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Así tienta hoy Satanás al cristiano y a la Iglesia

En el presente año 2016 la Cuaresma llega muy pronto pues el 10 de Febrero ya es Miércoles de Ceniza, día de Ayuno y Abstinencia con el cual se inicia este tiempo litúrgico de penitencia y preparación a la Semana Santa. La cuaresma ha de suponer para todos los cristianos un periodo ideal para  el examen de conciencia profundo que nos lleve a imitar la forma en que Nuestro Señor Jesucristo hizo frente a las tentaciones de Satanás, asumiendo que no es ningún “absurdo” que Dios permitiera esa triple tentación (cfr Mateo 4, 1-11), más bien que así sucedió para bien de nuestras almas, ya que el mejor camino para afrontar las seducciones del maligno radica en una completa imitación de Cristo como hemos de reflexionar en  este tiempo de ejercicio espiritual ante la perspectiva de la Cruz y la Resurrección. Entremos, como enseñaba San Ignacio de Loyola, con las potencias de nuestra Alma en la escena Evangélica para pedir a la Santísima Virgen María la fuerza que necesitamos, desde la Gracia de Dios, para salir victoriosos de cada tentación.

Entonces, acercándose el tentador, le dijo: Si eres el Hijo de Dios, di que esas piedras se conviertan en panes. Más Jesús le respondió: Escrito está: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”. Esta es la tentación del voluntarismo, muy presente en el AQUÍ y AHORA de la cristiandad.

A nivel personal se disfraza de sobre todo de “Humanismo” (idea que exalta la mera acción humana prescindiendo de la oración, la Gracia Sacramental, la Palabra de Dios…) y desde la imitación a Cristo ha de responderse con “Sólo Dios es bueno” (Cfr Marcos 10,18) y, por tanto, jamás seré buen cristiano si desprecio aquello que Dios me da gratuitamente (la Santa Misa, la Confesión, el Magisterio Moral de la Iglesia…), pues en el fondo pretender ser “bueno” despreciando la vida espiritual es la forma más sutil de soberbia individualista.

A nivel eclesial se disfraza de “Secularismo” (concepción de Iglesia ocupada en los problemas materiales y humanos, que sea plataforma de lucha por la justicia social) y desde la Imitación a CRISTO ha de responderse con aquel reproche de Nuestro Señor a Judas Iscariote cuando éste se escandaliza del tributo que la adúltera arrepentida hace a Jesús (Cfr Juan 12, 5), percibiendo que HOY son no pocos los que, desde dentro mismo de la Iglesia, pretenden confrontar la vida de oración y el Culto debido a Dios con el ejercicio del amor fraterno.

Después de esto le transportó el diablo a la santa ciudad de Jerusalén, y le puso sobre lo alto del templo y le dijo: si eres el Hijo de Dios, échate de aquí abajo, pues está escrito: Que te ha encomendado a sus Ángeles, los cuales te tomarán en las palmas de sus manos para que tu pie no tropiece contra alguna piedra. Replico Jesús: También está escrito: No tentarás al Señor tu Dios.” Esta es la tentación del espiritualismo, menos presente en cantidad pero quizás más en calidad.

A nivel personal se disfraza de “pietismo” (caricatura de la verdadera piedad ya que separa la Fe de las Obras), y desde la imitación a Cristo ha de responderse desde “no todo el que me dice Señor, Señor, entrará en el Cielo” (Cfr Mateo 7, 21), pues quien crea que la Fe es suficiente para salvarse, además de incurrir en la herejía protestante se construye un camino falsamente espiritual donde se avala el vicio de la Pereza que es la madre de todos los demás vicios.

A nivel eclesial se disfraza de “conformismo” (autoengaño con apariencia de prudencia que en el fondo es debilidad y cobardía para no comprometerse por Cristo), y desde la imitación a Cristo se responde con sus firmes palabras “cualquiera que me niegue delante de los hombres le negaré delante de mi Padre” (Cfr Mateo 10, 33), ya que si la Iglesia (los que formamos la Iglesia) nos escudamos en la Divina Providencia (y en la virtud de la Esperanza) para no trabajar por el Reino de los Cielos, y dar la vida (hasta perderla en el martirio si fuera preciso), caeremos en la peor de todas las traiciones: la que se hace con plena conciencia de su contenido. Me atrevería a decir casi peor que la de Judas Iscariote en la pasión de Nuestro Señor.

Todavía le subió el diablo a un monumento muy encumbrado y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos. Y le dijo: todas estas cosas te daré si, postrándote delante de mí, me adoras. entonces Jesús le Respondió  : Apártate de ahí Satanás, porque está escrito: Adorarás al Señor Dios tuyo, y a él sólo servirás”. Esta es la tentación de la Idolatría, que inunda universalmente hoy a todo el género humano.

A nivel personal se presenta, sin disfraz,  como la “realización personal” (estilo de vida que coloca el “ego” individual por encima de todo y como criterio de ética). De ahí al “relativismo moral” hay un solo paso, ya que la conciencia personal sustituye toda ley natural objetiva y, por supuesto, toda enseñanza religiosa. Es la re-edición del pecado original “Seréis como dioses” (Cfr Génesis) coloreado de modernidad. Desde la imitación a Cristo recordemos que “todo aquel que se ensalza será humillado y todo el que se humilla será enaltecido” (Cfr Mateo 23, 12), y, por tanto, asumiendo que solo desde el amor a Dios sobre todas las cosas (y personas) se llega a la verdadera felicidad.

A nivel eclesial se presenta, también sin disfraz, como el “aggiornamento” (deseo de adaptar la doctrina al pensamiento de la mayoría), de forma que la Iglesia, de facto, renuncia a la misión y la suplanta por un estéril diálogo sin finalidad con las ideologías y/o credos religiosos, a la vez que, sin cambiar la letra de la doctrina, al revolucionar la praxis pastoral la misma doctrina queda relegada a la vitrina del museo histórico. Desde la imitación a Cristo cabe recordar sus mismas palabras: “Yo soy EL camino, LA verdad y LA vida” (Juan 14, 6), puestos los artículos en mayúscula con la clara intención de constatar que no dijo “UN o UNA”.

“Mi Reino NO es de este mundo” (Juan 18, 36), y de hecho fue crucificado por no adaptar su mensaje a las sensibilidades o intereses de las mayorías de su época.

“Nadie va al Padre si no es por mi” (Juan 14, 6), con lo que dejó muy claro el sentido real de la Filiación Divina.

En conclusión: examinemos nuestras conciencias en la llegada de la Cuaresma para hacer propósito firme de enfrentarnos a las tentaciones del diablo desde la imitación a Nuestro Redentor.

A nivel personal con la Vida Sacramental, la Oración, el Amor Fraterno, el Compromiso, y el Corazón enamorado de Cristo y Santa María en su centro.

Y a nivel eclesial con la Liturgia dignamente celebrada, la apologética, la catequesis fiel a la enseñanza tradicional, y la identidad enraizada en la Cruz y la Resurrección.

Boletín de la Diócesis de Oruro, Bolivia. Obispo Monseñor Krzysztof Białasik

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