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El nuevo video del Papa… ¿un video católico?

No sin un cierto retraso, quizá forzado por la exigencia de cambios de última hora, a fin de evitar la inquietud que están suscitando estas publicaciones en el mundo católico, acaba de salir a la luz el tercer “video del Papa” para lanzar la intención del mes “por los niños y las familias en dificultad”.

Sin embargo, a pesar de haber salido el día 10, parece que las inquietudes continuarán…

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En absoluto se hace referencia a problemas espirituales o se aprovecha para afirmar y defender –¡ni siquiera pidiendo oraciones!– la familia constituida según la Ley de Dios. Ella se presenta apenas como “uno de los bienes más preciosos de la Humanidad”, la misma categoría que en otros documentos tienen las pirámides de Egipto o acaso los glaciares, tan defendidos por la Laudato Si’. Imágenes de niños tristes y llorosos quieren tocarnos la fibra sentimental, pero ni una palabra de religión, de Dios y sus derechos, de aquello que venga a ser la familia como Dios la quiso desde la creación del mundo y Jesucristo la elevó por la dignidad sacramental del matrimonio.

“Cuando la familia no es protegida –dice– y empiezan las dificultades, de tipo económico, de salud, de cualquier tipo, los chicos crecen en cierta atmósfera de tristeza”.

Un lenguaje casi perfecto en boca del presidente de la UNICEF… aunque quizá en este personaje tuviera algo más de profundidad.

Pero, ¿los católicos no tenemos el derecho de esperar más de quién está sentado en la cátedra de San Pedro? Esta idea de familia se podría aplicar igualmente a nuestras mascotas. Cualquier veterinario recomienda alimentarlas y no crearles una ambiente de stress, pues fácilmente se provocan disturbios nerviosos en perros o gatos que se traducen en melancolía y tristeza.

En fin, es triste no encontrar en boca de Francisco ni una palabra sobre el carácter sagrado de la familia, cuyo concepto de familia parece ser tratado apenas desde un punto de vista sociológico, como bien afirmó en el pasado: “La familia es una realidad social, de cultura. No podemos calificarla con conceptos de naturaleza ideológica, que tienen fuerza sólo en un momento de la historia y después decaen. No se puede hablar hoy de familia conservadora o familia progresista: la familia es familia.”(ver estudio).

Estas intenciones mensuales más parecen bosquejos para discusiones en la Asamblea de las Naciones Unidas que propósitos dirigidos a ovejas del rebaño de Jesucristo:

“Quiero compartir con vos, con Jesús, mi intención del mes: para que las familias en dificultad reciban los apoyos necesarios y los niños puedan crecer en ambientes sanos y serenos”.

Una vez más, Francisco, preguntamos: ¿Qué mejor apoyo para crecer en ambiente sano y sereno que la doctrina de Nuestro Señor Jesucristo? ¿Dónde buscar entonces esos “apoyos necesarios”?

Antiguamente se decía que era en la vida sacramental, en la Gracia de Dios, en la oración. ¿Y hoy? ¿En alguna ONG? ¿En el programa laico de Scholas Occurrentes? Parece que ya no existe el problema del pecado como factor de desunión familiar. ¿Y cuál es ahora el origen principal de los problemas familiares? Para él los principales males de nuestro tiempo son la corrupción, el desempleo, la soledad de los ancianos, la trata de personas… (ver estudio). Bueno, desde esta lógica se comprende que él defienda que “la juventud, hoy, necesita tres pilares claves: educación, deporte y cultura” (ver estudio). Quizás sea por eso que promueva con tanto ahínco partidos de fútbol estelares alardeados por los grandes medios de comunicación. Y justo ahora que se oye hablar tanto de corrupción dentro de la FIFA…

Y por otro lado, ¿qué es para Francisco un “ambiente sano y sereno” tan necesario sin duda para los niños? Antiguamente se entendía que era un lugar donde reinaba Nuestro Señor Jesucristo, en una familia como Dios manda fiel a los mandamientos y enseñanzas de la Iglesia. Ahora parece que esto está pasado de moda y se trataría apenas de asegurar comida y educación. ¿Exageración? Lo que pasa es que tanta cosa se va acumulando, que ya no nos acordamos de ciertas afirmaciones suyas. En su viaje al Brasil declaró sin tapujos su idea en relación a los niños: “Si la educación se la dan los católicos, los protestantes, los ortodoxos o los judíos, a mí no me interesa; me interesa que lo eduquen y le quiten el hambre”. (Ver estudio sobre esto).

A las familias católicas les preguntamos: ¿qué debemos pensar de todo esto?

Desde luego, eso sí, está favorecida la “cultura del encuentro”, porque todo este programa podría ser firmado sin ningún obstáculo por Pablo Iglesias… Y si él no puede rezar… ¡que mande buena onda!




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