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La maternidad subrogada y los vientres de alquiler

Un semillero de pleitos en los que se afectan los derechos de los niños. Necesidad de un tratado internacional.

Como ya lo habíamos preanunciado en diversos medios (aquí y aquí), lo que podía suceder con la maternidad subrogada y los vientres de alquiler, ya está sucediendo lamentablemente, y en claro perjuicio del “interés superior de los menores”. Por ello, algunos Derechos Nacionales han regulado prontamente el tema, incluso prohibiendo determinadas acciones dentro de esta práctica de la maternidad subrogada. Y es totalmente lógico, toda vez que el interés de los niños pareciera ser lo que menos importa. El caso anterior que comentamos (ver links citados) fue de una pareja en Estados Unidos de América que se separó durante la gestación del embarazo que había contratado con una chica, implantándole un óvulo no de la esposa, fecundado con el esperma del esposo. La chica tuvo a el hijo y luego se planteó la disputa entre los esposos por el tema de la tenencia del mismo, con el ingrediente agregado que la esposa había pretendido antes que el vientre contratado abortara porque ella se había separado y por ello quería cancelar el contrato!!! Ahora se da este, vinculado con Tailandia, que narraremos seguidamente, que si bien tiene elementos comunes, presenta algunas diferencias, porque la pareja que encarga el embarazo es compuesta por personas del mismo sexo, lo que origina dificultad agregada, pero igualmente deja al descubierto el común barbarismo antinatural de la práctica, que claramente va en perjuicio del sujeto que debería ser privilegiado y protegido, que es el niño o niña.

Los medios digitales internacionales nos narran lo siguiente:

El proceso judicial que enfrenta al estadounidense Gordon Lake y su pareja, el  español Manuel Santos, con la mujer tailandesa, Patidta Kusonsrang, que gestó a una niña tras la ‘contratación’ de su embarazo ha quedado visto para sentencia. Ahora un tribunal de Bangkok deberá decidir si la niña, que ahora tiene trece meses, se queda con la madre o bien con la pareja que pagó por sus servicios. “Somos optimistas (…) esperamos que el veredicto diga que somos las personas adecuadas con las que tiene que estar Carmen”, apuntó Lake a los medios tras la conclusión de las vistas en el Tribunal Central Juvenil y de Familia, en el norte de la capital tailandesa.”

Tras meses de batalla legal, prosigue la información, “el próximo 26 de abril el juez pronunciará su decisión. De lograr la potestad sobre la menor, el matrimonio Lake-Santos espera poder viajar al día siguiente y salir de Tailandia tras trece meses sin abandonar el país”. “Ha sido un camino muy largo desde que Carmen naciera en el 17 de enero del 2015 y diez días más tarde la mujer que la dio a luz dijera que se quería quedar con la pequeña”, indicó el estadounidense. Y es que la anormalidad de que una madre se deshaga de un hijo por un módico precio va en contra de todas las leyes naturales y las pulsiones maternales.

Tras el denominado “proceso de subrogación” (una forma de encubrir el concepto “vientre de alquiler”), nació Carmen Lake, concebida con el esperma de Gordon y el óvulo de una donante anónima y gestada por la tailandesa Patidta Kusonsrang. Los problemas surgieron cuando Patidta, quien en el hospital firmó los papeles que le otorgan la paternidad a Lake, no acudió a la embajada de Estados Unidos en Bangkok para ultimar la documentación necesaria a fin de que la bebé pudiera salir de Tailandia.

El matrimonio Lake-Santos, quienes tienen otro hijo conseguido por este método de pago hace más de dos años en India y quien se encuentra en la actualidad en España reclamaron la custodia en los tribunales. Patidta expresó por entonces sus reservas debido a que los padres “no son normales”, en referencia a su orientación sexual.

Un ingrediente muy importante en el caso es que el Parlamento tailandés, concluye la información referida, promulgó en febrero de 2015 leyes que prohíben a los extranjeros acceder a madres subrogadas, tras controvertidos incidentes con hijos subrogados de una pareja australiana y un japonés.

Creemos que el tema amerita y en forma urgente la celebración a nivel de Naciones Unidas de un tratado internacional que regule la práctica, prohibiendo todo lo que vaya contra el interés superior de los niños, para lo cual los organismos de protección internacional de los derechos de los niños deberían de tomar la iniciativa correspondiente.

Carlos Alvarez Cozzi




Carlos Álvarez Cozzi
Carlos Álvarez Cozzihttp://Cozzi
Jurista y catedrático universitario uruguayo. Experto en Derecho Privado, Derecho Internacional Privado y Bioderecho.

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