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Amoris Angustia. Polémica intensa

Dicen que el Pontífice da algún signo de impaciencia cuando se afronta el tema de las polémicas y de las perplejidades que Amoris Laetitia, la exhortación post-sinodal sobre la Familia, suscita en el mundo católico, prácticamente en todos los continentes. Si es así, está bien que se arme de santa paciencia, porque, más bien, las señales no van hacia la bonanza.

Y por lo demás era necesario ser muy optimistas para pensar que el mundo católico tragase sin ni siquiera un hipo un texto que dice no pero también sí, y sí pero también no, sobre temas delicados y centrales para la fe como la eucaristía y las palabras precisas de Jesús sobre el divorcio y el adulterio. En estos días y en estas horas las señales se han hecho más intensas.

Un grupo de estudiosos católicos, prelados y sacerdotes ha enviado un llamamiento al Colegio de los cardenales pidiendo que el Pontífice “repudie” aquellas que ven como “proposiciones erróneas” contenidas en Amoris Laetitia. Según los firmantes en efecto la exhortación post-sinodal “contiene un cierto número de declaraciones que pueden ser comprendidas en un sentido que es contrario a la fe y a la moral católicas”.

El documento, que tiene trece páginas y ha sido traducido en seis lenguas, ha sido enviado al cardenal Angelo Sodano, decano del Sacro Colegio, y contemporáneamente a los 218 cardenales, votantes o no, que hacen parte del Colegio. Son diecinueve, según los firmantes, los pasajes problemáticos del documento: y a ellos se pueden aplicar “censuras teológicas, en base a la naturaleza y al grado de error”.

El llamamiento se dirige al Colegio de los cardenales, por ser los purpurados los consejeros del Papa; a ellos se les solicita que “se acerquen al Santo Padre con una petición de que repudie los errores enumerados en el documento de manera final y definitiva, y declare autorizadamente que Amoris Laetitia no pide que se crea o se considere verdadero ninguno de ellos”. “No estamos acusando al Papa de herejía” ha declarado uno de los firmantes, Joseph Shaw, que tiene el papel de portavoz, sino que -aclara- numerosas proposiciones de la exhortación pueden llevar a errores y censuras. El National Catholic Register afirma que los firmantes prefieren permanecer anónimos porque “el clima en gran parte de la Iglesia es tal… que temen represalias, o tienen miedo de repercusiones sobre sus comunidades religiosas, o si tienen una carrera académica y una familia temen que podrían perder su trabajo”.

Hace algunos días sin embargo “Veri Catholici”, una asociación internacional de fieles, ha organizado en Roma una Conferencia Internacional para condenar los errores contenidos en la reciente Exhortación Apostólica sobre la Familia Amoris Laetitia: la conferencia se titulaba “Una peregrinación de Gracia y Misericordia”. De ella ha aparecido un “Libellus” de condena de los errores contenidos en la exhortación: “Conscientes de la enseñanza de Nuestro Altísimo Señor, Jesucristo, que nuestro “Sí”, sea un “sí” y nuestro “No”, un “no”, y del mismo modo, conscientes de la enseñanza de su Vicario en la tierra, el Papa Pío VI, en buena memoria, quien enseñó: Cuando se hace necesario exponer algunas declaraciones, que disimulan cierto error o daño sospechado, bajo el velo de la ambigüedad, uno debe denunciar el significado perverso bajo el cual el error que se opone a la Verdad Católica es camuflado. Nosotros, los miembros de Veri Catholici, deseamos expresar nuestra lealtad a la Fe que hemos recibido de los labios de Cristo, a través de la predicación de los Apóstoles, y como dicta la Iglesia Católica y fortalecida por el infalible Magisterio de la Iglesia, al condenar la llamada Exhortación Apostólica “Amoris Laetitia”, como un trabajo de engaño y falsedad, error y herejía, y que entre los errores nosotros condenamos los siguientes”… Quien esté interesado puede encontrar el original, muy amplio y documentado, del “Libellus” en la página web:

vericatholici.wordpress.com/category/espanol

Finalmente se debe registrar la respuesta que el cardenal Carlo Caffarra dio al cardenal de Viena Schönborn, que afirmaba que todo el Magisterio precedente sobre el matrimonio debe ser leído a través de la exhortación apostólica. Caffarra hablaba en una entrevista a Maike Hickson, de la página web Onepeterfive.

P. – ¿Le gustaría hacer un comentario sobre la reciente observación del cardenal Christoph Schönborn en el sentido de que Amoris Laetitia es doctrina vinculante y que todos los documentos magisteriales precedentes sobre el matrimonio y la familia ahora han de interpretarse a la luz de Amoris Laetitia?

R – Respondo con dos observaciones simples. La primera observación es: no solamente se debe leer el Magisterio anterior en el matrimonio a la luz de Amoris Laetitia, sino que también hay que leer Amoris Laetitia a la luz del Magisterio anterior. La lógica de la tradición viva de la Iglesia es bipolar: tiene dos direcciones, no una. La segunda parte es más importante. En su entrevista en el Corriere della Sera, mi querido amigo el cardenal Schönborn no toma en cuenta lo que ha sucedido en la Iglesia desde la publicación de Amoris Laetitia. Obispos y muchos teólogos fieles a la Iglesia y al Magisterio argumentan que, especialmente en un específico – pero muy importante – punto, no hay una continuidad, sino, más bien, una oposición entre Amoris Laetitia y el Magisterio anterior. Por otra parte, estos teólogos y filósofos no dicen esto con un espíritu irrespetuoso o rebelde hacia el mismo Santo Padre. Y el punto es el siguiente: Amoris Laetitia dice que, en algunas circunstancias, las relaciones sexuales entre los divorciados y vueltos a casar civilmente son moralmente legítimas. Más aún, se dice que lo que el Concilio Vaticano II ha dicho acerca de los cónyuges – con respecto a la intimidad sexual – también se aplica a ellos. Por lo tanto: cuando se dice que una relación sexual fuera del matrimonio es legítima, es por tanto una afirmación contraria a la doctrina de la Iglesia sobre la sexualidad; y cuando se dice que el adulterio no es un acto intrínsecamente deshonesto – y que por lo tanto puede haber circunstancias que hacen que no sea deshonesto – eso, también, es una afirmación contraria a la Tradición y la Doctrina de la Iglesia. En tal situación como esta, el Santo Padre, en mi opinión – y como ya he escrito – tiene por lo tanto que aclarar el asunto. Porque, cuando digo «S es P», y luego digo «S no es P», la segunda proposición no es un desarrollo de la primera proposición, sino más bien su negación. Cuando alguien dice: la doctrina permanece, pero se trata solamente de atender unos pocos casos, respondo: la norma moral «no cometer adulterio» es una norma absolutamente negativa que no permite ninguna excepción. Hay muchas maneras de hacer el bien, pero hay una sola manera de no hacer el mal: no hacer el mal.

Tomado de “La Stampa Opinioni” Blog: San Pietro e dintorni del 12/07/2016

[Traducido por Marianus el Eremita. Equipo de Traducción de Adelante la Fe]




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Mateo 5,37: "Que vuestro modo de hablar sea sí sí no no, porque todo lo demás viene del maligno". Artículos del quincenal italiano sí sí no no, publicación pionera antimodernista italiana muy conocida en círculos vaticanos. Por política editorial no se permiten comentarios y los artículos van bajo pseudónimo: "No mires quién lo dice, sino atiende a lo que dice" (Kempis, imitación de Cristo)

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