parecer, las solicitantes feministas ignoran los hechos históricos por los cuales se celebra a la Virgen en las distintas provincias argentinas en sus más variadas advocaciones. También parecen ignorar los derechos que tenemos como católicos y argentinos, derechos que se verían vulnerados de llevarse a cabo tal petición.

Para construir una Argentina más justa y fiel a su destino, es necesario imitar el espíritu de nuestros próceres. Es un hecho incontrovertible que La Argentina es una Nación esencial y constitutivamentecatólica, pudiendo apreciarse palmariamente que, desde los primeros pasos de nuestra vida independiente (y aún antes), ha sido una preocupación fundamental de gobernantes y gobernados la conservación y defensa de esa fe heredada y profundamente arraigada en el propio ser nacional.

Prueba de ello es que, como lo recuerda Cayetano Bruno SDB, el primer cuidado que tuvo la Primera Junta de 1810, fue expresar en la proclama del 26 de mayo de ese año que sus miembros eran movidos por “un deseo eficaz, un celo activo, y una contracción viva y asidua a proveer por todos los medios posibles, la conservación de nuestra religión santa, la observancia de las leyes que nos rigen…”. Demuéstralo también el hecho de que la primera decisión del Congreso de Tucumán que declarara nuestra independencia en 1816, fue jurar “conservar y defender la religión católica y mantener íntegro el territorio de las Provincias Unidas contra toda invasión extranjera”.

 

La misma razón es la que determinó que en todos los proyectos y ensayos constitucionales previos ala Constitución de 1853, tanto en el orden nacional, como en el de las provincias, se hallaran presentes fórmulas de expresa adopción y reconocimiento de la Religión Católica como religión del Estado, a la que se debe la más eficaz y decidida protección, guardando con ello una plena y exacta concordancia con la más genuina tradición espiritual argentina.

 

En cuanto a la Constitución que nos rige, si bien no contiene una expresa y categórica declaración en ese sentido, siendo parcas sus disposiciones, lo cierto es que, a pesar del liberalismo de algunos de los Constituyentes, no pudo sustraerse a esa cosmovisión, integralmente católica. En efecto, ya al invocar en el Preámbulo “la protección de Dios, fuente de toda razón y justicia”, los Constituyentes de 1853 colocaron al Estado y sus instituciones bajo la protección del Dios Uno y Trino de la única religión que todos ellos profesaban.

 

En concordancia con ello, en el artículo 2º de la Constitución Nacional establecieron que “El Gobierno federal sostiene el culto católico apostólico romano”, con lo cual, por una parte hicieron patente su adhesión espiritual al catolicismo, y, por otra, determinaron la vinculación moral existente entre el Estado y la Iglesia Católica, así como la consagración constitucional de un sentimiento histórico que, a su vez, es el de la mayoría del pueblo argentino.

 

Permítasenos agregar los arquetipos egregios y profundamente católicos y marianos de Don Santiago de Liniers, Don Juan Martín de Pueyrredón, el Coronel French, el General Don Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano, el General Don José de San Martín, entre otros, quienes no se avergonzaron de rezar el Rosario entre sus tropas, de vestir el escapulario de la Virgen, de nombrarla Patrona y Generala del Ejército, de depositar en sus manos el bastón de mando, y a sus pies las banderas capturadas al invasor extranjero:

 

“La decidida protección y ayuda que ha prestado al Ejército de los Andes su Patrona y Generala, Nuestra Madre y Señora del Carmen, son demasiado visibles. Un cristiano reconocimiento me estimula a presentar a dicha Señora, que se venera en el Convento que rige Vuestra Paternidad, el adjunto bastón como propiedad suya y como distintivo del mando supremo que Ella tiene sobre dicho Ejército”.

          Dios guarde a V. P. Muchos años.

             Mendoza y Agosto 12 de 1818.

                                                                    José de San Martín

 

R. P. Guardián del Convento de San Francisco de la Ciudad de Mendoza.

 

Éstos son sólo algunos de los centenares de ejemplos que ilustran la profunda devoción de nuestro pueblo a la Santísima Virgen María. Pero además de estos argumentos de orden histórico, queremos agregar los de orden jurídico. En efecto, la petición presentada por la “Agrupación Feminista CardoRuso”, vulnera la supremacía constitucional y nos afecta, en nuestra condición de católicos y argentinos, al lesionar nuestros sentimientos religiosos ―e impedirnos rezar ante dicha imagen― ynuestros derechos constitucionales de practicar libremente el culto que profesamos.

 

Invocamos, por tanto, nuestro derecho a no ser injustamente discriminados por nuestra condición de católicos, ni perturbados en el legítimo ejercicio de nuestro derecho a hacer pública profesión de nuestra fe, garantizado por la Constitución Nacional y numerosas disposiciones de los tratados de derechos humanos con jerarquía constitucional.

 

No considerarlo así importaría, Señor Presidente, una injusta discriminación violatoria del artículo 16 de la Constitución Nacional, entrañando una considerable violación de la libertad religiosa de los católicos que violenta las garantías establecidas en los arts. 14 y 20 de la Constitución Nacional, así como específicos preceptos contenidos en diversos tratados con jerarquía constitucional y que hacen al ejercicio por parte de los católicos del derecho de la libertad religiosa, cuales son los contenidos en los artículos 3º de la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre, 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, 12.1 de la Convención Americana de Derechos Humanos, 18.1 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

 

Por otra parte, ¿es manifiestamente ilegítima, conforme a nuestro ordenamiento jurídico, la colocación de un símbolo religioso católico, en el interior de un edificio público, en este caso de laUNLPam? Ciertamente que no. La presencia de la Virgen, ¿afecta la igualdad real de trato y el pleno goce y ejercicio ―sobre bases igualitarias, sin discriminación arbitraria― de los derechos reconocidos en la constitución y en los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos, que tienen jerarquía constitucional (art. 75, inc. 22)? Tampoco. En particular, ¿afecta ella la igualdad ante la jurisdicción (arts. 16 y 18)? Una vez más, la respuesta es negativa. En efecto, la normativa encuentra sustento en la raigambre histórica y la consideración especial de las creencias religiosas de la mayoría de los argentinos.

 

Con todo lo expuesto queda claro, Señor Presidente, que no sólo es nuestra fe católica la que nos moviliza, sino también nuestra condición de argentinos, herederos de una historia profundamente mariana. Quitar la imagen de la Virgen de Luján es renegar de nuestro pasado histórico. Si a la Virgen―presente en toda la historia de nuestra patria y ligada directamente a nuestra tradición, a nuestra cultura y a nuestra idiosincrasia― hay que retirarla porque su presencia “ofende o agravia” a alguien, habría que retirar también la imagen de San Martín, de Belgrano y hasta la misma bandera nacional, por ser éstas ―mal que les pese a los enemigos de Dios y de la patria― de cuño católico. No. Si alguien debiera retirarse de la UNLPam porque “moleste”,  no es precisamente Ella, la Virgen. Lo menos que se pretende de una Universidad, es la COHERENCIA y FIDELIDAD a la verdad histórica. Conocer la naturaleza humana y la historia, y respetar las tradiciones de nuestro pueblo y los derechos de los ciudadanos, por parte de quienes se dedican a la educación, es un DEBER.

 

Por todo lo dicho, Señor Presidente, habiendo fundamentado nuestras razones, adherimos a la nota y a todas las firmas que figuran a continuación de esta carta.

 

Sin otro particular y a la espera de una resolución favorable, aprovechamos para saludarlo muy atentamente.

Padre Santiago González
Nacido en Sevilla, en 1968. Ordenado Sacerdote Diocesano en 2011. Vicario Parroquial de la de Santa María del Alcor (El Viso del Alcor) entre 2011 y 2014. Capellán del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla) en 2014. Desde 2014 es Párroco de la del Dulce Nombre de María (Sevilla) y Cuasi-Párroco de la de Santa María (Dos Hermanas). Capellán voluntario de la Unidad de Madres de la Prisión de Sevilla. Fundador de "Adelante la Fe".