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¿Dónde está la verdad sobre los Reyes Magos?

Estimado sí sí no no,

ayer, solemnidad de la Epifanía, como hago en los días de fiesta, participé en dos Misas, porque, decía el padre Pío: “Lo oración pide las gracias, la Misa, Sacrificio de Jesús, las obtiene”.

En la primera Misa, el celebrante, todo exégesis y “nueva exégesis”, subyugada al carro del racionalismo protestante (diría el gran mons. Spadafora), explicó durante la homilía que la narración de los Reyes Magos tiene poco de histórico y mucho de simbólico, queriendo decir que Dios llama a la fe a todos los hombres, sin excluir a nadie, y que, en el fondo, los Reyes Magos, no teniendo nombre, somos cada uno de nosotros. Por tanto, según este joven, la adoración de los Reyes Magos al Niño Jesús no es un hecho histórico documentado por el Evangelio de Mateo y por toda la Tradición de la Iglesia que nos lo ha transmitido como verdadero y real, sino “un género literario” que debe ser interpretado. ¡Ya, la hermenéutica, que lo arregla todo!

Lo bueno es que más o menos todos los fieles presentes dormitaban y no han prestado atención a la negación de aquel, pero, como se predica así desde hace alrededor de 50 años, algo “envenenado”, “malo” queda en la conciencia de muchos, los cuales o abandonan la Iglesia o van a ella con malestar, porque heridos en la fe de siempre.

En la misa de las 11 celebraba un sacerdote sexagenario, un religioso de mi diócesis, un sacerdote que sé que es muy docto, el cual ha comenzado diciendo en la homilía que la adoración de los Reyes Magos es un hecho histórico y no una piadosa, piadosísima leyenda como enseñan “los nuevos exegetas”, “los nuevos teólogos”, ante todo porque ello es afirmado y narrado en el Evangelio de Mateo, que conocía los hechos, casi seguramente por la Virgen. Después, el religioso hizo algunas observaciones “modernas”, si queréis, pero que confirman la historicidad de la narración.

El Evangelio de Mateo, en su primera redacción en arameo, es el más antiguo, remontándose a 10-12 años después de la ascensión de Jesús al cielo, y que, por tanto, estando todavía vivos los testigos de los hechos, no podía contar cuentecitos edificantes. Además, Mateo escribe para los cristianos provenientes del Judaísmo, a los cuales podía molestar tener que leer que Jesús se manifestó a personajes ilustres, precisamente los Reyes Magos, provenientes del paganismo, de la “gentilidad”, mientras que Herodes y los sumos sacerdotes del Judaísmo no se movieron de Jerusalén, limitándose a decir a los Reyes Magos que el Mesías debía nacer, según la profecía de Miqueas, en Belén, antes bien, se conjuraron para matarlo. Mateo -observa Ricciotti (Vita di Gesù, & 252)- introduce junto al Neonato “personajes insignes -lo cual puede sorprender en el más israelita de los cuatro evangelistas- personajes precisamente no israelitas y pertenecientes a los aborrecidos goyim (= gentiles). Si este nuevo episodio hubiese sido narrado por Lucas se habría dicho que había sido introducido para demostrar como sucedido el anuncio de Simeón respecto a la revelación a las gentes, pero, tratándose de Mateo, no queda sino convencerse de la realidad de los hechos”.

Hay más. El temor de Herodes de que el recién llegado le arrebatase el puesto tenía algún fundamento: Herodes había sido colocado en su puesto por el emperador Augusto y no era un judío de pura sangre, sino un híbrido entre paganismo y judaísmo, mientras que este Niño recién nacido era un descendiente de la dinastía de David, el gran Rey de Israel, por tanto “un principito real”, que con pleno derecho podía aspirar a sentarse mañana en el trono de David. De aquí la alteración de Herodes y su propósito de liquidarlo lo antes posible, organizando la matanza de los niños de Belén de dos años para abajo. Histórico también el hecho de que Herodes mandó a los Reyes Magos recomendándoles que volvieran a decirle dónde estaba este Niño especial con la intención de eliminarlo; histórico también que los Reyes Magos, advertidos en sueños por un ángel, volvieron a su casa por otro camino.

Después, concluyó el buen religioso su homilía, toda la Tradición católica, los sermones de los Padres Apostólicos, de los Padres de la Iglesia, narran la adoración de los Reyes Magos como un hecho real, sucedido, enraizado en la conciencia en aquel tiempo difundida también fuera de Palestina, y también en Persia, de la cual provenían los Reyes Magos, de que de Israel debía nacer un Personaje que habría traído a la tierra la “edad de oro”, que existía al principio del mundo, los “saturnia regna” (= el reino de Saturno) similar de algún modo a la profecía mesiánica de Isaías sobre el tiempo en el que el lobo y el cordero pacerían juntos.

La buena gente que estaba en la iglesia en la Misa de las 11 estaba atentísima a al homilía del buen religioso, el cual no es que se distinga por quién sabe qué tradicionalismo, pero ha permanecido siendo sólo una persona, un sacerdote honesto, no un sacerdote corrupto por la “nueva exégesis”, que un día u otro vendrá a decirnos que Jesús no murió en la cruz, sino por un constipado mal curado, o, basándose en la “Laudato si”, enseñará que el Verbo de Dios no se ha hecho hombre, sino que ¡se ha hecho verdura!

Al final de la Misa, fui a congratularme con el buen padre Luigi y le dije que no oía un sermón así desde hace decenios. Me sonrió con sorna y me dijo: “Eh, eh, tú sabes cosas que no deberías saber, pero ¡menos mal!”. ¡Ciao, sí sí no no, continúa luchando por la verdad!

Candidus

(Traducido por Marianus el eremita)




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Mateo 5,37: "Que vuestro modo de hablar sea sí sí no no, porque todo lo demás viene del maligno". Artículos del quincenal italiano sí sí no no, publicación pionera antimodernista italiana muy conocida en círculos vaticanos. Por política editorial no se permiten comentarios y los artículos van bajo pseudónimo: "No mires quién lo dice, sino atiende a lo que dice" (Kempis, imitación de Cristo)

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