Prolegómenos

Una de las virtudes más bellas y necesarias del científico y del teólogo es la “humildad intelectual”. Por ella, se es capaz de decir sin sonrojo: “Respecto a esa pregunta no sé la respuesta”. Intentar tener una respuesta humana ante cualquier pregunta que nos hagamos sería un poco de “orgullo intelectual”; y precisamente por ello, en muchas ocasiones cometeríamos errores. Desear saberlo todo es bueno. Pretender conocerlo es orgullo intelectual.

Es humildad intelectual reconocer los propios límites del saber humano y valerse del regalo maravilloso que Dios nos hizo de la Revelación para que venga en nuestra ayuda.

La verdad revelada por Dios se ha de constituir para científicos y teólogos en hitos seguros por donde habrán de transcurrir sus elucubraciones. Traspasar esos hitos, creyéndose más listos que Dios, sería el primer error del hombre. A partir de ahí, cualquier conclusión que el hombre pudiera sacar podría estar seguro de que sería errónea.

Teoría de la evolución

La Teoría de la Evolución enseña que, teniendo en cuen­ta los datos de las ciencias naturales (paleontología, bio­genética, etc.) puede afirmarse con toda probabilidad que en el ámbito orgánico existe un proceso continuo, sin aparentes saltos bruscos, de desa­rrollo, proceso que va de las formas inferiores a las formas superiores.

Mecanismos evolutivos

Los mecanismos evolutivos son, pues, las causas de la evo­lución. Darwin consignó dos de esos mecanismos: la “selección natural” en la lucha por la vida entre los seres vivos (donde perviven los más fuertes) y la “transmisión hereditaria” de estos caracteres adquiridos. En realidad se vio después que es­tos mecanismos no explican por qué aparecen, por ejemplo, se­ries pancrónicas. A su vez, La­marck había indicado dos me­canismos: la “adaptación” (el cambio de las circunstancias ex­ternas obliga a los seres vivos a cambiar el modo de vivir y, por tanto, a usar hipertrofiadamen­te unos órganos en detrimento de otros) y la “transmisión here­ditaria de los caracteres adqui­ridos”. Tales mecanismos, ex­puestos como leyes, también han sido criticados en profundi­dad por los científicos. Ni la adaptación es suficiente para ex­plicar la transformación interna de los organismos, ni todas las variaciones adquiridas son transmisibles (sólo se convierten en hereditarias las que consiguen modificar las moléculas del constituyente quími­co de los genes). De Vries indicó el mecanismo de las “mu­taciones”: la evolución se haría a saltos, mediante originación im­provisada, en los individuos, de caracteres estables y heredita­rios como mutaciones genéticas. Aunque se ha probado que esta teoría contiene lagunas insalva­bles.

¿Qué es el Evolucionismo?

Es el uso de la filosofía para sacar conclusiones a partir de la Teoría de la Evolución. La Teoría de la Evolución sostiene que se puede establecer la continui­dad de formas en el tiempo, desde las inferiores a las supe­riores. La filosofía evolucionista concluye, que las formas esen­cialmente superiores y distin­tas (como la vida y el espíritu) provienen totalmente de las in­feriores, mediante cambios ex­ternos geológicos y mutaciones internas biológicas. La distin­ción categorial de los seres no sería esencial. La vida animal provendría de la inorgánica; y el hombre, en su totalidad –es­pecialmente en sus capacida­des espirituales de inteligencia y libertad–, vendría de la evolución de un an­tropoide primitivo.

Como teoría filosófica, pues, el evolucionismo afirma que lo superior se deriva di­rectamente de lo inferior: los seres inferiores se han trans­formado en superiores. Pero en el fondo deja sin explica­ción coherente una novedad ontológica, a sa­ber, la de la misma libertad y la del espíritu. Y esa novedad no puede tener una explicación evolu­cionista: aunque el hombre tu­viera antepasados en lo con­cerniente al cuerpo, no los ten­dría en lo referente al espíritu. El alma, que es espiritual y simple, nunca puede proceder por evolución de algo que es material y compuesto.

Es por ello que respecto al tema concreto de la Teoría de la Evolución diríamos lo siguiente:

La doctrina católica considera que son cuestiones opinables

1.- La existencia o no existencia de la evolución en el origen de los seres vivientes.

2.- El origen de la vida a partir de la materia inanimada.

3.- Que la evolución haya sido el origen del cuerpo humano.

4.- Las diferentes hipótesis evolucionistas que pretenden explicar los mecanismos de la evolución: selección natural, macroevolución, mutación etc…, en la medida en que tales hipótesis no incluyan afirmaciones contrarias a la doctrina católica son opinables.

La doctrina católica afirma como verdades

1.- La creación divina del mundo al inicio del tiempo. La creación viene exigida por la existencia misma del universo material, sea cual sea su historia. Un universo material autosuficiente es contradictorio, pues habría que atribuirle características divinas, y lo material no puede poseer tales propiedades. La ciencia nunca podrá llegar por métodos científicos a probar la creación del universo, pues esta conclusión no es científica sino filosófica o teológica.

2.- La espiritualidad y directa creación por Dios de cada alma humana. El alma por ser simple y espiritual nunca puede proceder de algo que es compuesto y material. La infusión del alma sobre un cuerpo “humano” ha de ser un acto directo y personal de Dios sobre cada uno de los hombres.

3.- La especial providencia divina respecto a la formación del cuerpo del primer hombre (que no fue humano hasta estar informado por el alma espiritual).

4.- Todos los hombres proceden de un solo Adán (monogenismo). Sería falso y contrario a la fe afirmar que originalmente existieron varias parejas humanas de las que procedieron todos los hombres (poligenismo).

Si una teoría científica sobre la evolución contradice alguna de estas verdades de la doctrina católica, se sale del plano estrictamente científico.

 

Estado actual de la cuestión en el mundo científico

En la actualidad la gran mayoría de científicos está abandonando la Teoría de la Evolución, pues como tal, es incapaz de:

1.- Explicar la aparición de nuevas especies por mera selección natural o por mutación genética.

  • Si fuera por selección natural, por muchos millones que tuviera el cosmos ahora no existirían los seres tal como son.
  • Si fuera por mutación: las mutaciones que ellos han podido causar en los laboratorios han sido para degenerar la especie y nunca ha surgido una especie nueva a resultas de sus experimentos.

2.- Demostrar la existencia de fósiles de “especies intermedias”. Nunca se han encontrado fósiles de esos seres intermedios entre una especie y otra. Cuando en alguna ocasión han dicho que habían encontrado uno, luego se descubrió que era falso.

La comunidad científica es cada vez más concorde en aceptar

1.- Una microevolución en los miembros de la misma especie.

2.- Una “aparición” de los seres en el cosmos dirigida por una Inteligencia superior (al que los creyentes llamaríamos Dios).

3.- Que hay dos hitos que ellos no saben cómo explicar:

– Si el cosmos no es eterno. ¿De dónde ha procedido lo que ahora existe? Un científico nunca podrá explicar el hecho de la creación pues sobrepasa el campo experimental. El concepto de creación pertenece a la filosofía y a la teología

– ¿Cómo surge el alma del ser humano? La Iglesia nunca se ha opuesto a que se investigue científicamente sobre el posible origen del cuerpo humano a partir de otros animales. Las dificultades surgen cuando lo que se pretende afirmar es otra cosa: que el hombre es sólo un animal como los demás; pero más inteligente, más desarrollado, etc.; es decir, sólo con una diferencia cuantitativa y no cualitativa. El alma es un principio totalmente diferente a la materia, y como tal, nunca puede proceder de la materia. De hecho el alma humana, por principio, cae fuera del ámbito de la ciencia experimental. El alma requiere una creación especial por parte de Dios para cada ser humano, aunque el cuerpo tenga origen material.

No confundamos el alma con el cerebro. El espíritu (alma) se sirve de los sentidos y se sirve del cerebro; pero nuestro cerebro no piensa ni siente: somos nosotros quienes sentimos y pensamos.

Alma y cuerpo forman una única sustancia, la persona humana. El alma es una sustancia incompleta, aunque, debido a que es espiritual, subsiste una vez separada del cuerpo. La ciencia experimental no puede afirmar la existencia del alma humana, pero tampoco puede negarla. Sencillamente está fuera de su ámbito.

Son dos hitos que la ciencia como tal nunca podrá explicar pues se salen de su campo. Para ello hemos de entrar en la filosofía y en la teología. El Evolucionismo (teoría filosófica que pretende partir de la hipótesis sobre la evolución) siempre ha sacado conclusiones que iban en contra de la doctrina católica.

Respecto al origen de la vida a partir de la materia inerte

Respecto al origen de la vida a partir de la materia inerte. Hoy por hoy la ciencia no ha encontrado una explicación satisfactoria; lo cual no obsta para que alguna vez consiguiera explicarlo.

  • Si la vida nació en la tierra por un acto directo divino, hizo falta una intervención especial de Dios.
  • Si la vida ha surgido a través de un proceso de evolución química, cosa que la ciencia no puede asegurar por el momento, pudo darse también una intervención especial divina, y, desde luego, se trataría de un proceso que pondría en juego toda una serie de leyes naturales actuando con una “sabiduría” muy superior a la humana. La existencia misma de esas leyes y su actuación coordinada a través de enormes complejidades en el espacio y en el tiempo, apuntan claramente al designio de una Inteligencia divina que las ha concebido y les ha dado existencia. Y algo semejante sucedería si hubiera vida fuera de la tierra.

Concluyendo

1.- La Teoría de la Evolución es todavía una hipótesis científica que no ha sido capaz de demostrar sus afirmaciones claves.

2.- La gran mayoría de científicos serios están abandonando la Teoría de la Evolución como tal, pues ven que las conclusiones a las que llegan no son científicamente demostrables.

3.- Cuando la Teoría de la Evolución se sale de su campo puramente científico para entrar en el campo filosófico comete muy graves errores (origen del cosmos, existencia del alma) llegando a un reduccionismo materialista bastante simplista, científicamente indemostrable y filosófica y teológicamente contrarios a la razón y a la revelación.

4.- Cuando la Teoría de la Evolución reduce todo a un puro materialismo es como consecuencia de haber tomado una actitud filosófica y teológica previas contrarias a Dios y a la Revelación. Eso ya no se llama propiamente Teoría de la Evolución sino Evolucionismo; es decir hemos traspasado los límites de la ciencia para comenzar a hablar de filosofía.

Padre Lucas Prados

Padre Lucas Prados
Nacido en 1956. Ordenado sacerdote en 1984. Misionero durante bastantes años en las américas. Y ahora de vuelta en mi madre patria donde resido hasta que Dios y mi obispo quieran. Pueden escribirme a lucasprados@adelantelafe.com