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“Amoris Laetitia tiene que llevarnos a una revisión del Catecismo”. Avanza el caos

Kathpress, la agencia católica de Austria, ha publicado un interesante artículo  a propósito del debate sobre Amoris Laetitia. En el artículo se encuentran algunas opiniones de teólogos que son conscientes de las diversas interpretaciones que se pueden hacer del texto, no solo en el tema de los divorciados vueltos a casar, sino lo que en general representa el documento entero.

Según el teólogo pastoral Rainer Bucher, profesor de Graz, después de Amoris Laetitia existe la necesidad de ”re-contextualizar la teología moral y el derecho canónico”, mientras que Eva-Maria Faber, profesora de teología fundamental, juntamente con el amigo de Bressanone Martin Lintner, llegan a la conclusión que las principales decisiones estratégicas de la exhortación deberían traducirse en una revisión del catecismo.

Bucher ha explicado como Amoris laetitia representa un válido instrumento para alisar el camino hacia una mayor ”descentralización y sinodalidad” de la Iglesia. La Faber y Linter, por el contrario, han especificado que las variaciones del catecismo deberían resguardar sobretodo el tema del acceso a la Eucaristía de los divorciados vueltos a casar.

Según estos dos teólogos, que enseñan en facultades católicas, es de vital importancia evitar el persistente reclamo magisterial sobre un ”modo ideal” de entender el matrimonio, a expensas de la actual realidad de la vida humana.  Por esto recordamos la Relatio Synodi final del 2015 en la cual se lee que ”hay que evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones, y hay que estar atentos al modo en que las personas viven y sufren a causa de su condición”.

Es necesario orientarse, siempre según los dos teólogos, en una percepción de los ”valores vividos en modo digno”, una percepción que es de ”competencia de la consciencia de los fieles”. Esta nueva percepción sería ”una de las decisiones más cruciales del documento”. En efecto, dicen Faber y Lintner, Amoris Laetitia se abre claramente  a este nuevo enfoque, por el cual ”no es posible decir que todos aquellos que viven en una situación ”irregular”, están en un estado de pecado mortal y han perdido la gracia santificante”.

Lo que se esperaba de la Familiaris consortio n.84, acerca de la necesidad de vivir como hermano y hermana para poder acceder a la Eucaristía, según Faber y Lintner, está superado. Ahora les corresponde a las iglesias locales declinar de la mejor forma posible estos enfoques: ”Los que temen esta diferenciación (…) porque podría derivar abusos, deberían preguntarse que también antes era abusivo excluir a todos los divorciados vueltos a casar a los sacramentos”.

En pocas palabras, de las opiniones de estos teólogos resulta suficientemente claro que la novedad de Amoris laetitia será también pastoral, pero es una reforma que respecto a la situación precedente debería llevar a una ”revisión del catecismo”. ¿Un desarrollo armonioso?

[Traducido por Gabriello Sabbatelli. Artículo original]




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