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Las siete ventajas de la sotana

El sacerdote español Jaime Tovar Patrón ha sido coronel capellán y ha cumplido importantes misiones en el Vicariado Castrense. Gran orador, ha sido además historiador del sacerdocio castrense y ha escrito el libro Los Curas de la última Cruzada (Madrid, Fuerza Nueva, 2001), sobre los sacerdotes que han arriesgado heroicamente su vida para llevar adelante su obra pastoral durante la Guerra Civil española, iniciada en 1936. Sacerdotes, religiosos y religiosas estuvieron entre las víctimas preferidas de este capítulo sangriento de la historia de la Iglesia en España. El Padre Jaime murió en enero de 2004.

En el texto que presentamos, recuerda la importancia del uniforme sacerdotal, la sotana o hábito talar, cuyo impacto sobre la sociedad es tan grande que muchos regímenes anticristianos la han prohibido expresamente. El uso de la sotana, tradición antiquísima, ha sido olvidado e incluso despreciado en los últimos decenios, pero esto no quiere decir que la sotana haya perdido su fuerza como testimonio de consagración y pertenencia a Dios y no al mundo.

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1 – Pro memoria constante del sacerdote

Ciertamente, una vez recibido, el Orden sacerdotal no se olvida fácilmente, pero un pro memoria no viene nunca mal: algo visible, un símbolo constante, una alarma silenciosa, una señal o una bandera. Quien va vestido de manera seglar es uno entre tantos, quien viste la sotana no. Es un sacerdote y es él la primera persona que se da cuenta. No puede permanecer neutral, el hábito lo denuncia. O se convierte en un mártir o en un traidor, si se presenta la ocasión. Lo que no puede hacer es permanecer en el anonimato, como una persona cualquiera. No hay compromiso cuando a nivel exterior nada dice lo que se es. Cuando se desprecia el uniforme, se desprecia la categoría o la clase que esta representa.

2 – Presencia de lo sobrenatural en el mundo

Es indudable que estamos circundados de símbolos: señales, banderas, insignias, uniformes… Uno de los que tienen más influencia es el uniforme. Un policía, un guardia, debe actuar, detener, poner multas, etc. Su simple presencia influye sobre los otros: conforta, da seguridad, irrita o pone nervioso, en base a las intenciones y a la conducta de los ciudadanos.

Una sotana suscita siempre algo en quien circunda a la persona que la lleva. Despierta el sentido de lo sobrenatural. No es necesario predicar, ni siquiera abrir la boca. Anima a quien está en buena relación con Dios, avisa a quien le pesa la conciencia, hace arrepentirse a quien vive lejos de Dios. Las relaciones del alma con Dios no están reservadas para el templo. Muchísima gente no va a la iglesia. ¿Qué mejor modo para llevar el mensaje de Cristo a estas personas que un sacerdote consagrado que viste su sotana? Los fieles lamentan la desacralización y sus efectos devastadores. Los modernistas critican el presunto triunfalismo, eliminan los hábitos, rechazan las tradiciones y después se lamentan de los seminarios vacíos y de la falta de vocaciones. Apagan el fuego y después se lamentan del frío. No hay duda: eliminar la sotana lleva a la desacralización.

4 – Gran utilidad para los fieles

El sacerdote es tal no sólo cuando está en la iglesia para administrar los sacramentos, sino 24 horas al día. El sacerdocio no es una profesión, con un horario establecido; es una vida, una donación total. Al principio son cosas de poca importancia: entrar en el bar, en los lugares recreativos, divertirse, convivir con los seglares, pero poco a poco se ha pasado a cosas más importantes.

Los modernistas quieren hacernos creer que la sotana es un obstáculo para la entrada del mensaje de Cristo en el mundo, pero suprimiéndola desaparecen las credenciales y el mismo mensaje. De esta manera, muchos piensan ya que lo primero que se debe salvar es al mismo sacerdote que se ha quitado la sotana presumiblemente para salvar a los otros. Se debe reconocer que la sotana refuerza la vocación y disminuye las ocasiones de pecado para quien la viste y para quien lo circunda. De los miles de hombres que han abandonado el sacerdocio después del Concilio Vaticano II prácticamente ninguno ha dejado la sotana el día antes de irse; lo habían hecho mucho antes.

5 – Ayuda desinteresada a los demás

El pueblo cristiano ve en el sacerdote al hombre de Dios, que no busca su bien personal, sino el de sus parroquianos. El pueblo abre de par en par las puertas del corazón para escuchar al sacerdote, que es el mismo para el pobre y para el poderoso. Las puertas, por altas que puedan ser, se abren ante la sotana y los hábitos religiosos. ¿Quién niega a una monja el pan que pide para sus pobres o sus ancianos? Todo esto está tradicionalmente unido a algunos hábitos. El prestigio de la sotana se ha acumulado con el tiempo, sacrificios y abnegación. ¿Y ahora uno se libera de la sotana como si se tratase de un fastidio?

6 – Impone moderación en el vestir

La Iglesia ha preservado siempre a sus sacerdotes del vicio de parecer más de lo que se es y de la ostentación dándoles un hábito simple que no deja lugar al lujo. La sotana es toda de una pieza (desde el cuello a los pies), de un solo color (negro) y con una sola forma (saco). Los ornamentos están reservados para el templo, porque no adornan a la persona sino al ministro de Dios para que subraye las ceremonias sagradas de la Iglesia. Vistiéndose de manera seglar, la vanidad puede influenciar al sacerdote como a cualquier mortal: las marcas, la calidad del tejido, los colores… Colocándose a nivel del mundo, la persona estará a meced de sus gustos y de sus caprichos. Será necesario proceder en base a la moda, y la voz del sacerdote no se oirá ya como la del profeta que gritaba en el desierto vestido de pieles de camello.

7 – Ejemplo de obediencia al espíritu y a la legislación

Como alguien que toma parte en el Santo Sacerdocio de Cristo, el sacerdote debe ser un ejemplo de la humildad, de la obediencia y de la abnegación del Salvador. La sotana le ayuda a poner en práctica la pobreza, la humildad en el vestir, la obediencia a la disciplina de la Iglesia y el desprecio de las cosas del mundo. Vistiendo la sotana, el sacerdote olvidará difícilmente su importante papel y su misión sagrada, y no confundirá su hábito y su vida con los del mundo.

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A estas siete ventajas de la sotana podrán añadirse otras que os vendrán a la mente, pero, cualesquiera que sean, la sotana será siempre el símbolo inconfundible del sacerdocio, porque la Iglesia, en su inmensa sabiduría, lo ha dispuesto así, y esto ha dado frutos maravillosos en el curso de los siglos.

Jaime Tovar Patrón

[Artículo publicado en página web Aleteiaretomado por notros de la página web Inter multiplices UNA VOX. Traducido por Marianus el Eremita]




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