Pido disculpas de antemano por el tono irónico y mordaz del artículo (su mismo título es curioso) que solo pretende llamar la atención sobre la hermenéutica actualizada de la tentación que desde la época apostólica hay en la jerarquía de la Iglesia: hacer carrera para mantener o tener “poder”. Cuando los apóstoles discutían sobre quien sería más grande….Jesucristo los corrigió con firmeza. Y ya en otro momento son los muy cercanos a Jesús, Juan y Santiago, a través de su madre intentan obtener una “privilegiada” situación en el cielo. Así que nadie debe escandalizarse de que la tentación se repita a lo largo de la historia. De forma que se ofrecen unos “consejos” para hacer carrera usando el método de contrastes llamativos (o teología negativa) para quizás percibir (por parte de nosotros los sacerdotes) los engaños con piel de verdad que pueden asaltar en nuestro camino ministerial. Pues ahí van estos CONSEJOS para crecer en rango e importancia dentro de la Iglesia Católica del siglo XXI:
- Ahoga toda iniciativa apologética que tengas con la excusa de no ser debidamente “sinodal” y la ingenuidad de creer que la Iglesia vive hoy su mejor primavera
- Suprime todo espíritu crítico en relación a la jerarquía aunque percibas herejías o abusos litúrgicos graves; y haz ese ejercicio auto represivo desde una supuesta llamada a la humildad
- No des nunca tu opinión ante otros sacerdotes para que todos crean que eres del todo fiel a la jerarquía; y no dejes de simular enfado (o sorpresa) cuando otro compañero te de una opinión bien argumentada pero a la vez crítica con consistencia
- Viste como sacerdote (clerigman) de forma habitual pero sácate un poco la tirilla cuando estés con compañeros progres para que así simules empatía con ellos (que por cierto no va a servir para nada porque la gente no es tonta)
- Acude a todas las citas que promueva tu diócesis y déjate ver en ellas (este punto es fundamental) y cuando puedas tomar la palabra que tu discurso sea siempre positivo (aunque te cargues la misma objetividad) para que nunca se den situaciones de “conflicto”
- Usa siempre el modo “correcto” en tus expresiones incluso con tus compañeros más cercanos y familiares; que nadie sospeche que te das cuenta plenamente de la crisis que se vive en la Iglesia
- Toma distancia de tu compañero sacerdote cuando sepas que ha sido acusado (sin pruebas….algo hoy habitual) ya que es prioritario mantener la “unidad” por encima de la fraternidad. Este punto ya se vivencia en algunos seminarios.
- En la liturgia (sobre todo en la Misa) procura rechazar todo aquello que “huela” a tradicional: no a casulla romana, no al latín, no a poner comulgatorio, no a cubre-cáliz y bolsa de corporal, no a palmatoria, no a crucifijo y 6 velas en el altar, no a balaustrada, y el sagrario a una esquinita para que la sede sea quien “presida” la casa de Dios.
- Evita en lo posible hablar del infierno, y purgatorio, en las homilías y catequesis. Y si hablas del pecado siempre con mucho cuidado de no “herir” sensibilidades
- En la predicación procura obviar el sexto mandamiento del decálogo. Si te preguntan alguna vez al respecto tu di que no tienes “tiempo o lugar”
- Convierte tu sacristía en lugar de tertulia y encuentro para que todos vean lo muy pastoral que eres
- Y delega mucho…..en los laicos: catequesis, visitas de enfermos, formación….puedes estar en todo ello pero con una cierta “distancia” para que nadie pueda decir de ti que eres un “párroco clásico”
Sigue estos consejos, querido compañero….y te auguro un prometedor futuro en le estructura eclesiástica; aunque el futuro en la eternidad se pueda ver algo….o muy comprometido.





























