Es un lugar común ver que en nuestros países de Occidente, los grupos del lobby LGTBI hacen gárgaras con la ideología de género, protestan todo y se oponen a casi todo lo que sucede en nuestras sociedades.

Califican de machistas y homofóbicos a todo y todos lo que cuestionan su estilo de vida. Como en toda democracia, tienen derecho a expresarse, como asimismo los que respetamos pero no compartimos su estilo de vida y también tenemos derecho a expresarlo. Pero frecuentemente hacen gala dichos grupos de lo que Benedicto XVI ha denominado con gran precisión como “la dictadura del relativismo”, y la practican. Y ello lleva irremediablemente el relativismo moral a la legislación, concretando un relativismo jurídico, por el que, violación de la laicidad estatal de por medio, prevé muchas veces en varios ordenamientos jurídicos, como delito, toda crítica formulada contra el estilo de vida gay.

Sobre este tema hay y hemos escrito personalmente bastante y no habremos de volver sobre ello.

Lo que sí queremos destacar en esta nota es el sugestivo silencio o por lo menos la falta de energía de estos grupos en criticar a los paises comunistas que persiguen seriamente a los gays o el tratamiento que el Islam hace de los homosexuales. Y creemos que no son silencios inocentes, sino que sobre todo, como la ideología de género es expresión de un neo marxismo que pretende colonizar a las personas y a las familias, por lo que son aliados estratégicos, los grupos LGTBI poco o nada dicen sobre el tratamiento que le dan a ellos en países como Rusia u otros de Europa del este y de Asia, y prefieren no atacar la matriz común y si concentrar sus baterías sobre los países de Europa occidental, los Estados Unidos de América y los Latinoamericanos.

Y para esa estrategia hacen lobby ante los organismos internacionales, como Naciones Unidas, OEA y MERCOSUR, entre otros, para que le impongan a los Estados miembros la agenda de género conocida: legalización del aborto, “matrimonio” entre personas del mismo sexo, adopción por personas homosexuales, regulación del transgénero,guías educativas pro gay en la enseñanza, etc. Todo ello ha infiltrado a buena parte de la intelectualidad, los medios de comunicación, la educación y los partidos políticos.

Como se considera “políticamente incorrecto” resistirse a tales imposiciones, los valientes y persistentes gestos recientes de gobiernos como los de Paraguay y Perú, destacan como bastiones de resistencia a tal “dictadura del relativismo”.

También son atacadas en forma cada vez más notoria, las iglesias cristianas, que con todo derecho, el de la libertad de expresión y culto, lleva a sus pastores a enseñar la doctrina moral que surge de los Evangelios y que también supone una molestia para los mencionados colectivos. Los recientes episodios de las Femen o las denuncias contra el cardenal Cañizares en España y Europa en general, y los atentados a templos en ese continente y en América, confirman lo expuesto.

Por ello, el silencio o el desinterés de estos grupos de presión de levantar su voz ante lo que sucece en Rusia y otros países, entre ellos los islamistas, es la prueba de que su real intención, no es, como afirman, reivinvicar su condición en todo el mundo sino hacerlo en forma selectiva, en particular en Occidente, de clara matriz cultural y valórica cristiana. Porque en el cristianismo es que indentifica su verdadero enemigo.

No se debe mirar para otro lado, hay que ver la realidad y decirlo claramente, porque no se le puede mentir a todos y todo el tiempo. La verdad siempre termina mostrando su esplendor.

Carlos Álvarez Cozzi