(LifeSiteNews) — Monseñor Athanasius Schneider ha lamentado la restricción de la Misa Tradicional a nivel mundial, calificándola de injusticia, y ha solicitado a León XIV que la libere.
En una entrevista al prelado el pasado domingo por parte de Christopher Wendt, de la Confraternidad de Nuestra Señora de Fátima, el entrevistador mencionó las duras medidas suscitadas por el documento Traditionis custodes, que ha dado lugar a una avalancha de supresiones, que siguen llevándose a cabo todavía bajo el pontificado de León XIV.
«Es una injusticia. Hay que declararlo públicamente», afirmó monseñor Schneider, obispo auxiliar de Astaná (Kazajistán). Señaló que la eliminación de la Misa Tradicional es en particular injusta en unos tiempos en los que, al igual que con Francisco, las altas esferas de la Iglesia declaran la importancia de escuchar a todos los fieles laicos y aceptar sus propuestas y deseos.
»Es intolerable. Una tremenda injusticia para tantos buenos fieles que no quieren otra cosa que rezar como lo hicieron sus mayores –se lamentó–. Ni más ni menos. Que aman al Papa, que quieren a sus obispos».
El prelado afirmó la urgencia de que el Sumo Pontífice defienda a los fieles que están siendo tratados como ciudadanos de segunda, e instó a éstos a rezar por León para que reconozca la injusticia y tenga valentía para liberar la Misa en latín mediante un acto magisterial.
Monseñor Schneider señaló que Pío V canonizó solemnemente la Misa Tradicional en la bula Quo primum, que declaró de forma solemne que nadie podría prohibir, ni en tiempos futuros, la celebración de la Misa Tridentina.
Quo primum manda que «por la perpetuidad de los tiempos futuros» el Misal Tridentino sea seguido «por completo (…) sin ningún escrúpulo de conciencia y sin incurrir en castigos, condenas, ni
censuras de ninguna especie», y añade que «la presente Carta jamás puede ser revocada ni modificada en ningún tiempo, sino que se yergue siempre firme y válida en su vigor».
Asimismo, afirmó Schneider que todo sacerdote, como cualquier católico de a pie, tiene derecho a celebrar este rito o asistir a él, y a que sea transmitido.
El obispo auxiliar de Astaná expresó su esperanza de que León XIV ponga fin a la persecución de la Misa Tradicional, como le han implorado que haga algunos católicos mediante una campaña de cartas. El Santo Padre no ha respondido aún ni dado indicación alguna de que vaya a reconocer la autoridad de Quo primum invalidando oficialmente Traditionis custodes. Al contrario: al conceder una prórroga de dos años a una Misa Tradicional que se celebra en Tejas da la impresión de que reconozca las imposiciones de Traditionis custodes.
Seguidamente, Wendt preguntó si se podía hacer una evaluación de monseñór Schneider por los nombramientos que ha hecho, y que empezó a hacer cuando era prefecto del Dicasterio para los Obispos.
Respondió Schneider que al nombrar para cargos a prelados que ya se sabía que promueven confusión y ambigüedades, o incluso errores, es decir, candidatos dudosos, ambiguos o hasta claramente heterodoxos, el Papa abre el redil para que entren lobos.
Católicos y sacerdotes ortodoxos como monseñor Joseph Strickland han manifestado preocupación por la fidelidad doctrinal de algunos nombramientos de León XIV, como por ejemplo monseñor Shane McKinlay, que ha expresado públicamente apoyo a la ordenación de mujeres al diaconado, siendo arzobispo de Brisbane (Australia).
Monseñor Schneider está convencido de que Dios pedirá cuentas a todo pontífice de los nombramientos que haga.
(Traducido por Bruno de la Inmaculada. Artículo original)




























