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¿Cómo recibir a Jesucristo realmente presente en cada hostia? Entrevista a Mons. Athanasius Schneider

Rep: Buenos días, Monseñor.

Mons. Schneider: Buenos días.

Rep: Gracias por recibirnos con motivo de esta gran peregrinación para responder a nuestras preguntas. Vamos a hablar hoy de la comunión en la mano. Para comenzar, ¿por qué considera usted, la manera en que se recibe la comunión, como muy importante?

Mons Schneider: Hoy, a menudo parece que la manera de distribuir la comunión se considera como algo secundario, pero, en su defecto no es [algo] secundario esta manera porque, si no tenemos la fe puesta en la realidad de la Santa Comunión, que es la presencia real, substancial, de nuestro Salvador Jesucristo, con el Cuerpo, la Sangre, y toda la divinidad de esta pequeña hostia, debemos tener la preocupación de tratar esta presencia real de una manera… la más sacra, la más respetuosa; es en consecuencia lógica de nuestra fe; entonces Dios se ha encarnado; la Eucaristía, es la expresión más grande de la encarnación de Dios, nuestro Dios está con nosotros…

Rep: Está realmente presente…

Mons. Schneider: Realmente presente, así que debemos tomarnos muy en serio, pero muy en serio, la presencia de nuestro Dios encarnado en el misterio eucarístico. Debo tratar a nuestro Dios encarnado de una manera que sea digna de la divinidad de Dios.

Rep: Usted ha escrito un libro, que lleva el nombre de Corpus Christi, en este libro usted expone principalmente 4 razones a favor del retorno de la comunión en los labios, ¿podría decirnos algo más?

Mons. Schneider: La primera razón, como ya lo he dicho, es una exigencia de nuestra Fe Católica, la fe integral de este misterio, es para nosotros una exigencia de tratar esta presencia real en congruencia con nuestra Fe Católica, la manera de tratar a Nuestro Señor, a la Santa Comunión, tiene una influencia muy fuerte en mi fe. Entonces, si yo trato a la Santa Hostia como una galleta, como un dulce, entonces, con el tiempo, mi fe cambia, y mi psicología (manera de pensar) también cambia junto con mi fe, es una ley psicológica.

Es por esta razón que debemos tener una manera exterior muy respetuosa, muy sacra, que es diferente, claramente diferente, de la manera de tomar los alimentos comunes.

La otra razón es que durante la distribución de la comunión de esta manera en la mano, directamente de la mano, hay una pérdida muy grande de partículas eucarísticas, se caen hasta el suelo, son aplastadas bajo los pies, yo considero a este aspecto, como el aspecto más grave y es sobre este aspecto que no tomamos en serio a nuestro Dios que está aquí presente.

Y luego el otro aspecto, es el robo de hostias consagradas, existe hoy en día en esta manera que es casi un negocio de robo de hostias sagradas, y esta manera de recibirla en la mano facilita este robo de hostias sagradas, todos los demás protegen bien sus tesoros, su casa, su dinero y todo; pero Nuestro Señor tiene más valor que los tesoros más grandes de esta vida, debemos proteger al máximo este momento de la Santa Comunión; que Nuestro Señor no esté en la Hostia sagrada que ha sido robada y después desacralizada, para sacrilegios, actos satánicos, etc.

Rep: Algunas personas hoy, explican como justificación de la comunión en la mano, diciendo que la comunión en la mano existía en los primeros tiempos de la Iglesia…

Mons. Schneider: En la Iglesia antigua, en los primeros siglos, la Santa Comunión era recibida sobre la mano pero de una manera diferente. No estaba permitido tocar con los dedos la Santa Comunión. Estaba solamente sobre la palma de la mano derecha, y después el fiel debía hacer una inclinación profunda y tomar directamente con la boca la santa comunión, y enseguida purificar la palma con la lengua para evitar la pérdida de partículas eucarísticas; ese era el rito en los primeros siglos. Así que no se tenía este gesto como con los alimentos ordinarios, que tomo con mis dos dedos, como un dulce, o una galleta, y que yo mismo me lo meto en mi boca. Este gesto no es apropiado para tomar los alimentos ordinarios. Nadie come (inclinándose) de esta manera; [se trata de] es un gesto muy reverente, muy respetuoso, e incluso también si la palma de la mano estuviera purificada, antes de tomarla, si la mano estuviera lavada, purificada, no podríamos tomar a Nuestro Señor con manos sin lavar; y luego, las damas, que hubieran recibido la Santa Comunión, no directamente sobre la mano, sino que tenían una especie de lienzo o paño blanco, que se llamaba domenicale, un corporal, y así de esta manera, las damas habían recibido con una inclinación, con la boca, la Santa Comunión; y después el lienzo o paño, era purificado para evitar la pérdida de partículas.

Y en otro aspecto, que en estos primeros siglos, los fieles recibieron la Santa Comunión en raras ocasiones, y cuando yo hago un rito de forma muy ocasional, psicológicamente lo hago con más reverencia, con respeto, ¿no?  Pero todos los días, todo el mundo recibe la comunión, o cada domingo, eso es bueno, pero a menudo sin la preparación necesaria, espiritual y luego tampoco psicológica, exterior, y esta manera de la comunión en la mano facilita esta negligencia.

Después la Iglesia comenzó a dar la Santa Comunión directamente en la boca, porque había reconocido que esta manera es la más segura para evitar la pérdida de partículas. Entonces, la comunión en la boca directamente, que había comenzado en todas las iglesias alrededor de los siglos VI o VII, tal vez, fue una transición muy natural, una exigencia de la fe, yo diría, un fluir de la fe y, algunos siglos después, en la edad media, la Iglesia había animado a recibir la santa comunión incluso de rodillas, así que podemos observar que se trataba de una evolución muy orgánica guiada por el Espíritu Santo. Entonces, cuando la comunión en la mano fue introducida hace 40 años, aproximadamente, no se tuvo, como antes, un periodo de varios siglos de crecimiento de la fe, de la piedad, del respeto, al contrario, en cambio ahora podemos observar las consecuencias de la comunión en la mano que ya he mencionado, esta disminución del respeto exterior, la pérdida al mismo tiempo de la fe católica integral en la presencia real, y también en la transubstanciación, porque el dogma de la transubstanciación, dice que no hay más pan, solamente la especie exterior, pero la realidad es que la substancia, es el cuerpo de Cristo, el cuerpo y la sangre de Cristo. Entonces se ha dado un milagro, la Transubstanciación.

Esta manera moderna, que jamás ha existido en la historia de la iglesia, como ya lo he dicho, de tomarla de la mano izquierda, y tomarla con los propios dedos, y metérsela en la boca uno mismo, es una especie de autocomunión que jamás ha existido, esta moda fue inventada y practicada por las comunidades calvinistas, y esta moda que se ha introducido, declarando que esta manera es de la iglesia antigua, lo cual no es correcto, es definitivamente un error.

Rep: Se explica el por qué, usted iba justamente a decir que, este cambio en la manera de recibir la comunión, está en el origen de la crisis de la iglesia.

Mons. Schneider: ¡Exactamente! Ya que la Santa Eucaristía es el corazón de la Iglesia, y la Iglesia es edificada continuamente a partir de la Eucaristía, la situación de la santidad espiritual de la Iglesia hoy en día es muy grave, es muy débil, a causa de que el corazón de la Iglesia, que es la Eucaristía, es tratado de una manera horrible, indigna. Y estoy convencido de que a menos que regresemos a venerar, a respetar a Nuestro Señor  de una manera más sacra, [esto] sería un proceso, un movimiento de verdadera renovación de la iglesia, y debemos rezar por esta intención, que el Espíritu Santo ilumine al Papa para que nos dé una medida, un decreto muy claro, para proteger a Nuestro Señor. Debemos tener fe, un espíritu sobrenatural, la paciencia de orar, y de hacer todo lo que podamos, todo lo que para nosotros sea posible, para esta renovación de la iglesia.

Si nosotros nos tomamos en serio a Nuestro Señor encarnado, a Nuestro Señor en la Eucaristía, entonces se dará la verdadera renovación, el verdadero Pentecostés, un pentecostés de la Iglesia hoy, con nuevos frutos del Espíritu Santo.

Rep: Muchas gracias, Monseñor, muchas gracias por esta entrevista.

 NOTAS DESTACADAS A LO LARGO DEL VIDEO.

  1. La manera de distribuir la comunión no es algo secundario.
  2. Tener fe en la Santa Comunión, que es la presencia real y sustancial de nuestro Salvador Jesucristo, y en toda la divinidad de esta pequeña hostia.
  3. 1ª. Razón: es una exigencia de nuestra fe católica: tratar a Nuestro Señor, Su presencia real, en congruencia con nuestra fe católica.
  4. 2ª. Razón: debemos de mostrar un comportamiento muy respetuoso, muy sacro, claramente diferente de aquel que se tiene para tomar los alimentos ordinarios.
  5. 3ª Razón: con la comunión en la mano, hay una pérdida de partículas eucarísticas.
  6. 4ª Razón: tomar la comunión en la mano facilita el robo de hostias consagradas para cometer actos de blasfemia, actos satánicos.
  7. En la Iglesia antigua, no estaba permitido tocar con los dedos la Santa Comunión.
  8. El fiel debía hacer una inclinación profunda y tomar directamente con la boca la Santa Comunión.
  9. En los primeros siglos, los fieles recibían la comunión una o dos veces por año.
  10. Actualmente, todo el mundo recibe la comunión cada domingo, es bueno, pero a menudo sin la preparación necesaria, espiritual y psicológica.
  11. La Iglesia antigua comenzó a dar la comunión directamente en la boca en los siglos VI o VII.
  12. En la Edad Media, la Iglesia animó a recibir la Santa Comunión de rodillas.
  13. La comunión en la mano se introdujo hace 40 años.
  14. Ahora podemos observar las consecuencias:

Disminución del respeto exterior,

Pérdida al mismo tiempo de la fe integral católica, en la presencia real y también en la transubstanciación.

  1. La Santa Eucaristía es el corazón de la Iglesia. Y ésta es tratada de una manera terriblemente indigna.
  2. Solamente cuando comencemos a respetar a Nuestro Señor de la manera más sacra, entonces se dará un movimiento de verdadera renovación de la Iglesia.

[Traducido por M.M. Equipo de traducción de Adelante la Fe]




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Mons. Athanasius Schneider
Mons. Athanasius Schneider
Anton Schneider nació en Tokmok, (Kirghiz, Antigua Unión Soviética). En 1973, poco después de recibir su primera comunión de la mano del Beato Oleksa Zaryckyj, presbítero y mártir, marchó con su familia a Alemania. Cuando se unió a los Canónigos Regulares de la Santa Cruz de Coimbra, una orden religiosa católica, adoptó el nombre de Athanasius (Atanasio). Fue ordenado sacerdote el 25 de marzo de 1990. A partir de 1999, enseñó Patrología en el seminario María, Madre de la Iglesia en Karaganda. El 2 de junio de 2006 fue consagrado obispo en el Altar de la Cátedra de San Pedro en el Vaticano por el Cardenal Angelo Sodano. En 2011 fue destinado como obispo auxiliar de la Archidiócesis de María Santísima en Astana (Kazajistán), que cuenta con cerca de cien mil católicos de una población total de cuatro millones de habitantes. Mons. Athanasius Schneider es el actual Secretario General de la Conferencia Episcopal de Kazajistán.

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