¡Vivan las abuelas católicas!

Se que más de un lector sonreirá, con humor o ironía, al encontrarse este título pero con todo afecto dedico a las abuelas católicas este breve artículo a modo de homenaje sentido por sus muchas tribulaciones y la fe que muestran, viven y sobre todo transmiten como garantes de Nuestro Señor. Va por ellas…

Obvio que hablo de abuelas y abuelos: no voy a “discriminar”; pero redundo en el femenino en este caso y creo que muchos lectores empatizarán conmigo. Hablo de nuestros abuelos, que han mantenido la fe, la buena doctrina, y sobre todo su amor al prójimo en forma de la más elevada caridad que no es otra cosa que el deseo de salvación eterna para sus seres queridos. Desde estas líneas afirmo:

Vivan las abuelas católicas que ven con perplejidad como sus hijos y nietos se alejan de la Iglesia, de la fe católica, de los mandamientos de Dios y a la vez tienen que soportar con heroica paciencia que estos mismos hijos y nietos las sermoneen con argumentos cansinos y manidos sobre la modernidad y la “necesidad vital” de alejarse de la praxis sacramental ya que lo importante es ser “buenas personas” y no tanto ir a Misa (argumento tan repulsivo como malvado). Estas abuelas oyen, callan, rezan y desagravian.

Vivan las abuelas católicas que han de soportar que sus hijos y nietos, de forma desvergonzada, pretendan que ellas acepten sin más sus relaciones fornicarias, adúlteras y/o contra-naturales, que lo asuman por “cariño” y sin rechistar. Las que antaño eran comidas o cenas familiares donde se respetaba a Dios y su Palabra ahora son reuniones postizas donde a estas mismas abuelas se las mira con aire de farisaica superioridad “moral” en aras a que algún día aplaudan los nefandos pecados de la fornicación y/o adulterio. Y por si me leen lectores ignorantes no formados en moral básica aclaro que me refiero a parejas de novios que viven juntos sin estar casados o casados solo por lo civil (fornicación) y/o a parejas de divorciados vueltos a casarse, juntarse o que mantienen nuevas relaciones adúlteras «para recomponer su vida». Estas abuelas oyen, callan, rezan y desagravian.

Vivan las abuelas católicas que, también, han de aguantar que incluso haya sacerdotes, religiosos/as, teólogos laicos…las presionen emocionalmente para que abandonen sus actitudes “desfasadas” con argumentos tan falaces y zafios como que “no es pecado lo que se hace por amor y no por solo placer”, “lo que importa es que sus hijos o nietos sean felices”…etc. Estas abuelas oyen, callan, rezan y desagravian.

Sí: Vivan estas abuelas. Son dignas de admiración porque son ellas las que, con su perseverancia y caridad suprema, mantienen la luz de la fe en muchísimas familias de estas generaciones destrozadas desde el posconcilio a la actualidad. Yo las pondría al frente de cátedras de teología, de coordinadoras de catequesis, de comisiones de conferencias episcopales y hasta, con perdón, de más de una congregación vaticana. Porque ellas están demostrando con su vida lo que la vida de hoy rechaza de plano: FE, FIDELIDAD, HUMILDAD Y CARIDAD.

Padre Ildefonso de Asís
Padre Ildefonso de Asís
Sacerdote tradicional sin complejos y con olor a pastor

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