En una entrevista publicada el pasado lunes 20 de octubre, Mons Guido Pozzo, Presidente de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei, ofrece interesantes detalles sobre las retomadas conversaciones con la Fraternidad Sacerdotal San Pío X fundada por el Arzobispo Marcel Lefebvre y cuyo superior es el Obispo Bernard Fellay.

De la misma destacamos que se indica que “en el caso de una reconciliación completa, el estatus canónico propuesto por la Santa Sede es el de una prelatura personal. Sobre este punto creo que no hay ningún problema por parte de la FSSPX”.

Igualmente señala que el punto “no negociable” es “la adhesión a la Professio fidei y al principio según el cual sólo al magisterio de la Iglesia el Señor ha confiado la facultad de interpretar auténticamente, es decir con la autoridad de Cristo, la palabra de Dios escrita y transmitida… Pienso y espero vivamente que en este marco doctrinal que acabo de evocar, podamos encontrar el punto de convergencia y de entendimiento común, ya que este tema en particular es una doctrina que pertenece a la fe católica, y no una discusión teológica legítima o criterios pastorales.“.

No es cierto que la Santa Sede tenga la intención de imponer una capitulación a la FSSPX. Al contrario, los invita a a reunirse con ella en un mismo marco de principios doctrinales necesarios para garantizar el cumplimiento coherente de la fe y la doctrina católica sobre el Magisterio y la Tradición, dejando al mismo tiempo un campo de estudio y profundización de sus reservas planteadas por algunos aspectos y formulaciones de documentos del Concilio Vaticano II, y algunas reformas que se han seguido, pero que no se refieren a cuestiones de dogmática o doctrinal indiscutibles.

No hay duda de que las enseñanzas del Concilio Vaticano II tienen un grado de autoridad y de unión extremadamente variable dependiendo de los textos. Por ejemplo, las constituciones sobre la Iglesia Lumen gentium y Dei Verbum sobre la divina revelación tienen el carácter de una declaración doctrinal, incluso si no había definiciones dogmáticas. Mientras que, por otro lado, las declaraciones sobre la libertad religiosa, las religiones no cristianas, y el Decreto sobre el ecumenismo, tienen un grado de autoridad y una forma diferente y menos vinculante.”

Fuente TradiNews