La Misa es esencialmente el mismo sacrificio de la Cruz. Hay algo más que semejanza; hay identidad porque:
- El sacerdote oferente es el mismo: Cristo.
- La Víctima es la misma: Cristo.
- La razón formal del sacrificio es la misma: dar gloria a Dios y satisfacer por nuestros pecados.
Las diferencias son solamente accidentales:
- En la Cruz, la inmolación es cruenta; en la Misa, incruenta, pero real.
- En la Cruz, Cristo se ofreció directamente; en la Misa, por medio del sacerdote.
- En la Cruz, Cristo era pasible pero mortal; en la Misa, impasible e inmortal.
- En la Cruz se pagó el precio de nuestra redención; en la Misa se nos aplican los méritos del de la Cruz.
- En la Cruz se inmoló solamente una vez; en la Misa renueva diariamente su sacrificio, para curar nuestras constantes heridas.
- En la Cruz, Jesucristo fue inmolado en su forma natural; en la Misa es ofrecido bajo las especies de pan y vino.




























