ADELANTE LA FE

Contemplativas en manada

Todavía son pocas, pero se irán sumando otras. No sé yo qué pintan unas monjitas de clausura emitiendo comunicados feministas. Han ido trabajando en firme para ir dejando de ser monjitas y de vivir en clausura, siendo fácilmente recicladas al anti-machismo, denunciando agresiones sexuales, que –como se sabe-, es lo propio de las contemplativas de esta época de energía eclesial en que vivimos.

No quiero entrar en el tema de fondo porque no es de mi incumbencia, ni mi situación conventual me lo permite. Pero me ha llamado la atención el que haya desatado numerosísimos levantamientos populares. Es un problema de esta España antes católica, sumida en la decadencia, que pide la supresión de la pena de muerte o la cadena perpetua para asesinos y terroristas, mientras  se lanza a la calle exigiendo justicia inmediata para agresores de mujeres, siempre y cuando no sean mujeres de militares o de guardias civiles. Al más puro estilo del Oeste americano, van con la soga en la mano, presta para el garrote vil. Pero no para el violador musulmán, sino para el violador militar. Cosas de la vida y paradojas de estos tiempos.

Lo lógico es que las concentradas y concentrados sean de naturaleza podemita y adyacentes. Ellas, muy machorramente feministas y ellos muy feministamente antimachorros. Bueno. En la Naturaleza hay diversidad de especies que evolucionan según lo que les van dictando los resortes del Poder, al tiempo  que se consideran muy libres, y para nada marionetizados. Vale.

Lo que me asombra, es que ya se les unan en apretadas filas las religiosas -¿?- contemplativas -¿?-, convencidas de que su misión denunciadora es irreversible.  Confieso que cuando leí la noticia pensé en monjitas jóvenes, procedentes de las JMJ juanpablistas, que ya no aguantan dos días en el convento sin tener sus feisbuks, o como se diga. Luego comprobé que la arenga –en forma de poema malo-, está firmada por la abadesa, que tiene 74 añitos y que seguramente hizo los votos, cuando en el convento había unas rejas más tupidas que la mantilla de Concha Piquer.

Después, otro nuevo asombro se cernió sobre mi debilitado cerebro. Pensé que era lógico en las contemplativas -¿?- de Guipúzcoa, que deben tener algún capellán herriko-podemizado y opositor de Francisco por parecerle que va muy lento con sus reformas. Luego ví que también las contemplativas -¿?- de Villaviciosa en Asturias se unen en manada a las otras bildus. Hasta el Principado llegó la cuestión. ¡Donde comenzó la denodada Reconquista!

Todavía una tercera cuestión acabó de admirarme. Mientras las herrikomonjas son carmelitas (pobre Santa Teresa), estas asturianas son clarisas (pobre Santa Clara). No se puede pedir más. Las primeras, se definen como contemplativas de ojos abiertos para ayudar al que sufre y para cuidar la tierra (algo así decía Santa Teresa, creo). Las segundas, se auto-definen en sus poemas, cargados de sensibilidad franciscana.

Claro que me da la nariz que ellas no tienen la culpa. Desde los años 60 y con apoyos conciliares, se ha ido minando la vida de los monasterios contemplativos. Cada uno era una sorpresa distinta –estaban abiertas  a las sorpresas de Dios-, dependiendo de la abadesa y de los capellanes. Pero en general y en un porcentaje elevado, la vida contemplativa femenina se fue deteriorando poco a poco. Las rejas se fueron progresivamente agrandando, abriendo, eliminando y odiando. Cada vez menos contemplación y cada vez más acción. Salvo casos excepcionales, que me consta que los hay. Aunque cada vez menos.

Ahora, en nuestros felices tiempos, ha sido Francisco el encargado de propinarles un golpe feroz, en sus constantes encuentros con ellas. El ya extinto –por desesperación y aburrimiento- Dezinger-Bergoglio, escribió hace dos años: Francisco quiere recrear la vida contemplativa. Dos años de nada han pasado. Y es que todo está tocado por la mano secularizadora de Bergoglio.

Estas monjas de Villaviciosa o de Hondarribia tienen algo seguro: no les cerrarán el monasterio. Será elegidas para los Premios Buena Onda de la Vida Monástica. Como empiecen a tener muchas vocaciones, se interesen por la Misa de San Pío V, o hagan en sus talleres insignias Detentes del Corazón de Jesús, lo tienen claro. Pero no les pasará nada mientras digan en feisbuk:

en clausura, llevamos un hábito casi hasta los tobillos, no salimos de noche (más que a Urgencias), no vamos a fiestas, no ingerimos alcohol y hemos hecho voto de castidad decidido como una “opción LIBRE”, por lo que defenderán “con todos los medios a nuestro alcance “el derecho de todas las mujeres a hacer LIBREMENTE lo contrario sin que sean juzgadas, violadas, amedrentadas, asesinadas o humilladas por ello”.

Pues ya lo saben. Plena libertad, que es el valor supremo. Las féminas que quieran ingerir alcohol, no vivir la castidad, ir de marcha nocturna (menos a Urgencias) y llevar falda por la cintura, están plenamente apoyadas por las Contemplativas sin Fronteras. En Villaviciosa o en Guipúzcoa pueden ingresar como Novicias Libres. Amén.

Fray Gerundio de Tormes

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