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INVITACIÓN A LOS OBISPOS Y SACERDOTES DE TODO EL MUNDO

INVITACIÓN A LOS OBISPOS Y SACERDOTES DE TODO EL MUNDO A UNA JORNADA DE AYUNO Y ORACIÓN Y A RECITAR EL EXORCISMO DE LEÓN XIII EN LA VÍSPERA DE LA ASUNCIÓN AL CIELO DE LA BIENAVENTURADA vIRGEN MARÍA

En estos momentos de gravísima crisis espiritual y material en que las autoridades públicas apoyan los planes del Nuevo Orden Mundial y los pastores callan en complicidad con la destrucción de la sociedad y de la propia Iglesia de Cristo, tenemos el sagrado deber de unirnos para librar la batalla espiritual, cerrando filas sin vacilar bajo las banderas de Cristo Rey y de María Reina.

El Señor ha conferido a los obispos y los sacerdotes poder para expulsar demonios en su Nombre, y el Sábado Santo del pasado 2020 muchos de ellos acogieron generosamente la petición que hoy quisiera renovar. Solicito, pues, a mis venerables hermanos en el Episcopado y el Sacerdocio que dediquen la víspera de la Asunción de la Santísima Virgen María a la oración y el ayuno, así como que recen el Exorcismus in Satanam et angelos apostaticos de León XIII (Rituale romanum, Tit.XII, Caput III) a las 12, hora de Roma. Este sacramental se colocará bajo el manto de la más temible Adversaria de las potencias infernales, a fin de que la oración conjunta de los Ministros de Dios aleje de la Iglesia y del mundo las asechanzas del Enemigo del género humano que amenazan actualmente la sociedad, la familia, a las personas y, en particular, a los fieles de Cristo.

El mundo secularizado, y junto con él no pocos pastores, se burlarán tal vez de este llamado y aun del propio Exorcismo, considerándolo vestigio de un pasado que es preciso olvidar junto con la Fe de nuestros padres. Pero sabemos bien que, por indignos y pecadores que seamos, Nuestro Señor nos ha conferido un poder que aterroriza las Puertas y los secuaces del Infierno.

En el silencio y el ayuno que nos prepara para la festividad de la Asunción de la Reina del Cielo, invoquemos a la Virgen Santísima, terrible como ejército formado en batalla y a San Miguel Arcángel, patrono de la Santa Iglesia y Príncipe de las Milicias Celestiales.

+Carlo Maria Viganò, arzobispo

(Traducido por Bruno de la Inmaculada)

Mons. Carlo Maria Viganò
Monseñor Carlo Maria Viganò nació en Varese (Italia) el 16 de enero de 1941. Se ordenó sacerdote el 24 de marzo de 1968 en la diócesis de Pavía. Es doctor utroque iure. Desempeñó servicios en el Cuerpo Diplomático de la Santa Sede como agregado en Irak y Kwait en 1973. Después fue destinado a la Nunciatura Apostólica en el Reino Unido. Entre 1978 y 1989 trabajó en la Secretaría de Estado, y fue nombrado enviado especial con funciones de observador permanente ante el Consejo de Europa en Estrasburgo. Consagrado obispo titular de Ulpiana por Juan Pablo II el de abril de 1992, fue nombrado pro nuncio apostólico en Nigeria, y en 1998 delegado para la representación pontificia en la Secretaría de Estado. De 2009 a 2011 ejerció como secretario general del Gobernador del  Estado de la Ciudad del Vaticano, hasta que en 2011 Benedicto XVI lo nombró nuncio apostólico para los Estados Unidos de América. Se jubiló en mayo de 2016 al haber alcanzado el límite de edad.

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