fbpx

Cuentos con moraleja: “Que la llama no se apague”

El cristiano de hoy día está rodeado de tantos problemas, atractivos, preocupaciones…, que con frecuencia cuesta mantener nuestra mente y nuestro corazón orientados a las cosas que son realmente importantes y no ser atrapados por las cosas del día a día.

El cuento que le presentamos hoy ofrece una solución que nos puede dar una pista para cuando nosotros también queramos evitar ser atrapados por el mundo actual y sus preocupaciones

Cuentan que un rey muy rico de la India, tenía fama de ser indiferente a las riquezas materiales y hombre de profunda religiosidad, cosa un tanto inusual para un personaje de su categoría.

Ante esta situación y movido por la curiosidad, un súbdito quiso averiguar el secreto del soberano para no dejarse deslumbrar por el oro, las joyas y los lujos excesivos que caracterizaban a la nobleza de su tiempo.

Inmediatamente después de los saludos que la etiqueta y cortesía exigen, el hombre preguntó:

  • Majestad, ¿cuál es su secreto para cultivar la vida espiritual en medio de tanta riqueza?

El rey le dijo:

  • Te lo revelaré, si recorres mi palacio para comprender la magnitud de mi riqueza. Pero lleva una vela encendida. Si se apaga, te decapitaré.

Al término del paseo, el rey le preguntó:

  • ¿Qué piensas de mis riquezas?

La persona respondió:

  • No vi nada. Sólo me preocupé de que la llama no se apagara.

El rey le dijo:

  • Ese es mi secreto. Estoy tan ocupado tratando de avivar mi llama interior, que no me interesan las riquezas de fuera.

Muchas veces deseamos vivir como mejores cristianos y tener vida espiritual, pero sin decidirnos a apartar la mirada de las cosas que nos rodean y deslumbran con su aparente belleza. Procuremos «ver hacia adentro» y avivar nuestra llama espiritual, pues:

  • Al tener nuestra mente y nuestro corazón puestos en el Señor, podemos aprender a conocerle y amarle.
  • Las trivialidades y preocupaciones de la vida no podrán apartarnos del buen camino.
  • Crecerá nuestro amor por la familia y nuestros semejantes.
  • Viviremos alegres en esta vida, preparándonos para alcanzar la felicidad eterna al lado de nuestro Padre.

Todo hombre tiene siempre un “tesoro” que intenta cuidar, proteger y acrecentar. Si su tesoro es el dinero, ahí estará su corazón. Si su tesoro es el poder, en ello pondrá todo su empeño. Pero cuando nuestro tesoro es Cristo, el esfuerzo que hemos de realizar no ha de ser menor; es más, tendría que ser mayor pues el tesoro tiene mucho más valor.

……………….

2

 

Esta misma idea, pero todavía más profunda, aparece continuamente en las enseñanzas del Señor:

  • Buscad las cosas de arriba, donde Cristo está sentado a la derecha de Dios; sentid las cosas de arriba, no las de la tierra. Pues habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios (Col 3: 1-3).
  • Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos” (Mt 5: 3).
  • No amontonéis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los corroen y donde los ladrones socavan y los roban. Amontonad en cambio tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre corroen, y donde los ladrones no socavan ni roban. Porque donde está tu tesoro allí estará tu corazón” (Mt 6: 19-21).
  • El Reino de los Cielos es como un tesoro escondido en el campo que, al encontrarlo un hombre, lo oculta y, en su alegría, va y vende todo cuanto tiene y compra aquel campo” (Mt 13:44).
  • Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero” (Lc 16:13)

Padre Lucas Prados




Padre Lucas Prados
Padre Lucas Prados
Nacido en 1956. Ordenado sacerdote en 1984. Misionero durante bastantes años en las américas. Y ahora de vuelta en mi madre patria donde resido hasta que Dios y mi obispo quieran. Pueden escribirme a [email protected]

Del mismo autor

Del Cristianismo Anónimo a la destrucción de nuestra fe

 (Sac. 2.7) Para acabar con nuestro estudio sobre el sacramento del Bautismo,...

Últimos Artículos