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Iglesia y Masonería: ¿a quién beneficia el diálogo?

… dentro de poco el mundo ven­drá hacia nosotros por sus Soberanos y Pontí­fices. Constituiremos el equilibrio del univer­so, y gobernaremos a los Amos del Mundo”[1]. (Albert Pike, Gran Maestre de la masonería rito escocés, 1871)

“Nuestro fin último es el mis­mo que tenía Voltaire y la Revolución France­sa —la destrucción final del Catolicismo, e incluso de la idea cristiana… El Papa, quien quiera que sea, nunca vendrá a las socieda­des secretas; son las sociedades secretas las que deben dar el primer paso hacia la Iglesia, con la idea de conquistar a ambos. La tarea que vamos a emprender no es el trabajo de un día, un mes o un año, puede durar varios años, quizás un siglo, pero en nuestras filas los soldados mueren y la lucha continúa… Lo que deberemos pedir, lo que debemos bus­car y esperar, así como los judíos esperan el Mesías, es un Papa de acuerdo a nuestras ne­cesidades… Uds. lograrán a bajo costo y por sus medios, una reputación como buenos ca­tólicos y patriotas puros. Tal reputación facili­tará el acceso de nuestras doctrinas entre el clero más joven, así como también en lo más profundo de los monasterios. En unos pocos años, por fuerza de las cosas mismas, este cle­ro joven habrá invadido todas las funciones; formarán parte del consejo del soberano y serán llamados para elegir el Pontífice que rei­nará…” [2] (Instrucción permanente de la Logia Alta Vendita)

El Cardenal Gianfranco Ravasi, nombrado por Benedicto XVI responsable del  encuentro  con  las  religiones no Cristianas,  y que actualmente  es,  además, presidente del  Pontificio Consejo para la Cultura y de la Pontificia Comisión de Arqueología Sacra, ha llamado a un diálogo con la masonería lo que fue publicado en el periódico Il Sole 24 ore (Il Sole 24 ore) según ha sido comentado en diversos lugares (aquí y aquí[3] y sobre sus repercusiones aquí, aquí, aquí y aquí).

Los documentos de Alta Vendita son nota­bles, puesto que declaran expresamente un plan de infiltración y destrucción de la Igle­sia Católica, plan que según los documentos de la logia podría llevar un siglo en llevarse a cabo. Fue el Papa Gregorio XVI quien capturó documentos de esta Logia Masónica. El Papa Pío IX le dio a Jacques Crétineau-Joly (1803-1875), periodista e historiador, permi­so para publicar en su libro La iglesia y la Revolución, las copias de los documentos y la correspondencia de la Alta Vendita. En el prólogo de dicho libro el Pbro. Dr. Buenaventura Rivas y Quintana escribía refiriéndose a la revolución: “Triste es consignarlo: los que disponen de medios sobrados y deben combatirla, no la combates, o lo que es peor todavía, contemporizan con ella; de ella admiten plazos y promesas, y en brazos de esta condescendencia que es la cobardía del apóstata, no le arrancan la máscara de una vez”.

En oc­tubre de 1884, seis meses después de la aparición de la Humanum Genus, la Carta Encíclica de León XIII condenando a la Masonería y otras sectas (1884), se reiteraron estos mismos documentos con comentarios históricos en una serie de conferencias que dio Monseñor George F. Dillon en Edimburgo, Escocia. Estas con­ferencias impresionaron de tal manera a León XIII que las publicó y distribuyó a su propio costo.

En contraposición a este panorama de guerra espiritual y revolución originado en las Logias Masónicas —lo que el Papa Pío IX lla­mó la “Sinagoga de Satanás”— León XIII pu­blicó su atronadora encíclica contra la maso­nería. Sin embargo, resulta paradójico que su propio Secretario de Estado, el Cardenal Rampolla, tan cercano a él, sería luego acusado de per­tenecer a una de las sectas más diabólicas de esta red infernal de subversión[4]. ¿Era parte del plan de infiltración para lograr los objetivos propuestos? Esto parece claro.

Monseñor Jouin[5], fundador y director de la  Revue internationale des societés secrètes, con las pruebas de la afiliación del cardenal Rampolla en la mano, encarga a su redactor en jefe, el marqués de La Franquerie, que muestre estas pruebas a los cardenales y obispos de Francia. Félix Lacointa, director del periódico  Le bloc anti-revolutionnaire (ex Bloc catholique),  atestigua en 1929 en un artículo titulado “Le F Rampolla”, la pertenencia del Cardenal Rampolla a la masonería en la Logia Ordo Templi Orientis. En el propio Manifiesto de dicha Logia aparece el nombre del Cardenal como uno de sus miembros[6].

La masonería había encargado al hermano Rampolla dos misiones:

1) Fundar, en el seno del mismo Vaticano, una logia (la de  “San Juan de Jerusalén”), que proveería altos dignatarios de la Santa Sede;

2) Hacerse elegir Papa a la muerte de León XIII.

Sabemos que este segundo objetivo no pudo llevarse a cabo por el veto imperial, sin embargo este traspiés no haría que la masonería abandonara sus planes.

Es por esto que no debe sorprendernos esta llamada al “diálogo” del Cardenal Ravasi y sus repercusiones que sólo pueden ser beneficiosas para los planes de la masonería. Más aún si la propia política pontificia parece sostener la igualdad absoluta, el indiferentismo religioso, el laicismo de estado, la fraternidad universal sin referencia a Jesucristo[7]. Por eso es necesario afirmar y repetir que siguen vigentes las palabras de condena de León XIII: “Que nadie que estime en lo que debe su profesión de católico y su salvación personal, juzgue serle lícito por ninguna causa inscribirse en la masonería, prohibición confirmada repetidas veces por nuestros antecesores”.

Por otra parte, ante la evidente infiltración masónica en la Iglesia Católica, lo que debemos hacer con la mayor urgencia es repasar la doctrina clara y contundente expuesta por León XIII en Humanum genus.

El contenido de Humanum genus

Procuraremos hacer una síntesis de sus principales puntos pero animamos a los lectores a revisar el texto completo que es muy breve (¡apenas 8 páginas!) y puede darnos verdadera luz para entender este gran problema y cómo afrontarlo.

  • Destrucción de la Iglesia y principios cristianos:

“El género humano, después de apartarse miserablemente de Dios, creador y dador de los bienes celestiales, por envidia del demonio, quedó dividido en dos campos contrarios, de los cuales el uno combate sin descanso por la verdad y la virtud, y el otro lucha por todo cuanto es contrario a la virtud y a la verdad. El primer campo es el reino de Dios en la tierra, es decir, la Iglesia verdadera de Jesucristo. Los que quieren adherirse a ésta de corazón como conviene para su salvación, necesitan entregarse al servicio de Dios y de su unigénito Hijo con todo su entendimiento y toda su voluntad. El otro campo es el reino de Satanás. Bajo su jurisdicción y poder se encuentran todos lo que, siguiendo los funestos ejemplos de su caudillo y de nuestros primeros padres, se niegan a obedecer a la ley divina y eterna y emprenden multitud de obras prescindiendo de Dios o combatiendo contra Dios. Con aguda visión ha descrito Agustín estos dos reinos como dos ciudades de contrarias leyes y deseos, y con sutil brevedad ha compendiado la causa eficiente de una y otra en estas palabras: “Dos amores edificaron dos ciudades: el amor de sí mismo hasta el desprecio de Dios edificó la ciudad terrena; el amor de Dios hasta el desprecio de sí mismo, la ciudad celestial”. Durante todos los siglos han estado luchando entre sí con diversas armas y múltiples tácticas, aunque no siempre con el mismo ímpetu y ardor. En nuestros días, todos los que favorecen el campo peor parecen conspirar a una y pelear con la mayor vehemencia bajo la guía y con el auxilio de la masonería, sociedad extensamente dilatada y firmemente constituida por todas partes. No disimulan ya sus propósitos. Se levantan con suma audacia contra la majestad de Dios. Maquinan abiertamente la ruina de la santa Iglesia con el propósito de despojar enteramente, si pudiesen, a los pueblos cristianos de los beneficios que les ganó Jesucristo nuestro Salvador”.

  • Juicio fundamental acerca de la masonería:

“Varias son las sectas que, aunque diferentes en nombre, rito, forma y origen, al estar, sin embargo, asociadas entre sí por la unidad de intenciones y la identidad en sus principios fundamentales, concuerdan de hecho con la masonería, que viene a ser como el punto de partida y el centro de referencia de todas ellas. Estas sectas, aunque aparentan rechazar todo ocultamiento y celebran sus reuniones a la vista de todo el mundo y publican sus periódicos, sin embargo, examinando a fondo el asunto, conservan la esencia y la conducta de las sociedades clandestinas. (…) Los frutos de la masonería son frutos venenosos y llenos de amargura. Porque de los certísimos indicios que antes hemos mencionado, brota el último y principal de los intentos masónicos; a saber: la destrucción radical de todo el orden religioso y civil establecido por el cristianismo, y la creación, a su arbitrio, de otro orden nuevo con fundamentos y leyes tomados de la entraña misma del naturalismo”.

  • Naturaleza y métodos de la masonería: Autonomía de la razón e indiferentismo religioso

“el principio fundamental de los que profesan el Naturalismo, como su mismo nombre declara, es que la naturaleza humana y la razón natural del hombre han de ser en todo maestras y soberanas absolutas. Establecido este principio, los naturalistas, o descuidan los deberes para con Dios, o tienen de éstos un falso concepto impreciso y desviado. Niegan toda revelación divina. No admiten dogma religioso alguno. No aceptan verdad alguna que no pueda ser alcanzada por la razón humana. Rechazan todo maestro a quien haya que creer obligatoriamente por la autoridad de su oficio. Y como es oficio propio y exclusivo de la Iglesia Católica guardar enteramente y defender en su incorrupta pureza el depósito de las doctrinas reveladas por Dios, la autoridad del Magisterio y de los demás medios  sobrenaturales para la salvación, de aquí que todo el ataque iracundo de estos adversarios se haya concentrado sobre la Iglesia. (…) abrir los brazos a todos los procedentes de cualquier credo religioso, logra, de hecho, la propagación del gran error de los tiempos actuales: el indiferentismo religioso y la igualdad de todos los cultos. Conducta muy acertada para arruinar todas las religiones, singularmente la Católica, que, como única verdadera, no puede ser igualada a las demás sin suma injusticia”.

  • Concepto erróneo de Dios:

“la secta concede a sus iniciados una libertad absoluta para defender la existencia de Dios o para negarla; y con la misma facilidad se recibe a los que resueltamente defienden la opinión negativa como a los que piensan que Dios existe, pero tienen acerca de Dios un concepto erróneo como los panteístas, lo cual equivale a conservar una absurda idea de la naturaleza divina, rechazando la verdadera noción de ésta”.

  • Moral masónica: desintegración de la recta moral

 “la única moral que reconoce la familia masónica, y en la que, según ella, ha de ser educada la juventud, es la llamada moral cívica, independiente y libre; es decir, una moral que excluya toda idea religiosa. Pero la debilidad de esta moral, su falta de firmeza y su movilidad a impulso de cualquier viento de pasiones, están bien demostradas por los frutos de perdición que parcialmente están ya apareciendo. Pues dondequiera que esta educación ha comenzado a reinar con mayor libertad, suprimiendo la educación cristiana, ha producido la rápida desintegración de la sana y recta moral, el crecimiento vigoroso de las opiniones más horrendas y el aumento ilimitado de las estadísticas criminales”.

  • Familia y educación: quitar el fundamento familiar y el derecho natural de la familia como primera educadora

“se empeñan, hace ya tiempo, por introducir estos principios en la moral de la vida diaria. En muchas naciones, incluso entre las llamadas católicas, está sancionado legalmente que fuera del matrimonio civil no hay unión legítima alguna. En algunos Estados la ley permite el divorcio. En otros Estados se trabaja para lograr cuanto antes la licitud del divorcio. De esta manera se tiende con paso rápido a cambiar la naturaleza del matrimonio, convirtiéndolo en una unión inestable y pasajera, que la pasión haga o deshaga a su antojo. La masonería tiene puesta también la mirada con total unión de voluntades en el monopolio de la educación de los jóvenes”.

  • Doctrina política: soberanía popular y sociedad atea

“En esta materia los naturalistas afirman que todos los hombres son jurídicamente iguales y de la misma condición en todos los aspectos de la vida. Que todos son libres por naturaleza. Que nadie tiene derecho de mandar a otro y que pretender que los hombres obedezcan a una autoridad que no proceda de ellos mismos es hacerles violencia. Todo está, pues, en manos del pueblo libre; el poder político existe por mandato o delegación del pueblo, pero de tal forma que, si cambia la voluntad popular, es lícito destronar a los Príncipes aun por la fuerza. La fuente de todos los derechos y obligaciones civiles está o en la multitud o en el gobierno del Estado, configurado, por supuesto, según los principios del derecho nuevo. Es necesario, además, que el Estado sea ateo. No hay razón para anteponer una religión a otra entre las varias que existen. Todas deben ser consideradas por igual”.

  • Dogmática depravada

“Querer destruir la religión y la Iglesia, fundada y conservada perpetuamente por el mismo Dios, y resucitar, después de dieciocho siglos, la moral y la doctrina del paganismo, es necedad insigne e impiedad temeraria. (…) En este insensato y abominable propósito parece revivir el implacable odio y sed de venganza en que Satanás arde contra Jesucristo. De manera semejante, el segundo propósito de los masones, destruir los principios fundamentales del derecho y de la moral y prestar ayuda a los que, imitando a los animales, querrían que fuese lícito todo lo agradable, equivale a empujar al género humano ignominiosa y vergonzosamente a la muerte. (…) suprimido el temor de Dios y el respeto a las leyes divinas, despreciada la autoridad de los gobernantes, permitida y legitimada la fiebre de las revoluciones, desatadas hasta la licencia las pasiones populares, sin otro freno que la pena, forzosamente han de seguirse cambio y trastornos universales. Estos cambios y estos trastornos son los que buscan de propósito, sin recato alguno, muchas asociaciones comunistas y socialistas. La masonería, que favorece en gran escala los intentos de estas asociaciones y coincide con ellas en los principios fundamentales de su doctrina, no puede proclamarse ajena a los propósitos de aquéllas”.

  • Ambiciones masónicas

“Tenemos que enfrentarnos con un enemigo astuto y doloso que, halagando los oídos de los pueblos y de los gobernantes, se ha cautivado a los unos y a los otros con el cebo de la adulación y de las suaves palabras. Insinuándose entre los gobernantes con el pretexto de la amistad, pretendieron los masones convertirlos en socios y auxiliares poderosos para oprimir al catolicismo. (…) sería una insigne prueba de prudencia política y una medida necesaria para la seguridad pública que los gobernantes y los pueblos se unieran no con la masonería para destruir a la Iglesia, sino con la Iglesia para destrozar los ataques de la masonería”.

  • Remedios: Obedecer a la Tradición de la Iglesia

“todo lo que los Romanos Pontífices, nuestros antecesores, decretaron para impedir las iniciativas y los intentos de la masonería, todo lo que sancionaron para alejar a los hombres de estas sociedades o liberarlos de ellas, todas y cada una de estas disposiciones damos por ratificadas y las confirmamos con nuestra autoridad apostólica. Y, confiados en la buena voluntad de los cristianos, rogamos y suplicamos a cada uno de ellos en particular por su eterna salvación que tengan como un deber sagrado de conciencia el no apartarse un punto de lo que en esta materia ordena la Sede Apostólica”.

1º) Desenmascarar la masonería: “Que nadie que estime en lo que debe su profesión de católico y su salvación personal, juzgue serle lícito por ninguna causa inscribirse en la masonería, prohibición confirmada repetidas veces por nuestros antecesores. Que nadie sea engañado por una moralidad fingida. Pueden, en efecto, pensar algunos que nada piden los masones abiertamente contrario a la religión y a la sana moral”.

2º) Esmerada instrucción religiosa: “Es necesario, en segundo lugar, inducir por medio de una frecuente predicación a las muchedumbres para que se instruyan con todo esmero en materia religiosa. A este fin recomendamos mucho que en los escritos y en los sermones se expliquen oportunamente los principios fundamentales de la filosofía cristiana. (…) que vuelvan los corazones a la libertad, fraternidad e igualdad jurídicas, no como absurdamente las conciben los masones, sino como las alcanzó Jesucristo para el género humano y las siguió San Francisco. Una libertad propia de los hijos de Dios, por la cual nos veamos libres de la servidumbre de Satanás y de la perversa tiranía de las pasiones; una fraternidad cuyo origen resida en Dios, Creador y Padre común de todos; una igualdad que, basada en los fundamentos de la justicia y de la caridad, no borre todas las diferencias entre los hombres, sino que con la variedad de condiciones, deberes e inclinaciones forme aquel admirable y armonioso conjunto que es propio naturalmente de toda vida civil digna y útilmente constituida”.

3º) Asociaciones obreras y patronales: “los gremios de trabajadores, creados para defensa conjunta, al amparo de la religión, de sus propios intereses y de las buenas costumbres. Si nuestros mayores con el uso y experiencia de un largo espacio de tiempo comprobaron la utilidad de estas asociaciones, tal vez la experimentaremos mejor nosotros por su especial eficacia para burlar el poder de las sectas. Los que soportan la escasez con el trabajo de sus manos son en primer término los más dignos de caridad y de consuelo, pero además son los que están más expuestos a las seducciones de los malvados, que todo lo invaden con sus fraudes y engaños. Por lo cual hay que ayudarles con la mayor benignidad posible y hay que reunirlos en asociaciones honestas, para que no los arrastren las asociaciones infames”.

4º) Educación de la juventud: “encomendamos con el mayor encarecimiento a vuestra fe y a vuestros desvelos la juventud, que es la esperanza de la sociedad humana. Consagrad a su educación la parte más principal de vuestra atención, y, por mucho que hagáis, nunca penséis haber hecho lo bastante para preservar a la adolescencia de las escuelas y maestros que puedan inculcarle el aliento malsano de las sectas”.

  • Coalición de acciones y oraciones

“Es necesario, por tanto, implorar con vehemente deseo un auxilio tan poderoso de Dios que sea adecuado a la extrema necesidad de las circunstancias y a la grandeza del peligro. Levántase insolente y como regocijándose ya de sus triunfos, la masonería. Parece como si no pusiera ya límites a su obstinación. Sus secuaces, unidos todos con un impío consorcio y por una oculta comunidad de propósitos, se ayudan mutuamente y se excitan los unos a los otros para la realización audaz de toda clase de obras pésimas. Tan fiero asalto exige una defensa igual: es necesaria la unión de todos los buenos en una amplísima coalición de acción y de oraciones. Les pedimos, pues, por un lado, que, estrechando las filas, firmes y de acuerdo resistan los ímpetus cada día más violentos de los sectarios; y, por otro lado, que levanten a Dios las manos y le supliquen con grandes gemidos para alcanzar que florezca con nuevo vigor el cristianismo, que goce la Iglesia de la necesaria libertad, que vuelvan al buen camino los descarriados, que cesen por fin los errores a la verdad y los vicios a la virtud. Tomemos como auxiliadora y mediadora a la Virgen María, Madre de Dios. Ella, que vencido a Satanás desde el momento de su concepción, despliegue su poder contra todas las sectas impías, en que se ven revivir claramente la soberbia contumaz, la indómita perfidia y los astutos engaños del demonio. Pongamos por intercesores al Príncipe de los Ángeles, San Miguel, vencedor de los enemigos infernales; a San José, esposo de la Virgen Santísima, celestial patrono de la Iglesia católica; a los grandes apóstoles San Pedro y San Pablo, sembradores e invictos defensores de la fe cristiana. Bajo su patrocinio y con la oración perseverante de todos, confiamos que Dios socorrerá oportuna y benignamente al género humano, expuesto a tantos peligros”.

Póngamonos pues bajo la protección de San Miguel, de San José, de los Apóstoles San Pedro y San Pablo y sepamos afrontar al enemigo de Cristo y la Iglesia.

Andrea Greco

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[1][1] Albert Pike, Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Rite of Freemasonry, p. 817. “the World will soon come to us for its Sovereigns and Pontiffs. We shall constitute the equilibrium of the universe, and be rulers over the Masters of the World”. Versión en inglés aquí, portugués aquí. A la edición en pdf del libro se le ha agregado una invocación al demonio

[2] John Vennari, The Permanent Instruction of the Alta Vendita: A Masonic Blue-print for the Subversión of The Catholic Church. Cit. en: Craig Heimbichner, “¿Un masón casi se convierte en Papa?”, Patria Argentina 223 (2006); Trad. de “Did a Freemason Almost Become Pope? The Story of Cardinal Rampolla”, en: Catholic Family News; Niagara Falls, New York, Agosto de 2003. Se puede descargar del sitio masónico Ábacum: aquí.

[3] Es interesante lo que agrega esta publicación de Rorate Caeli luego de reproducir en inglés el artículo completo del Cardenal Ravasi: “Después de haber sido contactado por un lector de Rorate, el cardenal Ravasi envió al lector el siguiente mensaje: Estimado [X], Es probable que usted esté reaccionando principalmente por el título del artículo, que fue añadido por el staff del periódico. Mi artículo en realidad presentó el documento de 1983 de la Congregación para la Doctrina Fidei, firmado por el cardenal Ratzinger, y también los documentos sobre los masones de las Conferencias Episcopales de Alemania y Filipinas, con clara precisión doctrinal, así como indicaciones prácticas. Sinceros saludos, Gianfranco Card Ravasi”.

[4] Como lo hemos comentado en otro artículo, Canonizaciones y dos papas santos II, Rampolla miembro de la masonería estuvo a punto de ser electo Pontífice de no haber mediado el veto del emperador austro-húngaro Francisco José. Hubo de hacerse una nueva votación de la que resultó electo el cardenal Sarto, San Pío X.

[5] Monseñor Ernesto Jouin (1844-1932), enemigo implacable de la Masonería, era Protonotario Apostólico y Párroco de San Agustín en París, Francia. En 1913, fundó la Liga de Católicos Franceses (Franco-Catholique Li­gue) para la defensa patriótica y social. El 23 de marzo de 1918, Monseñor Jouin también fundó, con la aprobación de la Santa Sede, la Revista Internacional de Sociedades Secre­tas (Revue Internationale des Sociétés Se­cretes). De este modo, Monseñor Jouin alcan­zó la reputación de una suerte de Sherlock Holmes clerical, capaz de descubrir la intriga Talmúdica y Masónica. A tal efecto, acuñó el término apropiado “Judeo masónico”. En una audiencia privada, el Papa Pío XI pidió a Mon­señor Jouin que continuara su combate con­tra la Masonería. En 1918, el Papa Benedicto XV elogió a Monseñor Jouin por arriesgar su vida para combatir las sectas Masónicas; un año más tarde -el 20 de junio de 1919- el Va­ticano formalmente lo elogió, en una carta fir­mada por el Cardenal Gasparri, Secretario de Estado. La nota concluyó con las palabras, “Su Santidad se complace en felicitarlo y animarlo con su trabajo, cuya influen­cia es tan importante en alertar a los fieles y en ayudarlos a luchar con efi­cacia contra las fuerzas apuntadas a la destrucción no solamente de la reli­gión, sino de la totalidad del orden social” (David Kertzer, The Popes Against the Jews, pp. 268-69.)

[6] Craig Heimbichner, Op. Cit, p. 4.

[7] Al respecto pueden ser muy iluminadores los fundados estudios de http://denzingerbergoglio.com




Andrea Greco
Andrea Grecohttp://la-verdad-sin-rodeos.blogspot.com.ar/
Doctora en Historia. Profesora de nivel medio y superior en Historia, egresada de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, Argentina. En esta misma Universidad actualmente se encuentra terminando la Carrera de Doctorado en Historia. Recibió la medalla de oro al mejor promedio en historia otorgada por la Academia Nacional de la Historia. Es mamá de ocho hijos. Se desempeña como profesora de nivel medio y superior. Ha participado de equipos de investigación en Historia en instituciones provinciales y nacionales. Ha publicado artículos en revistas especializadas y capítulos de libros. Ha coordinado y dirigido publicaciones.

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