THE REMNANT

El card. Burke, aludiendo a Fátima, pide oposición jerárquica a errores del bergoglianismo

Durante los últimos cinco años, el Papa de “las periferias” ha ignorado a las periferias (especialmente los prelados de África) al tiempo que se alió con la corrupta jerarquía alemana subsidiada por el gobierno en un insano intento de convertir a la Iglesia Católica en una especie de denominación protestante.

Ahora siete obispos alemanes, cinco de Baviera, intentan resistir al monstruo Bergogliano apelando a la Congregación para la Doctrina de la Fe en contra de la decisión de la Conferencia Episcopal Alemana, dirigida por los Cardenales Marx y Kasper, de extender la ya implementada admisión de la Sagrada Comunión a los adúlteros públicos en “segundos matrimonios” a los protestantes que están casados con católicos en “ciertos casos”, presumiblemente incluyendo aquellos en “segundo matrimonio” con católicos que están divorciados civilmente y “vueltos a casar”.

Bergoglio es el autor de esta catástrofe. Su noción subversiva de “discernimiento”, introducida a través de Amoris Laetitia, que consagra las tonterías morales neo-modernistas del Cardenal Kasper, abre el camino para “discernir” innumerables “excepciones” a la aplicación de normas morales sin excepciones. Como lo expresa el archidemodernista subversivo Cardenal Marx: “Estamos hablando de decisiones en casos individuales que requieren un cuidadoso discernimiento espiritual”. En otras palabras, algunas personas deben considerarse exentas de la obediencia a la ley moral, lo que en última instancia significa todas las personas, el fin de la moralidad en la práctica y la reducción de los Diez Mandamientos a los Diez Ideales.

Ahora, en los talones de la supuesta negación de Bergoglio de la existencia del infierno y los tormentos eternos de los condenados, una opinión que no ha rechazado ni retractado en absoluto una semana después de su publicación por Scalfari, dejando a Greg Burke para que emitiera una resbaladiza no-negación, incluso el Cardenal Burke admite que la situación que este maníaco Papa ha provocado es casi apocalíptica.

Durante una reciente entrevista , el Cardenal finalmente presenta el asunto como lo que siempre fue: el imperativo de la oposición directa a un Papa que está extendiendo la herejía por toda la Iglesia. Dijo el cardenal en la parte pertinente (saltos de párrafo agregados):

“Lo que sucedió con la última entrevista concedida a Eugenio Scalfari durante la Semana Santa y publicada el Jueves Santo fue más allá de lo tolerable”.

“Este jugar con la fe y la doctrina, al más alto nivel de la Iglesia, deja con razón a pastores y fieles escandalizados”.

“La confusión y la división en la Iglesia sobre los asuntos más fundamentales e importantes: el matrimonio y la familia, los sacramentos y la disposición correcta para recibirlos, los actos intrínsecamente malvados, la vida eterna y las Últimas Cosas, se están extendiendo cada vez más. Y el Papa no solo se niega a aclarar cosas al proclamar la doctrina constante y la sana disciplina de la Iglesia… sino que también aumenta la confusión“.

“Muchas personas que fueron bautizadas en una comunión protestante eclesial, pero luego entraron en la plena comunión de la Iglesia Católica porque sus comunidades eclesiales originales abandonaron la Fe Apostólica… perciben que la Iglesia Católica está tomando el mismo camino de abandonar la fe”.

“Toda esta situación me lleva a reflexionar cada vez más sobre el mensaje de Nuestra Señora de Fátima que nos advierte sobre el mal, incluso más grave que los muy graves males sufridos debido a la difusión del comunismo ateo, que es la apostasía de la fe en el interior la Iglesia. El número 675 del Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que ‘antes de la segunda venida de Cristo, la Iglesia debe pasar por una prueba final que sacudirá la fe de muchos creyentes’ y que ‘la persecución que acompaña su peregrinación en la tierra revelará el misterio de iniquidad’ “en la forma de un engaño religioso [impostura religiosa, es decir, la conducta de un impostor] que ofrece a los hombres una solución aparente a sus problemas a costa de la apostasía de la verdad”.

“En tal situación, los obispos y los cardenales tienen el deber de proclamar la verdadera doctrina. Al mismo tiempo, deben guiar a los fieles a reparar las ofensas contra Cristo y las heridas infligidas a Su Cuerpo Místico, la Iglesia, cuando la fe y la disciplina no están correctamente salvaguardadas y promovidas por los pastores”.

“El gran canonista del siglo XIII, Enrique de Segusio, también conocido como Hostiensis, frente a la difícil cuestión de cómo corregir a un Romano Pontífice que actúa de una manera contraria a su cargo, afirma que el Colegio de Cardenales constituye un control de facto contra error papal“.

“Es el servicio esencial del Papa salvaguardar y promover el depósito de la fe, la verdadera doctrina y la sana disciplina consistente con las verdades creídas”.

En la entrevista con Eugenio Scalfari citada anteriormente, se hace referencia al Papa como “revolucionario”. Pero El Oficio petrino no tiene nada, absolutamente nada que ver con la revolución. Por el contrario, existe exclusivamente para la preservación y propagación de la fe católica inmutable, que conduce a las almas a la conversión del corazón y conduce a la humanidad a la unidad fundada en el orden inscrito por Dios en Su creación y especialmente en el corazón del hombre, la única criatura terrenal hecha a la imagen de Dios”.

El Papa, a través de la voluntad divina, disfruta de todo el poder necesario para salvaguardar y promover la verdadera fe, la verdadera adoración divina y la sana disciplina requerida… Este poder no pertenece a su persona sino a su oficio como Sucesor de San Pedro. En el pasado, en su mayoría, los papas no hacían públicos sus actos personales o sus opiniones precisamente para no arriesgarse a que los fieles se confundieran acerca de lo que el sucesor de San Pedro hace y piensa”.

“En la actualidad existe una confusión arriesgada e incluso perjudicial entre la persona del Papa y su oficio, que resulta en el oscurecimiento del Oficio Petrino y en una idea mundana y política del servicio del Romano Pontífice en la Iglesia”.

“Cualquier acto de un Papa que socave la misión salvífica de Cristo en la Iglesia, ya sea un acto herético o un acto pecaminoso en sí mismo, es simplemente nulo desde el punto de vista del Oficio Petrino. Por lo tanto, incluso si claramente causa daños muy graves a las almas, no ordena la obediencia de pastores y fieles.

“Siempre debemos distinguir el cuerpo del hombre que es el Romano Pontífice del cuerpo del Romano Pontífice, es decir, del hombre que ejerce el oficio de San Pedro en la Iglesia. No hacer esta distinción significa papolatría y termina en la pérdida de la fe en el Oficio Petrino Fundado y Sostenida Divinamente”.

“Un católico debe respetar siempre, de manera absoluta, el Oficio Petrino como parte esencial de la institución de la Iglesia por Cristo…. Este respeto también incluye el deber de expresar el juicio al Papa de una conciencia correctamente formada, cuando se desvía o parece desviarse de la verdadera doctrina y sana disciplina, o abandona las responsabilidades inherentes a su oficio”.

“Si el Papa no cumple su oficio por el bien de todas las almas, no solo es posible sino que también es necesario criticar al Papa”.

“Algunos han criticado a quienes han expresado públicamente sus críticas al Papa, diciendo que es una manifestación de rebelión o desobediencia, pero preguntar -con el debido respeto a su oficio- que se corrija la confusión o error no es un acto de desobediencia, sino que un acto de obediencia a Cristo y, por lo tanto, a Su Vicario en la tierra”.

Obsérvese bien la afirmación de que “el Colegio de Cardenales constituye un control de facto contra el error papal“. ¿Es esto una indicación de la inminente acción de ciertos miembros del Colegio en la forma de una demanda para que Bergoglio se retracte y enmiende sus pronunciamientos y maquinaciones heterodoxas perjudiciales a la integridad de la fe?

Como Antonio Socci informó hace unos días, “un importante cardenal (no italiano) contactó a algunos de sus colegas y luego, también en su nombre, le indicó a Bergoglio lo que la entrevista [con Scalfari sobre el infierno] podría significar (profesar tesis heréticas es una de las cuatro causas de la cesación del oficio papal)”.

¿Fue Burke ese cardenal no italiano? Quizás en unos pocos días, durante la reunión cumbre en Roma cubierta por Edward Pentin, sabremos la respuesta. Y tal vez, dada la asistencia de Burke y otros dos Cardenales en esa reunión, veremos por fin, por lo menos algunos miembros del Colegio de Cardenales, una corrección formal del Papa más obstinado en la historia de la Iglesia.

Esto es cierto: humanamente hablando, no hay forma de detener la locura del bergoglianismo además de la abierta oposición de los miembros de la jerarquía superior. De lo contrario, el final de esta locura se impondrá desde lo alto en las circunstancias más dramáticas para la Iglesia y el mundo.

Nuestra Señora de Fátima, ruega por nosotros!

(Traducción: Rocío Salas. Artículo original)

Christopher A. Ferrara

Presidente y consejero principal de American Catholic Lawyers Inc. El señor Ferrara ha estado al frente de la defensa legal de personas pro-vida durante casi un cuarto de siglo. Colaboró con el equipo legal en defensa de víctimas famosas de la cultura de la muerte tales como Terri Schiavo, y se ha distinguido como abogado de derechos civiles católicos. El señor Ferrara ha sido un columnista principal en The Remnant desde el año 2000 y ha escrito varios libros publicados por The Remnant Press, que incluyen el bestseller The Great Façade. Junto con su mujer Wendy, vive en Richmond, Virginia.
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