Sexto Mandamiento:

“No cometerás adulterio”.

Este mandamiento nos obliga a vivir vidas castas. Eso significa que sólo son lícitas las relaciones sexuales entre un hombre y una mujer casados con el Santo Sacramento del matrimonio en la iglesia católica, cuyo fin principal es engendrar hijos.

No está permitida la masturbación, el sexo prematrimonial, sexo homosexual, bestialismo, relaciones extra maritales, adulterio o pornografía. El sexo es sagrado y sólo para hacerse de una manera santa; No hay sexo oral u otro sexo sucio. Solo sexo natural. Las mujeres son hijas de Dios y no han sido hechas para participar en inmundicias sexuales o ser obligadas a ver pornografía con el fin de tener “mejor” sexo.

Tampoco podemos desear a la esposa de otro, tener pensamientos sucios o usar vestidos inmodestamente para causar lujuria. Las mujeres deben vestir como mujeres, con vestidos o faldas, (no con pantalones de hombres). Los hombres deberían vestirse como hombres, no dejar holgura en los pantalones mostrando su ropa interior o pantalones apretados. Al nadar, hombres y mujeres no deben llevar nunca bañadores “sexys”.

Deberíamos vestirnos lo mejor posible, especialmente cuando asistimos a la iglesia.

Nunca usemos anticonceptivos, porque los niños son la mayor bendición que Dios puede darnos y son las únicas razones para tener relaciones sexuales. En biología se explica esto muy bien.

Las parejas no deben utilizar nuevos procedimientos para obtener el “niño ideal” que ellos quieren. Los niños no son una mercancía que tienes cuando quieres o una maldición, como mucha gente piensa.

Nosotros nunca podemos ser esterilizados por una ligadura de trompas o la vasectomía.

Nunca podemos hacer cosas inmorales para concebir a un hijo, como masturbación para poner los espermatozoides en el tubo para ser inseminada artificialmente o implantar en la madre un óvulo fecundado en un tubo de ensayo.

Nuestro cuerpo es bueno y es “Templo del Espíritu Santo”. No nos ponemos tatuajes o perforaciones en el cuerpo. Mucho de esto se utiliza para la atracción sexual. Todo este dinero que se necesita para los tatuajes se podría dar a los pobres, y el tiempo que perdemos en ello lo podemos invertir en orar y ayudar a los demás.

Padre Peter Carota