“¡Egregio Pontífice!

sostén con  tu valimiento y tu doctrina la Cátedra de Pedro,

Cátedra de la verdad,

contra todos los modernos bárbaros

y contra la embestida del error”

¿Les suenan estas palabras? ¿Saben quien fue San León Magno? Fue un Papa que luchó contra la herejía, combatió a Eutiques y por su saber hacer y obrar, en el Concilio de Calceldonia dijeron de él, “Pedro ha hablado por boca de León”, ¿Podemos decir hoy en día lo mismo, del actual Romano Pontífice, habla Pedro por su boca?

Me encontraba este viernes, impaciente, por la inminente publicación de la exhortación apostólica, Amoris Laetitia, le daba vueltas en mi cabeza, sobre lo que podía contener y de que manera afectaría esto a la Iglesia y a nosotros, los Católicos. Hoy, ya sabemos la respuesta, bom, bom, bomba.

No entraré en detalles concretos, porque necesitaríamos varios meses para poder comentar punto por punto. Por mi parte, un conciso resumen: Comunión self service, abierta a todo el mundo, sexo libre, fomento de la regulación natural como método recomendado para los muy píos (se ha de promover el uso de los métodos basados en los “ritmos naturales de fecundidad), adiós Sacerdotes, bienvenidos laicos, prefiriendo el sector femenino sobre el masculino, educar a los niños en temas tan interesantes y didácticos como el sexo, que ya lo señalaba el Concilius y fomentar que la Parroquia sea un centro de multiservicios, que de acogida a abogados, sexólogos y terapeutas, médicos, asistentes sociales, todo esto para que los fieles se sientan siempre atendidos, “acompañamiento pastoral”. Y finalmente, dependiendo de su lugar de origen y de lo que esté bien allí, pueden elegir por casarse o permanecer amancebados, como diría Julio Iglesias, “amantes(“la elección del matrimonio civil o, en otros casos, de la simple convivencia, frecuentemente no está motivada por prejuicios o resistencias a la unión sacramental, sino por situaciones culturales o contingente”.

Aunque por otra parte, ¡nada nuevo! ¿No creen? Todo era previsible. Realmente, han puesto sobre papel, lo que de hecho, ya estaba consumado. La Iglesia camina hacia la destrucción desde el Concilio Vaticano II, y ahora, desde hace tres años, el actual Papa, se ha erigido como adalid de la causa, para cuajar de una vez por todas la faena: la demolición de la Iglesia de Jesucristo.

“La ruptura se acentuaba en Roma y fuera de Roma entre el liberalismo y la doctrina de la Iglesia. Los liberales, después de lograr que se nombraran papas como Juan XXIII y Pablo VI, harán triunfar su doctrina por medio del Concilio, medio maravilloso para obligar a toda la Iglesia a adoptar sus errores.” (Monseñor Marcel Lefevbre)

En medio de mi zozobra, llegó mi esposo a comer y tal y como solemos hacer, conversamos de lo que había sido nuestra jornada laboral. Me llamó la atención que en ningún momento habló de lo que a mi me tenía tan sobresaltada, esperé pacientemente, pero, nada, su cabeza estaba en otros temas y por un momento pensé, “¿Se puede vivir ajeno al Tsunami Francisco?”.

Por la tarde, cuando salí de casa, me encontré a un amigo y me quedé nuevamente sorprendida, tampoco comentó nada y cuando le pregunté que opinaba, su respuesta no se hizo esperar, “simplemente vivo como si el Papa no existiera”. Esta frase que lleva días dando vueltas en mi cabeza, me ha hecho retrotraerme a mi infancia, en la cual, como en la mayoría de la de Vds., no había Internet (y no nací en el siglo XV) y las noticias del Papado, si es que las había, pasaban, sencillamente, desapercibidas, no había nada que contar, porque teóricamente, el Santo Padre, era un custodio de la Fe. No recuerdo a mis padres hablando de encíclicas ni exhortaciones. En casa, nunca escuché profundidades sobre los discursos Papales, nos educaron en una gran verdad: el Magisterio, es invariable, independientemente de quién esté sentado en la Silla de Pedro y si uno quiere ir al cielo, debe cumplir los Mandamientos de la Ley de Dios, toda palabra contraria a esto, viene del maligno.

Hay gente que considera al Papa, como un mero elemento decorativo o simplemente lo ignoran, yo misma podría estar en alguno de esos casos, ya que hay días que me levanto con ese firme propósito. Pero, en fin…Otros, más avispados, defienden sus propios intereses, alaban y ensalzan la voz de Francisco, diga lo que diga o haga lo que haga, lo importante y principal, es no perder su posición privilegiada y para ello, trabajan las conciencias de sus adeptos, ¡hip, hip, Francisco!”. Leía un artículo en el que un Sacerdote, decía que le debíamos obediencia y que dejándonos guiar por las enseñanzas Papales, caminábamos a la salvación…Esto se llama engañar descaradamente, aprovechándose de una posición privilegiada. Para decir estas cosas, sí les interesa que se les vea el clerygman.

Pero Vds. y yo, fieles Amantes de Cristo Rey, que estamos dentro de la Iglesia, no fuera, hemos decidido combatir el mal, neutralizar el virus ¡Seamos médicos de almas! ¡Acabemos con esta pandemia, unidos, podemos! ¿Vds. creen que estas palabras que les pongo a continuación, pueden estar inspiradas por el Espíritu Santo? Esto es muy fuerte, amigos, ¡Vade retro, Satanás!

Es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado —que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno— se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y también se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia” (Exhortación Amoris Laetitia)

Vivir en Gracia de Dios en una situación de pecado, ¿Cómo se digiere esto? Nos lo podemos aplicar todos, digo yo, no sólo los amancebados y los “grupos de riesgo” a los que tanto ama el Papa, o ¿es qué nuestros pecadillos no son dignos de la misericordia Divina? ¿Es que el confesonario, a partir de ahora, es para los idiotas? ¿Es una terapia para el que está aburrido? Oigan, no nos tomen el pelo, no nos dejemos engañar, nos condenamos fijo si seguimos estas insensateces, se lo repito, nos condenamos.

Si el mundo y la Iglesia sobreviven, simplemente un siglo más, se echarán las manos a la cabeza viendo lo que sucedió en el año 2016, una hoguera de almas que inundó el cielo de ceniza. El infierno desbordado.

¿Se puede vivir indiferente a Francisco y su báculo? Complicado, ni siquiera Fray Gerundio en la paz monacal lo consigue, no obstante, intentarlo, ya es bastante. Queridos, después de leer Amoris Laetitia, cabe preguntarse si la persona que rige la Iglesia en estos momentos, es un Papa, un suicida, un desnortado, o un asesino de almas. No tengan miedo a estos pensamientos, el peligro sería no tenerlos, porque querría decir que nos hemos convertido a esta secta luterana. Los Católicos centrados, normales, como nosotros, pensamos todo esto y debemos expresarlo en voz alta. Tenemos obligación grave de señalar el error.

Es sorprendente ver como a unas pocas horas de su publicación oficial, las homilías de los “hombres del Papa” ya estaban anunciado la nueva era. Los telediarios de todo el mundo, abrían sus portadas, recordándonos que los “divorciados ya pueden Comulgar”, las web neocon, daban su particular explicación para su seguidores, “el Papa confirma el magisterio de la Iglesia”, sorprendente pero real, los movimientos, carismas y prelaturas, vitoreaban al rey, mientras el Rey, vuelve a ser crucificado ante nuestra indiferencia o más bien, con el escarnio de sus propios Pastores, que le escupen y lo apedrean en el camino al Calvario.

Obispos sonriendo, twiteando sus primeras impresiones, otros, más avanzados y con un público internauta fiel que los sigue, anunciando en su sección de homiliteicas el día y hora en que harán un análisis exhaustivo del documento completo y de regalo, una ciber Bendición a todo el que se acoja a tan sensible discurso.

Y me ha llamado la atención profundamente, como, de una exhortación, saldrá otra exhortación. Preparando ya a los fieles para el siguiente estallido (suenan campanas de boda):

“Las respuestas a las consultas enviadas a todo el mundo, se ha destacado que a los ministros ordenados les suele faltar formación adecuada para tratar los complejos problemas actuales de las familias. En este sentido, también puede ser útil la experiencia de la larga tradición oriental de los sacerdotes casados.” (Exhortación Amoris Laetitia)

Es tan de risa como si a un maestro, le dicen que no puede dar clases porque no tiene hijos y no conoce la realidad de los adolescentes. Es decir, que los Presbíteros tendrán que casarse, tener hijos y divorciarse y amartelarse con otra, para conocer la realidad de la familia actual.

No obstante, para subsanar estas deficiencias, en los seminarios, en vez de latín, que ya está pasado de moda, les pondrán una institutriz y les dejarán que mamá y papá vayan a vivir con ellos, para que maduren en la Fe y les cocinen la sopa en invierno.

“La presencia de los laicos y de las familias, en particular la presencia femenina, en la formación sacerdotal, favorece el aprecio por la variedad y complementariedad de las diversas vocaciones en la Iglesia” (Exhortación Amoris Laetitia)

Si este es el principio de la exhortación, imagínense lo que viene a continuación, como decía la canción y que es aplicable a esto, “sexo, amor y rok and roll”.

Ahora, el pecado, ya no es tal, es interpretable según los casos, las culturas y demás. Robar será pecado dependiendo de la realidad cultural en la que uno viva, por ejemplo. Lo mismo, todo lo demás. Si Vds., esperemos no sea el caso, viven en una comuna hippie, la convivencia sexual entre unos y otros, como es lo normal en ese ambiente, no será pecado. Es para empezar a reír o a llorar, para gustos y no parar.

“Por eso, ya no es posible decir que todos los que se encuentran en alguna situación así llamada «irregular» viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante.” (Exhortación Amoris Laetitia)

Si es que Dios nos complicó la vida con las Tablas de Ley, es normal que no se hable del Antiguo Testamento, resulta molesto pensar en un castigo Divino para tanta aberración, pero sin duda, vendrá y caerá con toda su fuerza.

“Ahora, deja que se inflame mi cólera contra ellos hasta consumirlos; de ti, en cambio, haré un gran pueblo” (Éxodo 32:10)

Al igual que Moisés al bajar del monte Sinaí, encontró una comunidad pervertida que adoraban a un dios pagano, esta sociedad nuestra, adora a un hombre vestido de blanco, que ensalza el pecado sobre la vida de Gracia, que muestra el camino a la condenación en vez de la salvación.

La ley natural no debería ser presentada como un conjunto ya constituido de reglas que se imponen a priori al sujeto moral, sino que es más bien una fuente de inspiración objetiva para su proceso, eminentemente personal, de toma de decisión» A causa de los condicionamientos o factores atenuantes,” (Exhortación Amoris Laetitia)

Sólo podemos pedirle al Buen Dios, que nos mantenga la Fe, que perseveremos en el Magisterio y en la Tradición, que nos ayude a vivir ajenos a todo esto, aferrados a la Palabra, resguardándonos en la oración diaria y suplicándole a Cristo que nos permita estar siempre con Él, a los pies de la Cruz, donde no tenemos nada que temer, donde Él, en medio del dolor y del sufrimiento, nos consuela y nos protege con sus Brazos de Padre.

“El Papa actual y estos obispos ya no trasmiten a Nuestro Señor Jesucristo, sino una religiosidad sentimental, superficial, carismática, por la cual ya no pasa la verdadera gracia del Espíritu. Santo en su conjunto. Esta nueva religión no es la religión católica; es estéril, incapaz de santificar la sociedad y la familia. Una sola cosa es necesaria para la continuación de la Iglesia católica: obispos plenamente católicos, que no hagan ningún compromiso con el error, que establezcan seminarios católicos, donde los jóvenes aspirantes se alimenten con la leche de la verdadera doctrina, pongan a Nuestro Señor Jesucristo en el centro de sus inteligencias, de sus voluntades, de sus corazones, se unan a Nuestro Señor por medio de una fe viva, una caridad profunda, una devoción sin límites, y pidan como San Pablo que se rece por ellos, para que avancen en la ciencia y en la sabiduría del “Mysterium Christi”, en el que descubrirán todos los tesoros divinos; obispos católicos, que se preparen a predicar a Jesucristo, y a Jesucristo crucificado, “opportune et importune…”.” (Monseñor Marcel Lefevbre)

Sonia Vázquez