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Quiero ser Diaconisa

Veía estos días un reportaje en Internet de una señora que ella misma se denomina, “celebradora de la palabra”. La buena mujer en cuestión, tiene 70 años y está jubilada de la enseñanza, es decir, tiene tiempo libre para dar y regalar. A lo largo del pequeño documental, nos explica como ella hace las funciones en “sustitución del Sacerdote”, todo un vídeo que, o te da frío o calor, lo que no se queda uno es, templado. Para sentenciar, la señora añade casi al término, “es una ventanita que abre el Papa Francisco en este bunker machista que es el Vaticano”, ¡zas!, la señora, por si fuera poco con su presencia, llega también sindicalista cien por cien. Toda una candidata a Diaconisa, aunque lo que sería todo un logro, es nombrarla Papisa, esta mujer, es seguro que no aspira a menos y eso sí que sería una auténtica revolución de la Iglesia, que no nos vendan motos baratas, directamente a la silla de Pedro.

Pensándolo bien, a mi misma también me gustaría acceder al cargo, ¿por qué no, se imaginan? sería la ocasión perfecta para restablecer la Iglesia Tradicional. Posiblemente, durara menos en el cargo, que Juan Pablo I. Esto por supuesto, es un “gag”, como comprenderán, no tengo pretensiones ni de monaguilla.

Por si fuera poco con el vídeo de esta grotesca historia, también nos ilustran con una parte narrada, en la cual, el periodista, rezumando conocimientos litúrgicos, nos detalla las funciones a realizar por Mari Pepa (nombre ficticio):

“Las misas de Mari Pepa, que en realidad deben llamarse ‘Ceremonias de la Palabra’, se desarrollan como una eucaristía de cura, con la excepción de que las hostias que va a entregar a los comulgantes no las ha consagrado ella, sino un sacerdote o el obispo de la diócesis. Tampoco puede confesar, por ejemplo. El resto de la liturgia es la misma: lectura del evangelio del día, sermón, las preces correspondientes, etc.”

“Las hostias que se van a entregar, no las ha consagrado ella”, ¡Ven, Señor, Jesús!…Esto que están leyendo y que les puede estar causando hilaridad o zozobra, ya está sucediendo, es decir, esta señora ya ejerce el “cargo”, y ¿Saben por qué? Porque nuestros Obispos, principales promotores de esta barbarie, lo consienten y lo fomentan. Hace unas semanas les contaba que una mujer, había predicado en uno de los días de una novena en mi ciudad. Hace algún tiempo, la hija de una amiga, me comentaba que su catequista le había dicho que la Iglesia era “machista” porque no permitía que las mujeres pudieran oficiar la Misa, suma y sigue, esta es nuestra Iglesia, las femme al lado de esto, son meras aficionadas.

Miren, no se sorprendan de nada, pero, cuando el Papa Francisco y la comisión paritaria que ha nombrado para tan alto cometido, decidan si la mujer puede o no ejercer el diaconado, esta, ya estará más que instalada, ¿No se dan cuenta?  Estas señoras, ya están ejerciendo el cargo sin nombramiento oficial, porque esto, es una realidad, las señoras ya están en el Altar, incluso, los Presbíteros que quieren pasar por más píos, ponen “religiosas”, como si eso añadiera mayor rango a sus parroquias dejadas de la mano de Dios. La función de la mujer no está en el Presbiterio, sea monja o sea laica.

Pretendo inquietarles un poco, o bastante, para que no se duerman en los laureles, porque si nuestro corazón sigue latiendo con las mismas pulsaciones regulares de siempre, es posible que cuando nos demos cuenta, no quede nada de la Iglesia de Jesucristo. Esto no es un cuento, ni una película de terror, es real y sepan que, el nombramiento de Diaconisas, tiene más peligro que si soltaran un misil en el Vaticano, no lo duden, estamos ante el Apocalipsis y no es que yo haya tenido una revelación privada, con mirar lo que sucede a nuestro alrededor, vemos las señales.

Una vez metida la mujer en el Altar como ministra de la palabra o con el término que a Vds. más les guste, el siguiente paso será, sin ninguna duda, suprimir la Consagración o hacer una parodia, es decir, nuestros Sagrarios pasarán a estar vacíos. Sin Consagración, no hay Santísimo, parece una obviedad, pero es algo para meditar profundamente, sin Consagración, no hay Santísimo.

No son pocos los que predican que la transustanciación no es tal y no les estoy hablando en este momento de luteranos, sino de sacerdotes que se denominan Católicos. Les puedo contar que yo misma, estaba presente en una “Misa” en la que NO hubo Consagración y el Sacerdote, sin pestañear, fraccionó el pan que tenía en el Altar y lo dio a los fieles, tras partirlo en múltiples pedazos y doy testimonio de que no era un hombre mermado en sus facultades, sino todo lo contrario, alguien que compagina el presbiterio con la enseñanza, así salen nuestros niños de deformados. Insisto, esto está ocurriendo, no me invento nada ni vivo en el medio de las montañas, sino en una ciudad perteneciente a la Diócesis del Santo Apóstol.

Todas estas aberraciones van a la par en el tiempo. El primer paso, como ya saben, fue la bomba Vaticana allá por el año 1965, que abrió las puertas y ventanas para que cada uno hiciera lo que le diera la gana. El siguiente paso, Diácono Permanente o Curas casados, como les llaman en mi Parroquia. Después Ministros y Ministras Extraordinarios de la Comunión, a los cuales no les llegaba con abrir el Sagrario con la ropa de domingo y por lo tanto, se les fue ampliando funciones y ahora, el Papa Francisco, el renovador de la Iglesia decadente, nos habla de recuperar la imagen de las Diaconisas, pero, ¿Sabe el Papa Francisco cual era la función de estas mujeres en sus orígenes? Según sus propias palabras, vive en un desconocimiento de la historia de la Iglesia y por ello, crea una comisión.

“Hay algunas publicaciones sobre el diaconado en la Iglesia, pero no está claro cómo era. Creo que voy a pedir a la Congregación para la Doctrina de la Fe que me informe acerca de los estudios sobre este tema, porque he respondido sólo en base a lo que había oído de un sacerdote que era un investigador erudito y válido, sobre el diaconado permanente. Y también me gustaría establecer una comisión oficial que pueda estudiar el tema: creo que hará bien a la Iglesia aclarar este punto” (Papa Francisco)

¡Por favor! ¿Estamos ante un Papa o ante quién? ¡No se puede permitir esta falta de conocimientos! Remítanle esta información:

Las Diaconisas primitivas tal y como su nombre indica, eran “mujeres que servían”, mujeres solteras o viudas con voto de castidad, que vivían en perfecta continencia y no tenían libertad para casarse. La primera Diaconisa que se menciona en la historia eclesiástica, es Febe y la encontramos en la carta a los Romanos en el capítulo XVI, “Os recomiendo a nuestra hermana Febe, que es diaconisa de la Iglesia de Crencea”, entre sus funciones estaba la custodia de las llaves del Templo, es decir abrían y cerraban la puerta, se dedicaban a cuidar a los pobres y a los enfermos y prestaban sus servicios en el bautismo de las mujeres, en honor a la decencia. Léanlo nuevamente porque esto es la Tradición de la Iglesia y no lo que nos quieren colar.

¿Siguen dispuestas las señoras interesadas en ser diaconisas, si nos ajustamos a sus funciones primitivas? ¿Les apetece abrir y cerrar la puerta de la Iglesia o darle conversación a Doña Antonia, que lleva tres años sin salir de casa y no la va a visitar ni siquiera el Párroco? Que va, nosotras preferimos masculinizarnos, ponernos una casulla y lanzarnos a la representación parroquial, “la Sacerdotisa que rescató a la Iglesia”.

Por favor, si hay alguien aquí con contacto en el Vaticano, envíenle estos datos al Sumo Pontífice y a su comisión paritaria, para que se nutran y dejen de tergiversar la historia a su conveniencia y dejen de hablarnos de falsas ordenaciones que nunca tuvieron lugar. No había ordenación de Diaconisas.

“No tienen orden Eclesiástico, como neciamente pensaron algunos” “Las mujeres son incapaces por Derecho Divino, de cualquier orden” (Gobierno Eclesiástico-pacífico, y unión de los dos cuchillos pontificio y regio- Año 1738)

Tal y como indica en esta publicación a la que les remito, no se hacía ninguna ceremonia para consagrarlas y en el Concilio de Nicea, se refleja su rango como el de los seglares.

“Con respecto a las diaconisas y todos en general, cuyos nombres se han incluido en el rollo, se observará la misma forma. Nos referimos a las diaconisas que se ha concedido este estatus, porque ellos no reciben la imposición de manos, por lo que están en todos los aspectos a ser contados entre los laicos” (Concilio de Nicea, Canon 19)

El Concilio de Laodicea prohibió expresamente ordenarlas y con esto, mis queridos lectores, hemos hecho un pequeño recorrido por la historia de la Iglesia, desenmascarando a los farsantes.

No crean que llevo semanas metida en las bibliotecas buscando información, todo esto, está al alcance de cualquiera, así que no se dejen engañar por falsos titulares. ¿Y Vds. creen que fue espontáneo lo de la monjita y el Papa, cuando ella le pregunta sino puede aumentar las funciones de las mujeres?, por favor, todo preparado a conciencia, como es habitual en las salidas de su Santidad. Me pregunto si a las religiosas no les llegaría, simplemente, con hacer sus funciones, que muchas de ellas, las tienen tan descuidadas y así vemos por las JMJ monjas cantando cual Madonna, en lugar de estar recogidas en oración, ¿quieren más funciones cuando no hacen ni la principal? Como decían las mamás de antes, “primero estudia y después ya hablaremos”, pues eso, hermanas, a sus tareas, a rezar por las vocaciones, en vez de aspirar al presbiterio.

La cuestión es que las mujeres en aras a una falsa modernidad mundana, nos dejamos llevar por la corriente y hoy en día, que deberíamos de tener las neuronas más asentadas que en otras épocas, nos dejamos manejar como marionetas, como títeres.

¿Qué representa el Sacerdote en el Altar? A Nuestro Señor Jesucristo, ¿Acaso Él era una mujer?…Y nosotras, ¿Cuál es nuestra función durante la Santa Misa, desde el banco, sin necesidad de destacar en nada más? Imitar a las Santas mujeres al pie de la Cruz. ¿Es que estaba María Magdalena, Salomé o la Santísima Virgen tomando la palabra en la última cena? No, ni siquiera estaban presentes, el Señor instituyó Apóstoles y a juzgar por las Escrituras nadie protestó, no se escuchó la voz de ninguna de ellas, “Señor, que machista eres, nosotras también queríamos estar ahí. ¿Saben por qué? Porque las mujeres, guiadas por Jesús, imitaban las bondades de la Madre, estaban en silencio, observando, cuidando el Santo Sepulcro, recogidas en oración

¿No nos apetece a nosotras realizar esas funciones a imagen de María? ¿Por qué no tomamos el Sagrario, en lugar del Altar, cuando normalmente, están más vacíos que llenos? En el Altar sólo cabe una persona, el Sacerdote, en torno al Sagrario, cientos de mujeres, ¿Dónde están? ¿No somos una inmensa mayoría? ¿No nos conviene esta función? ¿Dónde están estas señoras tan dispuestas? Que vengan ya, las Iglesias están vacías

¿Por qué querer realizar las funciones propias del Sacerdote? Parece una maniobra del maligno, ¿No creen? ¿Es que acaso tenemos derecho a pedir igualarnos al hombre, cuando el Señor nos hizo distintos en nuestro sexo para complementarnos? Sirvamos al Señor, pero desde el lugar que nos corresponde.

¿Queremos ser Diaconisas? Seamos las primeras en llegar al Sagrario y las últimas en marchar, cuidemos a nuestros enfermos con amor de madre, velemos por el ornato de los Templos, cuidemos nuestra pureza, resplandezcamos como ángeles para el Señor, seamos ejemplo de María Santísima en su discreción y en su santidad, esto es ser Diaconisa, yo me apunto ¿Y Vds.?

Sonia Vázquez




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