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Sicut Erat (3)

Heri, hodie et crastina die[1]

En el principio, cuando el Señor Dios creó el cielo y la tierra, también se inició el tiempo. Y Jesucristo Hijo de Dios hecho hombre, Él, El Verbo Eterno, nacido de María siempre Virgen, divide el tiempo en dos partes: antes de Él y después de Él: antes de Cristo y después de Cristo. Así, la primer Navidad, puede ser fechada en el año cero. Están por debajo de cero los años que corresponden al Antiguo Testamento y por encima de cero, los años que corresponden al Nuevo Testamento.

También conjugamos los verbos en pasado, presente o futuro. Cierto es que Dios, está fuera del tiempo y que, para Él, un sólo día es como mil años y mil años son como un día.

Todo el Antiguo Testamento es una historia de fidelidad e infidelidad del pueblo escogido. Al mismo tiempo, podemos afirmar por el Nuevo Testamento y por el pueblo cristiano que, no obstante, Nuestro Señor había realizado la redención humana. En efecto, para muchos, para tantísimos que, sin embargo se llaman cristianos, es como si Jesucristo todavía no hubiera venido. Además el pueblo cristiano, que  en buena medida ahora se ha vuelto pagano, es todavía un pueblo que camina en las tinieblas.

La desorientación se debe a que, en general, no es sólo el mensaje de salvación, sino los miles y miles de mensajes del mundo que llegan a las pantallas de televisión y los ordenadores. De este modo, en vez de beber en la fuente de agua pura, se bebe de la ponzoña podrida del mundo. El veneno mortal, entonces, pasa a través de nuestras arterias espirituales y ocasiona la falta absoluta de vida en el alma.

Quizá hemos recitado el Salmo 50, Miserere, compuesto por David y también hemos dicho: Delle iniquitatem meam[2] , pero nos ha faltado el arrepentimiento sincero y humilde; por eso, recitar el Miserere no ha servido de nada y nos hemos quedado con nuestros pecados. Tal vez, el último día de la Novena de Navidad, hemos ido a la iglesia y cantado la estrofa agregada al Invitatorio: Crastina die delebitur iniquitas terrae, et regnabit super nos Salvator  Mundi[3]. Pero el Reino de Cristo, el Reino de la Justicia, la Verdad y la Paz no puede venir porque nosotros se lo impedimos y el crastina die, il domani es ya hoy, ahora o, incluso, heri. De esta manera, el tiempo es todavía el tiempo del hombre y no el de Jesús Salvador.

Veni, Domine, et noli tardare; relaxa facinora plebis tuae.

El Niño de Belén, el Divino Niño, ha venido para esto, sólo para esto, Él, ¡el Pequeño Gran Rey!

Veni, Domine Jesu! Maranatha![4]

Presbiter senior

[Traducción de H.A.]

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[1]    Ayer, hoy y mañana. (N. de la  C.).

[2]    Borra mi iniquidad.

[3]    Mañana será borrada la iniquidad de la tierra y reinará sober nosotros el Salvador del mundo.

[4]   Palabra de origen arameo que significa el Señor viene. San Pablo la empleó en: 1Cor 16,22.(N. de la  C.).




SÍ SÍ NO NO
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Mateo 5,37: "Que vuestro modo de hablar sea sí sí no no, porque todo lo demás viene del maligno". Artículos del quincenal italiano sí sí no no, publicación pionera antimodernista italiana muy conocida en círculos vaticanos. Por política editorial no se permiten comentarios y los artículos van bajo pseudónimo: "No mires quién lo dice, sino atiende a lo que dice" (Kempis, imitación de Cristo)

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