ADELANTE LA FE

Mons. Schneider sobre carta de Vaticano a FSSPX: “no veo ninguna razón legítima para exigir eso”

"Se infalibiliza implícitamente todo el Concilio, lo cual es contrario a toda la Tradición"

Les ofrecemos la pregunta que realizamos a Mons. Schneider en el transcurso de la conferencia que organizamos en Fátima el pasado 14 de julio, y en la que aporta su opinión sobre los últimos acontencimientos relacionados con las negociaciones Fraternidad Sacerdotal San Pío X y Roma, plasmados en una carta enviada por el cardenal Muller en tanto que aún prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

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ADELANTE LA FE: Recientemente se ha hecho pública una carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe dirigida al superior de la Fraternidad San Pío X, en la cual parece que por parte de Roma se daba marcha atrás volviendo al punto en que se rompió con Benedicto XVI. El aparente éxito de las negociaciones actuales se fundamentaba en que las cuestiones problemáticas relacionadas con el Vaticano II eran consideradas aparentemente por Roma como susceptibles de discusión a ulteriori, mientras que ahora se les vuelve a exigir como condición a priori un asentimiento firme a todo el Vaticano II y a algunas partes del magisterio postconciliar que sigue originando algunas dudas. ¿Podría usted darnos alguna luz sobre esta situación y su opinión?

MONS. SCHNEIDER: A mí personalmente esta carta me dejó muy triste, porque yo fui uno de los visitadores de la Santa Sede envió hace dos años a la FSSPX. Eran cuatro obispos. Yo era uno de ellos. Presenté un informe y propuse alguna solución, y ahora casi todo lo que hicimos ha resultado totalmente inútil. Creo que es algo muy antipastoral. Que durante tres años la Santa Sede intentó promover visitaciones, no seguir una vía maximalista, sino una vía pastoral de integrar pastoralmente estas realidades de la Iglesia, la FSSPX para darles una oportunidad de participar plenamente en la estructura de la Iglesia.

Creo que es un gesto muy antipastoral, y contrario a toda la retórica de la misericordia que se hace, desgraciadamente. Y si por otro lado se infalibiliza implícitamente todo el Concilio, lo cual es contrario a toda la Tradición… El Concilio no es infalible, según sus propias declaraciones, y los papas Juan XXIII y Pablo VI dijeron en muchas ocasiones que el CVII sólo tenía un fin pastoral. Pablo VI dijo muchas veces que el Concilio no proclamó nuevas doctrinas contrarias a lo anterior. Entonces, si no ha cambiado nada, ¿por que esa actitud? Yo no veo ninguna razón legítima para exigir eso.

Por ejemplo, ahora se habla mucho del ecumenismo, con mucha generosidad, y se exige lo mínimo en las conversaciones con los ortodoxos, con los luteranos… Se exige lo mínimo. Pero dentro de la Iglesia se empieza a exigir el máximo. Al contrario, la FSSPX cree en sus dogmas perpetuos. Todos los dogmas. Todos. Mientras que la Iglesia Ortodoxa niega el dogma de la infalibilidad, del primado Papa, por ejemplo, y la Santa Sede muy cauta, no exige mucho, sólo lo indispensable.

Por ejemplo, conozco bien a los ortodoxos porque vivo allí en medio de ellos, conozco la mentalidad de ellos. Con respecto a la conversión de Rusia, no sólo para mí, hay otros que también lo han visto. Un clandestino santo que falleció en la persecución en Kazajistán es de la misma opinión. Dijo que la conversión de Rusia significa en el fondo que la Iglesia Ortodoxa rusa se una al Papa, a Roma. Eso es su conversión. Yo lo creo, y espero que así sea. Si la Iglesia Ortodoxa rusa acepta el primado del Papa, será un milagro, si acepta el dogma de la infalibilidad del Papa, el dogma de la Inmaculada Concepción (que hoy en día no acepta) y dice a la Santa Sede: vamos a aceptar todos vuestros dogmas pero el Concilio Vaticano II es extraño para nosotros:eso de que sea pastoral, ese lenguaje no siempre claro, todo eso de la libertad religiosa, el ecumenismo, etc. no nos convence mucho, y algunas afirmaciones del Magisterio las encontramos no ciertas. Todo el resto lo aceptamos. 

Imagínense, si la Iglesia Ortodoxa se convirtiera vería que enseguida la Santa Sede les daba enseguida la comunión eclesiástica, sin exigirles aquello en lo que ellos todavía no concuerdan. Esto es seguro. Seguramente se les podría preguntar: «¿Ustedes harían con los ortodoxos lo mismo que están haciendo con la FSSSPX?» No. Por eso lo creo muy dudoso, pero la Divina Providencia siempre actúa, y aunque creo que aún no ha llegado el momento, va a llegar cuando Dios quiera.

[NOTA: Puede reproducirse citando siempre la fuente original de Adelante la Fe]

(Traducido por J.E.F)

Mons. Athanasius Schneider

Anton Schneider nació en Tokmok, (Kirghiz, Antigua Unión Soviética). En 1973, poco después de recibir su primera comunión de la mano del Beato Oleksa Zaryckyj, presbítero y mártir, marchó con su familia a Alemania. Cuando se unió a los Canónigos Regulares de la Santa Cruz de Coimbra, una orden religiosa católica, adoptó el nombre de Athanasius (Atanasio). Fue ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1990. A partir de 1999, enseñó Patrología en el seminario María, Madre de la Iglesia en Karaganda. El 2 de junio de 2006 fue consagrado obispo en el Altar de la Cátedra de San Pedro en el Vaticano por el Cardenal Angelo Sodano. En 2011 fue destinado como obispo auxiliar de la Archidiócesis de María Santísima en Astana (Kazajistán), que cuenta con cerca de cien mil católicos de una población total de cuatro millones de habitantes. Mons. Athanasius Schneider es el actual Secretario General de la Conferencia Episcopal de Kazajistán.